Cómo elegir un pez sano


Cuando queremos incorporar un nuevo ejemplar a nuestro acuario, aparte de determinar si es compatible con las especies que ya lo habitan, es fue importante que elijamos un ejemplar sano para de ese modo evitar que pueda contagiar a los demás peces. Normalmente adquirir los peces en un centro especializado es garantía suficiente de que está en buen estado, pero aún así es necearlo observar una serie de detalles que nos permitan confirmar la buen estado de nuestra futura mascota.

En primer lugar debes fijarte en su coloración. Si presenta una coloración brillante normalmente presenta mejor estado de salud que si su coloración es opaca. También es importante verificar que no presente manchas en el cuerpo o desescamaciones, lo cual puede indicar la presencia de alguna enfermedad.
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El lenguaje del conejo


Los conejos, a diferencia de otras mascotas como los perros o los gatos, no pueden comunicarse mediante sonidos para hacernos saber sus estados de ánimo. Ello hace que, para relacionarse con nosotros utilicen un lenguaje gestual que deberemos acostumbrarnos a interpretar para conocer su significado y, de ese modo, saber lo que nos quiere decir.

Chasquear los dientes: Si los chasquea de forma rápida y suave, moralmente es cuando lo estamos acariciando o acunando. Es un sonido que indica que está contento y tranquilo, que podría equipararse al maullido en los gatos.
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Consejos para elegir un cachorro


Si queremos tener una nueva mascota, lo mejor siempre es acudir a un refugio de animales donde podremos adoptar un perro que ha sido abandonado por sus anteriores dueños, dándole una nueva oportunidad.

Sin embargo, a veces tenemos la ocasión de adoptar o adquirir un cachorro. En ese caso, es bueno seguir una serie de consejos para no llevarse sorpresas desagradables.

– Pregunta al criador todos los detalles sobre la salud del animal, cuando ha sido desparasitado, si ha sufrido alguna enfermedad y si existe la posibilidad de que el animal presente alguna enfermedad hereditaria. El hecho de que el cachorro pueda enfermar no es una razón para no adoptarlo, pero es bueno estar prevenido ante este hecho.

– Si puedes, conoce a los padres y hermanos del cachorro. Hacerlo te dará una idea bastante acertada de cómo será tu perro cuando crezca, tanto en el aspecto físico como en el carácter. Toda esta información es necesaria tenerla en cuenta dependiendo de cómo sea nuestro hogar, si tenemos hijos, si tenemos otros perros u otro tipo de mascotas, ya que la convivencia dependerá en gran parte de todos estos detalles.
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Porqué los gatos siempre caen de pie


Parece casi una leyenda urbana, pero no lo es. La realidad es que los gatos, independientemente de cuál sea la posición en la que caen, siempre terminan aterrizando en el suelo de pie. Esto no quiere decir que los gatos sean inmunes a las caídas, ya que, como cualquier otro ser vivo, si caen desde un gran distancia, sufrirán lesiones que les pueden provocar secuelas de por vida o incluso la muerte. Pero es indudable que esta facultad de los gatos es una gran ventaja a la hora de caídas desde poca distancia.

La razón de que los gatos puedan hacer esto es que poseen 40 huesos más que el hombre, repartidos sobre todo entre la columna vertebral y la cola, lo que les proporciona una gran flexibilidad, que se ve aumentada porque los discos invertebrales, las almohadillas que tienen los mamíferos entre las vértebras son mucho más gruesas que las de los seres humanos y pueden girarse y contraerse hasta límites casi inverosímiles.

Además, su torso es muy estrecho, por lo que pueden mantener las patas delanteras muy juntas y su cola les sirve para mantener el equilibro. Todo esto hace que el gato lo tenga bastante fácil a la hora de mantener el equilibrio si cae.

Pero si todos estos mecanismos fallan se pone en marcha uno que es exclusivo de los gatos, y consiste en que, cuando el gato pierde el equilibrio, el líquido del oído interno, el que regula el equilibro en los mamíferos, se mueve, con lo que, mientras el gato cae, sabe en todo momento en qué posición está, pudiendo controlarla para caer de pie. Una vez en el suelo, sólo tienen que sacudir la cabeza para que el líquido vuelva a su postura original. Seguramente muchas veces habrás visto hacerlo a tu gato después de dar un gran salto, y continuar caminando tranquilamente como si nunca hubiera despegado las patas del suelo.

¿Cómo ven los gatos?


Es una pregunta que seguramente se han formulado muchos dueños de gatos. ¿Ven ellos el mundo igual que nosotros, con los mismos colores, o ve sólo en blanco y negro?

Sabemos que ellos son capaces de hacer algo que a nosotros nos es imposible, que es ver en la oscuridad, pero no sabemos cómo ve nuestro gato el resto del tiempo. La respuesta es que sí pueden ver en colores, aunque la cantidad de colores que pueden ver es mucho más limitada que la nuestra. Por el contrario, su agudeza visual supera con creces la del ojo humano, por lo que pueden distinguir formas y objetos a mucha más distancia que nosotros.

Los colores que pueden ver los gatos dependen mucho de la luz ambiental. Por la noche, aunque pueden ver en la oscuridad, su visión está limitada al blanco y negro. La razón de esto es que su visión nocturna se debe a una serie de células que poseen en la parte posterior de los ojos denominada tapetum lucidum que refleja la poca luz que hay por las noches hacia las células de la retina, como si fuera un espejo, pero sin pasar por los receptores del color.

Esos receptores del color funcionan de día, aunque el gato a diferencia de nosotros, sólo tiene receptores del color sensibles al verde y al azul, pero no al rojo (nosotros sí podemos ver estos tres colores). Estos receptores no están muy desarrollados porque realmente no son necesarios para la subsistencia del gato, por lo que el verde, el amarillo y el blanco a sus ojos son colores muy parecidos, mientras que el rojo lo perciben en un tono parecido al gris oscuro.

Perros que detectan diabetes


De todos es bien sabido que los perros tienen habilidades extraordinarias. Nos ayudan a predecir terremotos, ayudan y son el sostén de las personas con discapacidad y tienen una sensibilidad especial para tratar a las personas con algún tipo de discapacidad. Pero no acaban aquí sus dotes ya que, también son capaces de prevenir a las personas que sufren epilepsia de que van a tener un ataque y, según se ha descubierto recientemente, también son capaces de detectar la variación en los niveles de azúcar en los pacientes con diabetes.

Esto se descubrió gracias a que estos pacientes se dieron cuenta de que, poco antes de sufrir una crisis importante, su perro actuaba de una manera especial, avisándoles de ello. Al parecer, se da algún cambio en el olor que emite el cuerpo humano antes de producirse dichas crisis, cambio que los perros son capaces de detectar.

Existen dos tipos de perro que pueden cuidar a las personas con diabetes:

Perros de alerta: son aquellos que nos avisan cuando se producen cambios en los niveles de azúcar

Perros de respuesta: Este tipo de perros puede no ser capaz de alertar al dueño de la proximidad de la crisis, pero están entrenados para ayudar al enfermo cuando ésta se produce, bien llevándoles su medicación o avisando a alguien.

La ventaja es que los perros no necesitan ninguna cualidad especial para poder ayudar a pacientes con diabetes excepto tener un olfato muy fino, lo que facilita su entrenamiento para este fin. Son pocos aún los centros que preparan a los animales para esta tarea, pero la demanda aumenta día a día, dado que actualmente el número de este tipo de enfermos también está creciendo en gran medida.

Entrenamiento de perros guía


Esperando el autobús, en un paso de peatones, en el metro en hora punta… son muchos los lugares en los que podemos ver cómo trabaja un perro guía ayudando a su amo a superar obstáculos, a cruzar cuando no hay peligro a, en definitiva, ser los ojos que aquellos que no pueden ver.

Esta capacidad, que resulta sorprendente e incluso a veces increíble, es fruto de un esmerado entrenamiento que los capacita para ser perros guía.

No todos los perros se pueden utilizar como perros guía, no sólo por su carácter, que debe ser sociable tanto con los hombres como con los otros animales, sino también porque deben tener un alto grado de inteligencia y un tamaño aproximado en torno a los 55 centímetros.

Las razas más utilizadas para esta función son el Pastor Alemán, el Labrador Retriever y Golden Retriever. Es en torno a los doce meses cuando el perro debe comenzar su entrenamiento, que durará unos cuatro meses y mediante el cual aprenderá a obedecer órdenes y desobedecerlas cuando sea necesario para proteger la integridad física de su amo. Lo primero que aprenderá es a acostumbrase al arnés, que es indispensable para su trabajo y además lo distingue del resto de los perros, aparte de ser la herramienta mediante la cual el invidente siente los movimientos que hace el perro. Después aprenderá a esquivar obstáculos, observar si se puede cruzar la calle e incluso evitar obstáculos colgantes que, aunque a él no le afecten sí pueden dañar a la persona que lo acompaña.

El entrenamiento continúa enseñando al perro a subir a los transportes públicos, buscar algún lugar vacío para su amo y permanecer quieto, así como a comportarse en lugares públicos como restaurantes o tiendas. Finalmente, el instructor se vendará los ojos y se dejará guiar por el perro, prueba que será la que determine si el perro es apto para desempeñar las funciones de perro-guía.

Mascotas y bebés


La llegada de un bebé es siempre un gran acontecimiento en cualquier hogar que trastoca la vida de todos sus miembros, y nuestra mascota no es una excepción. Dados los cambios que implica este hecho en la rutina familiar, es necesario prestar atención a nuestra mascota y mostrar una especial comprensión con ella, ya que necesitará tiempo para adaptarse al nuevo miembro de la familia. Una vez lo haya hecho, será una compañía fabulosa para nuestro bebé.

Si tenemos perro, el cuidado del bebé implica dedicar menos tiempo a nuestra mascota. Para evitar celos , deberemos ir introduciendo hábitos en la rutina del animal como mínimo un mes antes de la llegada del bebé, indicándole que no debe ladrar, jugando menos tiempo con él o irlo acostumbrando a que no debe dormir en la misma habitación que el bebé, si normalmente le permitimos dormir con nosotros.

En el caso del gato, su independencia hará que se adapten más rápido a esta situación, pero su curiosidad los puede impulsar a estar cerca del bebé para investigar qué es, subiéndose a la cuna o saltando sobre ti cuando lo tengas en brazos. Dado que lo pueden dañar por accidente, es conveniente poner sobre la cuna una malla protectora de forma que el gato no pueda entrar en ella.

Las mascotas temen sobre todo el rechazo, por lo que es muy importante que les hagas saber que no han sido sustituidos por el bebé, de forma que les sigas dedicando el tiempo y la atención que precisas. Intenta repartir la atención cuando estés con el recién nacido, de forma que no lo vean como un competidor.
Es necesario que lleves a tus mascotas al veterinario para que les hagan un chequeo completo, les desparasiten y ponerlos al día de sus vacunaciones.

¿Por qué y cómo hablan los loros?


Realmente los loros no hablan, sino que se dedican a imitar las palabras que oyen decir a sus dueños. Pero aun así, resulta curioso que el comportamiento que imiten sea precisamente el que al hombre le hace más humano, el lenguaje. Este comportamiento no es nuevo, y ya en la antigüedad era conocida la capacidad de estos animales de imitar sonidos y palabras. Pero, ¿qué lleva a los loros a imitarnos?

En primer lugar, que fisiológicamente están dotados para ello, ya que poseen una lengua que, mediante pequeños movimientos, puede formar palabras, al igual que ocurre en el caso del hombre. En segundo lugar también tiene importancia el hecho de que son animales muy sociables, a los que les gusta estar en grupo, comunicarse y sentirse acompañados y la voz es un instrumento que les sirve para este fin.

Si quieres enseñar a tu loro a hablar, lo primero que debes hacer es crear una buena relación entre el ave y tú, de forma que ésta se sienta confiada. Una forma de enseñarle palabras es hablar con el loro en la relación diaria, nombrando, por ejemplo, los alimentos que le das, o los lugares donde estáis. Es importante que hables con tu voz normal, ya que si le hablas como se hablaría a un niño de meses, será así como el loro aprenderá a hablar.

También es muy importante que premies los logros de tu loro. Como todos los animales, responden muy bien al refuerzo positivo, por lo que una caricia, un comentario motivador o una golosina. Y según vaya aprendiendo, puedes pasar de las palabras a las frases sencillas, que poco a poco el loro irá pronunciando con mayor claridad.

Zooterapia, animales que curan


Cualquier que tenga una mascota conoce los beneficios que su mera presencia tiene sobre su salud. La compañía y el cariño que nos muestran los animales nos ayudan a sentirnos mejor cuando estamos deprimidos y evitan que nos sintamos solos.

Derivada de estos efectos se creó la zooterapia, que es un tratamiento que sirve para prevenir y mejorar enfermedades tanto psíquicas como mentales y que realiza un terapeuta asistido por la compañía de un animal.

Existen tres modalidades de zooterapia, que son la hipoterapia o equinoterapia, es decir terapia asistida con caballos, delfinoterapia, asistida con delfines y visitas programadas a animales de compañía. Quizá lo más impresionante de esta terapia es que no sólo es aplicable con personas enfermas, sino que también se utiliza para prevenir dolencias en personas con mucho estrés o sometidas a situaciones de tensión. En determinados centros laborales de Japón y estados Unidos se permite a los trabajadores tener a sus perros y gatos con ellos, con lo cual se reduce el nivel de estrés y el rendimiento de los trabajadores es mayor.

En lo que respecta a la equinoterapia, se utiliza principalmente como una terapia física en el tratamiento de patologías neurológicas y neuromusculares como parálisis cerebral, esclerosis múltiple o accidentes cerebro-vasculares. También se ha utilizado en niños con autismo y síndrome de Down, que han experimentado una gran mejoría en su calidad de vida y en sus relaciones con los demás.

La delfinoterapia se realiza con los delfines dentro y fuera del agua, y está dirigida sobre todo a la rehabilitación física y mental. Las ondas ultrasónicas que emiten estos animales, junto con su carácter dócil e inteligente ejercen una influencia muy beneficiosa sobre el sistema nervioso de quienes recurren a esta terapia.