Los perros pueden oír su nombre en zonas con mucho ruido

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Los perros siempre se asocian con el sentido del olfato, pese a ser mascotas que tienen todos bastante desarrollados. Y uno de ellos es el oído, según se ha puesto de manifiesto en una nueva investigación, que arroja datos importantes y que abre nuevas puertas a la utilización de perros para ayudar a personas que tienen dificultades o deficiencias sensoriales. Y es que, ahora, se ha descubierto que los perros pueden oír su nombre, aunque haya mucho bullicio.

La investigación

El estudio realizado ha permitido poner de manifiesto que los perros tienen la capacidad de poder oír su nombre en entornos ruidosos. Pero eso no es todo. Esta escucha también la realizan con independencia de quién les esté llamando.

Un hallazgo realizado en la investigación llevada a cabo en la Universidad de Maryland y que los investigadores consideran muy importante por la utilidad para perros de asistencia o de rescate que, en ocasiones, tienen que trabajar en entornos en los que hay mucho ruido, entre otras situaciones en las que puede ser beneficiosa esta capacidad auditiva de los canes.

Para llegar a estas conclusiones, el estudio se centró en un experimento en el que se emplearon varias razas de perro, incluyendo mascotas y canes de asistencia, terapia o de rescate. En las pruebas, también participaron sus dueños.

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El experimento consistió en colocar a los perros junto a su dueño en una cabina con dos altavoces, teniendo que girar cada uno la cabeza 90 grados para mirar al altavoz cada vez que el dueño pronunciaba su nombre. Esta prueba se repitió posteriormente con la voz de una mujer desconocida y cambiando las grabaciones acompañadas de ruido de fondo con tres niveles de volumen distintos.

El resultado fue evidente: los perros mostraban más atención cuando se decía su nombre con independencia de quien lo pronunciaba, siendo capaces de discriminar esa información de todo el ruido ambiente que percibían. Un hallazgo en el que se observó una excepción, que se produjo cuando el volumen con el que se pronunciaba el nombre del perro era igual o menor al del ruido ambiental.

Falsos mitos

Los resultados del experimento también son útiles porque han permitido desterrar algunas falsas creencias. De esta manera, se descarta que los canes respondan al lenguaje corporal, tono de voz o pistas de voces con las que están familiarizadas.

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