Falta de apetito en las tortugas


Las tortugas suelen ser grandes comedoras que devoran todo el alimento que pongas a su alcance. Por ello resulta especialmente notorio cuando comienza a mostrar falta de apetito, comiendo pequeñas cantidades o incluso dejando sin tocar la comida que das. Este comportamiento en ocasiones es el síntoma de una enfermedad y en otras es debido a cambios en su entorno.

Cambios en la temperatura: Estos cambios pueden hacer que tu tortuga deje de comer, sobre todo en invierno, cuando hibernan y dejan de comer durante tres o cuatro meses. Como es un proceso natural no tienes de qué preocuparte.
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Insuficiencia cardiaca en perros y gatos


Se denomina insuficiencia cardiaca a la incapacidad del corazón para bombear sangre suficiente para cubrir las necesidades de todos los tejidos y órganos. Las causas de esta enfermedad pueden ser muy diversas: válvulas del corazón defectuosas, enfermedades del miocardio, infestación de parásitos y otras alteraciones cardiacas que pueden afectar a nuestra mascota.

Existen dos tipos de insuficiencia cardiaca: congénita, es decir, heredada y adquirida. Si es congénita, nuestro animal la sufrirá desde el nacimiento, aunque es una enfermedad que afecta a pocos perros y gatos y que se suele detectar cuando el animal es joven durante alguna revisión rutinaria. Es mucho mayor la incidencia de las cardiopatías adquiridas, que se dan sobre todo en animales con más de cinco años de edad.

Dependiendo de la especie, son más comunes unas afecciones que la provocan. En los perros lo normal es que sea debida a afecciones de las válvulas del corazón, mientras que en los gatos suelen deberse a alteraciones del miocardio, el músculo del corazón.

Todo ello genera una sintomatología muy característica en el animal, en la que podemos encontrar falta de apetito, decaimiento general y disnea, que es la dificultad para respirar que suele aparecer después de hacer algún tipo de ejercicio y por las noches, cuando está tumbado, aunque no haya realizado ningún tipo de ejercicio.

En el momento que observemos varios de estos síntomas, deberemos llevar a nuestra mascota para que sea examinada por el veterinario. Éste, para evaluar el grado de gravedad de la enfermedad del animal le realizará diferentes pruebas.

El tratamiento suele consistir en medidas para mejorar la capacidad respiratoria del animal y favorecer el normal funcionamiento del corazón, todo ello acompañado de una dieta específica para animales con cardiopatías.

Perros deprimidos


Solemos considerar la depresión como una enfermedad exclusivamente humana, pero no es así. Nuestro perro puede también sufrirla en cualquier momento debido a algún suceso traumático que ha tenido lugar en un momento de su vida, ya sea lejano o cercano, que queda grabado en su memoria.

Por ello, si nuestro perro se muestra triste, se aísla o incluso comienza a tener comportamientos violentos que no había tenido con anterioridad, es el momento de llevarle al veterinario para que él determine si detrás de ese comportamiento hay alguna causa física o bien ha caído en un estado depresivo.

Este hecho es más común de lo que se cree, lo que ha llevado a algunos investigadores a estudiar lo que se denomina “Depresión canina”, que es el modo que tiene nuestra mascota de expresar su enfado o su tristeza.

El animal no entra en este estado de un día para otro, sino que el comportamiento se manifestará poco a poco. Notaremos que realiza las actividades cotidianas con desánimo y desgana, aunque también puede darse que el perro no tenga energía para realizarlas y se pase el tiempo tumbado en algún sitio apartado de la casa. Si el estado empeora, el principal síntoma será la disminución o pérdida del apetito por parte de nuestra mascota, situación que, si se alarga en el tiempo, puede traerle problemas físicos graves.

Si hemos adoptado un perro y observamos este comportamiento, seguramente se debe a problemas y maltratos que haya sufrido con sus amos anteriores. Si lo observamos en una mascota de la que hemos cuidado desde cachorro, deberemos examinar si le estamos dando todos los cuidados necesarios, incluyendo el ejercicio diario y el comportamiento de todos los miembros de la familia hacia el animal.

Alopecia en gatos


Al igual que nosotros, los gatos sufren alteraciones en la piel que les pueden causar pérdida de pelo o alopecia. Esta pérdida se suele acompañar de prurito e incluso de aparición de lesiones como costras o desescamación. Entre las causas principales de la alopecia podemos destacar:

Estrés: Los gatos son animales rutinarios y tranquilos a quienes les gusta tener el control de su entorno. Cambios repetidos en su rutina, traslados frecuentes, la presencia de muchos animales en el hogar o la cercanía de perros que ladren continuamente puede provocarle mucho stress y, al igual que ocurre en los humanos, ese estrés mantenido puede causar que pierda el pelo debido a la dermatitis. Esta suele ser la causa principal de la pérdida de pelo de nuestra mascota.

Infecciones parasitarias como la sarna, la demodecia o las micosis en la piel. Si el gato está infestado de pulgas también ellas pueden ser la causa de la pérdida de pelo. Por otra parte algunas bacterias también pueden ser las causantes; en estos casos se suele producir una alopecia por zonas.

– Después de la castración, algunos animales pueden sufrir alteraciones endocrinas que comporten la pérdida de pelo.

– Finalmente, debemos tener en cuenta que existen razas como la Cornish y la Devon Rex que tienen una alteración genética del pelo, que se traduce en falta de pelo primario y zonas de alopecia en su pelaje.

Una vez que percibamos la pérdida de pelo en nuestro gato, debemos llevarlo al veterinario para que, por medio de diferentes pruebas diagnósticas, determine el origen de la alopecia. Si tenemos más gatos en casa, deberemos mantenerlos alejados, porque si es debida a causas infecciosas se puede contagiar con facilidad.

Mascotas hipoalergénicas


Muchas personas que quisieran tener un animal de compañía deben renunciar a él a causa de la alergia. Sin embargo, en la actualidad existen un tipo determinado de razas que se denominan hipoalergénicas porque no producen síntomas de alergia en sus dueños. Esto se debe a que la alergia la causa una proteína producida por las glándulas sebáceas que se encuentra en la saliva y la caspa y escoriación de la piel de perros y gatos.

Entre los perros que podríamos calificar como hipoalergénicos se pueden encontrar el American Hairless Terrier, que tiene muy poco pelo, el Bedington Terrier, el Caniche que tiene un pelo muy simple, el Schnauzer, el Perro de aguas portugués, el Bichón Frisé, o el Yorkshire Terrier, que tiene la particularidad de que el Ph de su pelo coincide con el humano, lo que implica una menor probabilidad de generar una reacción alérgica. La mayoría de ellos no pierden pelo o muy poco, por lo que son ideales a la hora de convivir con una persona alérgica.

En lo que respecta a los gatos, podemos destacar el gato Esfinge, que es un raza creada genéticamente y que carece de pelo, el Devon Rex. Curiosamente, en lo que respecta a los gatos, hace unos años una empresa biotecnológica creó una raza de gatos hipoalergénica que no produce reacciones alérgicas excepto en los casos en que la persona tenga una sensibilidad extrema al alérgeno. Los investigadores analizaron varias razas de gatos buscando aquellos que, por una mutación genética no presentaran en su organismo la hormona Fel d1, que es la causante de la alergia.

Finalmente, si no existe tolerancia a los perros y a los gatos, una mascota que apenas provoca reacciones alérgicas es el hurón, por lo que suele ser una compañía apta para los alérgicos.

Enfermedades más comunes de los periquitos

El periquito es, sin duda, la perfecta compañía para aquellos que deseen un ave como mascota. Su colorido plumaje los hace muy atractivos a la vista y su buen comportamiento los convierte en las mascotas ideales. Aunque son aves fuertes, existen algunas enfermedades que pueden afectarles, por ello si notas algún comportamiento anómalo en tu periquito, será necesario que lo lleves al veterinario para que valores su estado de salud. Entre las enfermedades más comunes podemos destacar las siguientes:

Asma: Se trata de una enfermedad crónica, que impide al periquito respirar con normalidad. Para paliar sus síntomas ponle un trocito de regaliz en el bebedero.

Epilepsia: Aunque muchas veces pensamos que es una enfermedad exclusivamente humana, también afecta a algunos animales. Cuando sufren un ataque suelen saltar y volar por la jaula de un modo anormal, para finalmente quedar paralizados. No existen un tratamiento para terminar con esta enfermedad, pero puede mejorar si bañas al periquito con agua fría, pero no helada y después lo pones al sol para que se seque.

Psitacosis: Es una inflamación que afecta a los ojos del periquito, aunque suele darse en un ojo solo. Se acompaña de tos y respiración ruidosa, además de otros síntomas. Al ser una enfermedad muy contagiosa, si alguno de nuestros periquitos la sufre, será necesario que lo apartemos de los demás para que no se propague. El tratamiento es largo, pero efectivo.
Problemas derivados de la falta de vitaminas: Suele darse sobre todo en las épocas de muda. Para evitarlo, deberemos complementar su alimentación con frutas y vegetales que le ayudarán a mejorar el estado de ánimo y su aspecto general, y evitará que tenga problemas con la muda.

Enfermedades relacionadas con las mascotas


Los niños pequeños, las mujeres embarazadas, las personas con VIH, los receptores de trasplante de órganos y las personas que reciben tratamiento para la lucha contra el cáncer tienen un mayor riesgo de contraer una enfermedad relacionadas con las mascotas. La mayoría de la gente conoce enfermedades como la rabia y sobre algunos bichitos como las garrapatas pero, existen otras enfermedades que pueden transmitirse de animales a personas. Estas son sólo algunas:

– Campilobacteriosis
Puede causar diarrea, calambres, dolor abdominal, fiebre, náuseas y vómitos. En aquellas personas con sistemas inmunes comprometidos, puede causar infecciones potencialmente mortales. También puede causar artritis o el síndrome de Guillain-Barré, que puede conducir a una parálisis temporal.

– La enfermedad del arañazo de gato
Se caracteriza por ser una infección bacteriana que proviene del rasguño o mordedura de un gato. Los gatos infectados no muestran signos de enfermedad. Los humanos sufren síntomas como por ejemplo: infección leve en el sitio de la herida, inflamación de los ganglios linfáticos, fiebre, dolor de cabeza, fatiga y pérdida de apetito.

– Leptospirosis
Los síntomas son similares a los de la gripe pero, pasa a convertirse en una infección potencialmente mortal que ataca al riñón, el hígado, el cerebro, los pulmones y el corazón. La infección puede entrar al sistema a través de los ojos, la nariz o la boca, especialmente si la piel se rompe.

– Psitacosis
Los síntomas son: fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculares, tos seca o neumonía. Las complicaciones atacan al corazón, el hígado y el sistema nervioso.

– Toxoplasmosis
Esta, es causada por un parásito. Los síntomas son de tipo gripal, con inflamación de los ganglios y dolores musculares. Si estás embarazada, no se deben limpiar las cajas de arena de los gatos, ya que esta enfermedad puede dañar al feto.

Las enfermedades más comunes en los loros


A continuación te mostramos una breve lista sobre cuáles son las enfermedades más comunes en los loros. Es importante que si tienes uno de estos animales en casa sepas bien cuáles son y por qué se pueden producir. También es importante prevenirlas para evitar el mal trago de acudir a un veterinario para solucionar el problema.
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Algunas de las enfermedades más comunes en las cobayas


A continuación te detallamos algunas de las que son las enfermedades más comunes en unos animales tan pequeños como son las cobayas. Si tienes una de ellas en casa, es conveniente que le eches un vistazo al listado que sigue.

Sarna: enfermedad provocada por ácaros o por contacto con animales enfermos. El veterinario llevará a cabo el diagnóstico tras una observación microscópica.

Hongos que causan enfermedades en la piel: si la alimentación del animal está exenta fibras durante un largo periodo, aparecerán estos hongos. El primer síntoma de esta enfermedad es la caída del pelo de la cabeza del animal.

Garrapatas: sólo podrán atacarle si nuestra cobaya sale al exterior. Estas garrapatas es recomendable que las elimine un veterinario.

Retortijones: es muy importante acudir rápidamente al veterinario, ya que si los gases se producen en la región grande del intestino grueso esto podría provocar la muerte del animal, ya que limitaría la capacidad respiratoria.

Resfriado y pulmonía: podrá estar causado o bien de un enfriamiento o de una bacteria o virus. Esta enfermedad puede afectar a las vías respiratorias, bronquios y pulmones de la cobaya.

Falta de vitamina C: si esto ocurre el animal estará más expuesto a las posibles infecciones en su organismo. Estas infecciones, en los pulmones podrán llegar a causar una pulmonía.

Enfermedades del estómago y del intestino: este tipo de enfermedades se deben básicamente a una infección causada normalmente por sustancias contaminantes presentes en el alimento que la cobaya haya ingerido. Se manifiesta mediante la diarrea.

Estreñimiento: si los excrementos del animal son excesivamente duros, lo más probable es que la alimentación de nuestra mascota sea demasiado seca. Puede combatirse inicialmente ofreciendo una cantidad suficiente de agua al animal y aportándoles alimentos ricos en agua.

Cómo saber si nuestro pájaro está enfermo


Como en el resto de animales es mucho más fácil prevenir que curar una enfermedad. Por ello es necesario que las aves que tengamos en casa habiten en un ambiente sano, dispongan de una limpieza e higiene en sus respectivos alojamientos y accesorios, así como de una alimentación adecuada.

Aún así en ocasiones aún tomando todas las precauciones posibles nuestra mascota puede llegar a caer enferma o desarrollar algún tipo de problema. Si esto ocurriese, podemos darnos cuenta ya que las aves nos lo estarían indicando a través de ciertos comportamientos que nos permitirían distinguir a un pájaro sano de otro enfermo. Para facilitarte esta tarea te mostramos a continuación algunas de las características que podrían presentar por un lado un pájaro sano y por otro uno enfermo.

Un pájaro sano en primer lugar no va a tener comportamientos que nos indiquen algo anormal en su salud. Su plumaje estará lúcido y adherido a su cuerpo (exceptuando las épocas de muda). Sus movimientos serán regulares y vivaces, su apetito normal, sus patas estarán limpias y sin escamas, sus ojos permanecerán atentos y su cabeza estará siempre en movimiento. Además sus heces serán normales, y respirará con el pico cerrado y sin emitir ningún topo de ruido.

Por orto lado, un pájaro enfermo si mostrará algunas características anormales. Su plumaje estará ahuecado, opaco y con las alas caídas. Podrá tener o hambre excesiva o inapetencia, además de sed continua. Respirará de forma fatigosa y con su pico abierto. Sus ojos estarán legañosos y apenas abiertos, y sus patas enrojecidas y descamadas. Tendrá dificultades a la hora de defecar y en el vuelo. Presentará síntomas de delgadez, vientre hinchado, caída de moco y escasa vivacidad.