El glotón Cocker Spaniel


El Cocker Spaniel tiene un origen español, que data del siglo XIV, cuando se empezó a criar por su aptitud para la caza.

El cocker es un perro compacto, de patas fuertes y musculadas, los machos miden de 39 a 41 centímetros y las hembras de 37 a 39 centímetros. Su peso varía en función de la actividad que se le dé, ya que es un perro goloso y con tendencia a engordar. Según el estándar, el macho alcanzará los 15 kilos y 13,5 en las hembras.

Sus características orejas largas y peludas les predisponen a padecer otitis. También son propensos a padecer problemas en los párpados.

Los Cocker poseen un manto de pelo liso no muy abundante, pero largo en zonas como las patas, orejas y rabo. Los colores varían desde el negro, marrón o fuego y variaciones y mezclas de estos colores. Su cola se corta, no muy pegada al cuerpo y está siempre en constante movimiento.

En cuanto a su personalidad, su aspecto aristocrático es engañoso. En realidad es un perro muy inquieto y juguetón, con instinto cazador y fuerte, que resiste muy bien el frío. Hay que vigilar la comida y ser estricto, respetar las cantidades fijadas y no pasarse con las golosinas. El Cocker es muy tragón y su estómago parece no tener fondo.

Su tamaño mediano y su fortaleza lo hacen ideal para vivir en el campo, donde siempre habrá que ciudarlo y peinarlo para que no se descuide su manto de pelo.

Es una raza muy difundida en España, en algunos casos con mala fama, sobre todo en los ejemplares de color dorado. Esto se debe a que se produjeron muchos cruces de consanguinidad que han hecho de esa variedad de Cocker un ejemplar nervioso y receloso en ocasiones.

El invernal Husky siberiano


El Husky Siberiano, lógicamente, nació en Siberia. Allí eran usados como perros de tiro de trineo por las tribus emparentadas con los esquimales. Se cree que su origen se remonta a hace tres mil años y que se emparenta directamente con el lobo. Los exploradores americanos lo llevaron a Alaska y de ahí, ya en el siglo XX, pasaría a Europa, usado como mascota.

El Husky es un perro muy elegante, en el que destacan sus ojos azules, pero estos no siempre son de ese color. También pueden ser negros, grises e, incluso, uno de cada color. Tiene un cuerpo equilibrado, con patas musculosas, de aspecto muy ágil. El manto de pelo es abundante y doble, la capa externa no debe tener rizos ni debe cortarse. Hay que cepillarlo muy frecuentemente en época de muda.

Pero no conviene lavarlos a menudo, ya que su grasa natural los protege. Alcanzan un peso de 20 a 29 kilos los machos y de hasta 23 kilos en el caso de las hembras. Miden de 54 a 60 centímetros los machos y de 51 a 56 centímetros las hembras.

El Husky es un ejemplar muy independiente y rústico. Cariñoso y sociable con las personas, no sirve de perro guardián. No se debe dejar libre, ya que pocos son los que obedecen a la llamada a no ser que su educación sea muy estricta. Les gusta vivir en el campo,ése es su hábitat natural. No es un perro para la ciudad, ni para una casa pequeña, no sólo sufrirá por la falta de espacio, sino también por el calor de la calefacción. Aunque es muy bonito, hay que pensárselo dos veces antes de adquirir uno para tenerlo en una casa en una ciudad calurosa, ése no es su ambiente y el perro sufrirá mucho.

El pensativo Shi Tzu


Se cree que la raza de los Shi Tzu tendría más de mil años porque ya aparecían restos de estos animales en excavaciones en el Tibet. Están emparentados directamente con el Lhasa, y en su creación interviene el Pekinés y otros perros enanos chinos desaparecidos hoy en día. Era, junto el Lhasa, el perro del Dalai Lama, y se ofrecía a la familia imperial china como obsequio.

Son perros de pequeña estatura, no deben sobrepasar los 26 centímetros y su peso oscila entre 4,5 y 8 kilos los machos y 4,5 y 7 kilos en las hembras. Al ser tan pequeños y manejables son perfectos para vivir en apartamentos en una ciudad.

Físicamente, el Shi Tzu es más largo que alto y con patas rectas y cortas, cubiertas de manto de pelo. Los ojos están separados y son saltones, les lloran con facilidad, así que hay que limpiarlos a diario.

Las orejas son largas y caídas. Los colores del pelaje son negro, blanco, crema, gris o incluso una mezcla de toda esta gama de colores. El manto de pelo es largo, liso y muy llamativo si está bien cuidado, hay que dedicar tiempo al cepillado, también se le pueden hacer recogidos muy divertidos. En verano, si estás cansado de los cuidados de la melena del perro, se les puede cortar el manto y así ganar en comodidad.

De cachorro el Shi Tzu es muy vivo y travieso, pero cuando se hace adulto se vuelve muy serio, esa pose pensativa, casi mística, hace que entendamos que fuera el perro del Dalai Lama. No necesita mucho ejercicio, por lo que son ideales para la ciudad e incluso para las viviendas pequeñas. Su docilidad y buen carácter ante las visitas o la llegada de desconocidos, hacen que sea apreciado por personas de más edad.

El arrugado Shar Pei


Uno de los perros más bonitos, originales y, también, no hay que olvidarlo, más caros.

El origen del Shar Pei se remonta al siglo II, época de la dinastía Hang en China. Se cree que su origen entronca con el Mastín Tibetano y el Chow Chow, con el que tiene el paladar y la lengua en común. Su labor principal era cuidar el ganado, guardián de tumbas y también como perro de pelea. Gracias a un criador de Hong Kong, pasó a Estados Unidos en los años 70 y luego a Europa, generalizándose su uso como mascota.

Hay dos líneas: la china, que son perros más esbeltos, más rápidos, más altos, con arrugas menos gruesas y el hocico más alargado. En la línea americana son más pequeños y gruesos, con arrugas más marcadas y el pelo más largo.

Miden unos 50 centímetros los machos y de 46 a 49 centímetros las hembras. Pesando unos 21 kilos los machos y de 18 a 20 kilos las hembras.

El cachorro tiene su cuerpo lleno de pliegues, que lo hacen único. Pero los va perdiendo cuando crece. Existe la creencia popular de que existe una sub-raza, llamada «minipei», un Shar Pei con permanente aspecto de cachorro, que no crece ni pierde sus arrugas. Es cierto que existen ejemplares con estas características, pero no son Shar Peis que no se han desarrollado correctamente y que en un concurso serían automáticamente eliminados.

En cuanto a su comportamiento y carácter, el Shar Pei parece más un gato que un perro. Es alegre y confiado con el dueño, pero no le gustan los extraños. Es altivo y le gusta dominar, este carácter obstinado obliga a emplear métodos de adiestramiento sin castigo físico, igual que sucede con un gato. Se le puede adiestrar con recompensas en forma de golosina o galletas.

El juguetón Fox Terrier


El Fox Terrier desciende de los cruces entre Bull Terrier, el Manchester y sabuesos y lebreles. Nació como raza en Gran Bretaña donde fue reconocido como tal en 1876. Históricamente se le ha usado como perro de caza, ya que su agilidad y su tamaño le permitían colarse en las madrigueras de los animales que huían.

El Fox Terrier, por su tamaño y por su carácter, es un buen perro familiar. No demasiado grande, bastante obediente si se le educa y astuto es, además, un gran guardián que sabe responder a la mínima provocación.

De aspecto divertido y chistoso, el Fox Terrier suele medir 30 centímetros y pesar 8 o 9 kilos, siendo las hembras un poco más pequeñas. Su cuerpo, de lomo corto y recto, dispone de fuertes músculos.

Hay dos variedades, de pelo duro y de pelo liso. El Fox Terrier de pelo duro suelen tener una mancha sobre el dorso y el espesor y dureza de su pelaje hace que haya que peinarlos muy a menudo. No es necesario pasarles una máquina eléctrica, se puede usar un cepillo especial (llamado carda) para retirarles el pelo muerto y que no se formen enredones. El Fox Terrier de pelo liso sólo necesita que se le peine de vez en cuando, como cualquier otro perro.

Son perros muy activos y juguetones, así que debemos sacarlos a menudo, dejarlos correr y jugar mucho con ellos. No hay que olvidar que es un perro cazador y necesita acción, si el Fox Terrier no se desfoga puede acabar por destrozar la casa.

El Fox Terrier tiene un carácter muy cariñoso y fiel, pero también es testarudo, inquieto y temerario. Es importante educarlo bien y que su amo sea comprensible a la vez que inflexible con los caprichos del perro.

La majestuosidad del boxer


El boxer es una raza relativamente joven, ya que se observó el primer ejemplar de la raza en 1895. Este perro se creó debido a la vocación de modernidad y funcionalidad característica de la Alemania de la época. No obstante, en la Francia del siglo XVI aparecieron retratados unos perros muy parecidos al boxer, llamados Bouledogue du Midi. El paso definitivo se dio con el cruce del Brabante y el Bulldog, que dio lugar a un boxer primitivo que fue mejorándose progresivamente con el tiempo.

En cuanto a su función, ha pasado de ser un perro de guerra utilizado durante la II Guerra Mundial, a ser un can más versátil, que puede servir de protección o simplemente de compañía. La cabeza debe ser proporcionada al cuerpo y sin arrugas. La mandíbula inferior sobrepasa a la superior, curvándose hacia arriba. La trufa es ancha y negra, con los orificios nasales bien abiertos. Las orejas son levantadas en forma de punta y sus ojos son oscuros. El cuello suele ser muy fuerte y musculoso, y nunca tienen papada. La cola debe ser corta y las extremidades anteriores, derechas y paralelas entre sí. En el macho la altura debe ser entre los 57 y 63 centímetros y en la hembra, entre 52 y 59. Por lo que respecta al peso, el óptimo es de 30 a 32 kilos para los machos, y unos 25 en las hembras.

En lo que se refiere al carácter, es un perro muy cariñoso, amante de las caricias y completamente inofensivo para las personas con las que convive. En cambio, es cauto y receloso con los extraños, pudiendo llegar a ser agresivo si es preciso. De lo contrario, cuando percibe que el clima no es hostil, se puede dejar tranquilamente en compañía de los niños ya que juega con ellos con mucho cuidado y extremado amor, soportando con estoicismo las travesuras de los niños. En cuanto a su relación con otros perros, podemos decir que el boxer manifiesta una actitud un tanto caballeresca y jamás busca pelea con otros perros sin un motivo concreto. Responde ante el ataque pero jamás acepta pelear con otro más débil que él. Se trata de un perro muy inteligente, afable y extremadamente limpio.

A la caza del beagle


Aunque su origen no está bien definido y hay muchas teorías sobre la creación de esta raza, es probable que el beagle surgiera en Inglaterra, tras múltiples cruces entre perros harrier y otros sabuesos ingleses. Su reducido tamaño, gran capacidad olfativa y excelente disposición para el trabajo, hicieron del beagle una de las razas preferidas para caza, un título que siguen ostentando en la actualidad.

El beagle es pequeño, compacto y robusto y debe tener una altura que esté entre los 33 y 40 centímetros y entre 9 y 11 kilos. La cabeza del beagle es de apariencia poderosa y libre de arrugas. El cráneo es ligeramente abombado y presenta una cresta occipital leve. Su expresión facial es amigable, dulce y simpática y la nariz es ancha y con fosas nasales anchas. El hocico no es puntiagudo y los labios están moderadamente desarrollados. Asimismo, sus mandíbulas son muy fuertes y efectúan una mordida en tijera perfecta. Las orejas son largas y cuelgan pegadas a las mejillas; y sus ojos, grandes, son de color marrón oscuro y están bien separados. Su cola es moderadamente larga y gruesa, y la punta debe ser blanca.

Su pelaje es corto, denso y duro y lo convierte en un manto fácil de mantener. El cepillado regular y el baño cuando sea necesario serán suficientes. Sus cuidados físicos deben ser mayores, ya que es un perro muy dinámico y activo y es importante proporcionarle paseos y juegos diarios. El beagle es dulce, alegre y curioso, además de muy sociable. Se trata de un perro inteligente, valiente y muy independiente. Con un carácter calmado y sociable, es el mejor compañero para los niños y para los otros perros. Al ser una raza desarrollada para cazar en grupo, el beagle es muy sensible a la soledad. Por eso no es conveniente dejarlo solo durante mucho tiempo. Esta raza puede desarrollar serios problemas de conducta si se les somete a una vida aburrida y solitaria.

El enigmático Perro Lobo Checoslovaco


Por el año 1955, en la antigua Checoslovaquia y con motivo de llevar a cabo diversas investigaciones científicas, se cruzó un pastor alemán con un lobo de Carpacia. Sin embargo, no fue hasta 1982 cuando se reconoció a una de las razas de canes más misteriosas de cuantas haya, el Perro Lobo Checoslovaco.

Lo que más nos llama la atención al observarlo es su elegancia y su robustez, ya que los machos alcanzan como mínimo los 65 centímetros y los 26 kilos y las hembras suelen rebasar los 60 centímetros y los 20 kilos. Como su propio nombre indica, este perro es similar a un lobo: fuerte, con cuerpo rectangular y piernas rectas. El pelaje es corto y se adapta a las estaciones, de un color que abarca des del amarillo-gris al plata-gris. La calidad de visión nocturna es proporcional al grado de reflectancia de su tapetum lucidum. Por eso sus ojos son más vistosos que los de otros perros al alumbrarle con una luz por la noche.

Al tener una parte de perro y otra de lobo, su entrenamiento se hace muy complicado y hay que adiestrarlo con firmeza. Por este motivo, no está recomendado para gente que no pueda cuidar activamente de él, ya que necesita hacer bastante ejercicio. De hecho, tiene una resistencia formidable que le permitiría correr unos 100 kilómetros al día. Además, no necesita unos cuidados excesivos y con el cepillado diario basta, ya que no desprende un gran olor corporal. Sufren, eso sí, de displasia de cadera, una enfermedad muy común en este tipo de perros. Si consigues su afecto será tu mejor aliado y el mejor guardián del hogar, ya que es un animal extremadamente cariñoso con la familia pero no con otros animales o extraños.

El pastor alemán, un perro polifacético

pastor aleman
El Pastor Alemán es una de las razas más populares y destaca en infinidad de trabajos útiles para el hombre. Trabajador, afectuoso, excelente guardián, guía de ciegos, animal de salvamento, policía y protector de los niños son algunas de las muchísimas virtudes de este precioso can, también conocido como Ovejero Alemán.

Los orígenes se remontan a finales de siglo XIX en Alemania, cuando se inició un programa de crianza basado en un cruce entre pastores de Turiangia y Württemberg. El resultado fue este precioso animal, concebido para la proteccion de rebaños. En 1899 se inició un proceso de selección para mejorar el aspecto psíquico y físico del animal. Sus servicios en las dos guerras mundiales le hicieron ganar un gran respeto y admiración. Lo cierto es que es un clásico que no entiende de modas y es un perro presente en muchos hogares.

Su aspecto es robusto y flexible, ligeramente alargado y con un cuerpo muy musculoso. Por lo que respecta a la altura, ésta ronda los 60-65 centímetros para los machos y los 55-60 centímetros para las hembras. El peso de las hembras oscila alrededor de los 33 kilos y el de los machos, aproximadamente 40. Su rasgo más característico son las orejas, de tamaño mediano, erectas, puntiaguduas y abiertas hacia delante. Si no empiezan a plantarse alrededor de los 5 o 6 meses se les debe poner unas plantillas para su perfecta colocación. Por lo que se refiere a las extremidades, su rabo es largo y muy peludo, y sus piernas largas y fuertes. Este perro es muy activo y se recomienda a quien disponga de tiempo suficiente, ya que necesitan caminar, correr y jugar mucho, para que su fuerte musculatura se mantenga en plena forma. El perro se lo recompensará con cariño, respeto y una inagualable vigilancia.

El carlino, un príncipe de cuatro patas

carlino
Parece el perrito de moda y cada vez se ven más en todas las ciudades, pero el carlino es una de las razas más antiguas y apareció hace más de tres mil años. Este entrañable animal fue el más preciado por la realeza china y hasta se creía que alejaban el mal de los templos. Era el regalo estrella en bodas de príncipes y emperadores y gozaban de un estatus especial en la corte. Tanto es así que estos perros estaban en el interior de los palacios para evitar que el pueblo los viera, dada su condición de criatura sagrada.

El pug, como también se conoce al carlino, es cuadrado y regordete, pero de estructura proporcionada. El peso ideal se encuentra entre los 8 y 9 quilos, aunque algunos ejemplares pueden rebasar la docena si los dueños sucumben a sus incesantes súplicas. Se dice que son braquicéfalos porque su cabeza es grande y su hocico, corto y chafado. Lo que más llama la atención de estas geniales mascotas son sus enormes y brillantes ojos, capaces de engatusar a quien ellos quieran.

El carlino es un perro de compañía muy astuto al que le maravilla estar con sus familiares humanos y con todo aquél que quiera recordarle lo bello que es. Siempre está dispuesto a jugar con sus amos o a dejarse acariciar. A pesar de ser cariñoso, también posee un excelente perfil de guardián y ladra enérgicamente cuando percibe, desde lejos, la presencia de desconocidos. De la misma manera, cuando el pug usa su sexto sentido y advierte la visita de un ser querido, lo recibe como sólo él sabe. Su amor incondicional y su naturaleza apacible y dócil lo convierten en la mascota perfecta para todas las casas. Si el perro es el mejor amigo del hombre, el carlino es su alma gemela.