A la caza del beagle


Aunque su origen no está bien definido y hay muchas teorías sobre la creación de esta raza, es probable que el beagle surgiera en Inglaterra, tras múltiples cruces entre perros harrier y otros sabuesos ingleses. Su reducido tamaño, gran capacidad olfativa y excelente disposición para el trabajo, hicieron del beagle una de las razas preferidas para caza, un título que siguen ostentando en la actualidad.

El beagle es pequeño, compacto y robusto y debe tener una altura que esté entre los 33 y 40 centímetros y entre 9 y 11 kilos. La cabeza del beagle es de apariencia poderosa y libre de arrugas. El cráneo es ligeramente abombado y presenta una cresta occipital leve. Su expresión facial es amigable, dulce y simpática y la nariz es ancha y con fosas nasales anchas. El hocico no es puntiagudo y los labios están moderadamente desarrollados. Asimismo, sus mandíbulas son muy fuertes y efectúan una mordida en tijera perfecta. Las orejas son largas y cuelgan pegadas a las mejillas; y sus ojos, grandes, son de color marrón oscuro y están bien separados. Su cola es moderadamente larga y gruesa, y la punta debe ser blanca.

Su pelaje es corto, denso y duro y lo convierte en un manto fácil de mantener. El cepillado regular y el baño cuando sea necesario serán suficientes. Sus cuidados físicos deben ser mayores, ya que es un perro muy dinámico y activo y es importante proporcionarle paseos y juegos diarios. El beagle es dulce, alegre y curioso, además de muy sociable. Se trata de un perro inteligente, valiente y muy independiente. Con un carácter calmado y sociable, es el mejor compañero para los niños y para los otros perros. Al ser una raza desarrollada para cazar en grupo, el beagle es muy sensible a la soledad. Por eso no es conveniente dejarlo solo durante mucho tiempo. Esta raza puede desarrollar serios problemas de conducta si se les somete a una vida aburrida y solitaria.

El enigmático Perro Lobo Checoslovaco


Por el año 1955, en la antigua Checoslovaquia y con motivo de llevar a cabo diversas investigaciones científicas, se cruzó un pastor alemán con un lobo de Carpacia. Sin embargo, no fue hasta 1982 cuando se reconoció a una de las razas de canes más misteriosas de cuantas haya, el Perro Lobo Checoslovaco.

Lo que más nos llama la atención al observarlo es su elegancia y su robustez, ya que los machos alcanzan como mínimo los 65 centímetros y los 26 kilos y las hembras suelen rebasar los 60 centímetros y los 20 kilos. Como su propio nombre indica, este perro es similar a un lobo: fuerte, con cuerpo rectangular y piernas rectas. El pelaje es corto y se adapta a las estaciones, de un color que abarca des del amarillo-gris al plata-gris. La calidad de visión nocturna es proporcional al grado de reflectancia de su tapetum lucidum. Por eso sus ojos son más vistosos que los de otros perros al alumbrarle con una luz por la noche.

Al tener una parte de perro y otra de lobo, su entrenamiento se hace muy complicado y hay que adiestrarlo con firmeza. Por este motivo, no está recomendado para gente que no pueda cuidar activamente de él, ya que necesita hacer bastante ejercicio. De hecho, tiene una resistencia formidable que le permitiría correr unos 100 kilómetros al día. Además, no necesita unos cuidados excesivos y con el cepillado diario basta, ya que no desprende un gran olor corporal. Sufren, eso sí, de displasia de cadera, una enfermedad muy común en este tipo de perros. Si consigues su afecto será tu mejor aliado y el mejor guardián del hogar, ya que es un animal extremadamente cariñoso con la familia pero no con otros animales o extraños.

El pastor alemán, un perro polifacético

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El Pastor Alemán es una de las razas más populares y destaca en infinidad de trabajos útiles para el hombre. Trabajador, afectuoso, excelente guardián, guía de ciegos, animal de salvamento, policía y protector de los niños son algunas de las muchísimas virtudes de este precioso can, también conocido como Ovejero Alemán.

Los orígenes se remontan a finales de siglo XIX en Alemania, cuando se inició un programa de crianza basado en un cruce entre pastores de Turiangia y Württemberg. El resultado fue este precioso animal, concebido para la proteccion de rebaños. En 1899 se inició un proceso de selección para mejorar el aspecto psíquico y físico del animal. Sus servicios en las dos guerras mundiales le hicieron ganar un gran respeto y admiración. Lo cierto es que es un clásico que no entiende de modas y es un perro presente en muchos hogares.

Su aspecto es robusto y flexible, ligeramente alargado y con un cuerpo muy musculoso. Por lo que respecta a la altura, ésta ronda los 60-65 centímetros para los machos y los 55-60 centímetros para las hembras. El peso de las hembras oscila alrededor de los 33 kilos y el de los machos, aproximadamente 40. Su rasgo más característico son las orejas, de tamaño mediano, erectas, puntiaguduas y abiertas hacia delante. Si no empiezan a plantarse alrededor de los 5 o 6 meses se les debe poner unas plantillas para su perfecta colocación. Por lo que se refiere a las extremidades, su rabo es largo y muy peludo, y sus piernas largas y fuertes. Este perro es muy activo y se recomienda a quien disponga de tiempo suficiente, ya que necesitan caminar, correr y jugar mucho, para que su fuerte musculatura se mantenga en plena forma. El perro se lo recompensará con cariño, respeto y una inagualable vigilancia.

El carlino, un príncipe de cuatro patas

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Parece el perrito de moda y cada vez se ven más en todas las ciudades, pero el carlino es una de las razas más antiguas y apareció hace más de tres mil años. Este entrañable animal fue el más preciado por la realeza china y hasta se creía que alejaban el mal de los templos. Era el regalo estrella en bodas de príncipes y emperadores y gozaban de un estatus especial en la corte. Tanto es así que estos perros estaban en el interior de los palacios para evitar que el pueblo los viera, dada su condición de criatura sagrada.

El pug, como también se conoce al carlino, es cuadrado y regordete, pero de estructura proporcionada. El peso ideal se encuentra entre los 8 y 9 quilos, aunque algunos ejemplares pueden rebasar la docena si los dueños sucumben a sus incesantes súplicas. Se dice que son braquicéfalos porque su cabeza es grande y su hocico, corto y chafado. Lo que más llama la atención de estas geniales mascotas son sus enormes y brillantes ojos, capaces de engatusar a quien ellos quieran.

El carlino es un perro de compañía muy astuto al que le maravilla estar con sus familiares humanos y con todo aquél que quiera recordarle lo bello que es. Siempre está dispuesto a jugar con sus amos o a dejarse acariciar. A pesar de ser cariñoso, también posee un excelente perfil de guardián y ladra enérgicamente cuando percibe, desde lejos, la presencia de desconocidos. De la misma manera, cuando el pug usa su sexto sentido y advierte la visita de un ser querido, lo recibe como sólo él sabe. Su amor incondicional y su naturaleza apacible y dócil lo convierten en la mascota perfecta para todas las casas. Si el perro es el mejor amigo del hombre, el carlino es su alma gemela.