Las enfermedades más comunes en las tortugas de tierra

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Las tortugas parece que son animales resistentes porque están protegidos por su caparazón. Sin embargo, no son ajenas a determinadas enfermedades. Además, algunas de ellas son muy habituales y afectan a varias partes de su cuerpo, incluso al sistema respiratorio. Pero, ¿cuáles son las más comunes? Aquí te las contamos para que sepas qué precauciones tienes que adoptar si tienes una tortuga de tierra y qué hacer si observas determinados problemas.

Piel

Una de las enfermedades más frecuentes en las tortugas está relacionada con su piel, ya que en ella pueden producirse cambios tanto en la capa externa como en las membranas mucosas. En general, estas alteraciones en su piel suelen aparecer por una dieta que es deficiente en vitamina A.

Caparazón

Aunque el caparazón de la tortuga parece fuerte, también pueden producirse problemas en él. Lo más habitual es la fractura, que aparece por varias causas como a raíz de un golpe o de un traumatismo por mordeduras de animales como perros, pisadas de las personas que viven en casa e, incluso, atropellos de coche si se escapa.

No obstante, el caparazón también puede fracturarse por otros motivos como, por ejemplo, una infección de tipo bacteriana, que es la más habitual. Pero tampoco hay que olvidar que los hongos o un virus pueden generar igualmente una fractura de esta parte de la tortuga.

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Sistema respiratorio

Los problemas respiratorios en la tortuga son frecuentes y tienden a producirse por infecciones de tipo bacteriano. En general, se le nota esta afección porque tiene una respiración silbante, además de presentar un claro exceso de moco, entre otros síntomas.

Orejas

Las orejas de la tortuga deben ser también objeto de vigilancia porque en ellas pueden aparecer abscesos o inflamaciones duras, que igualmente es posible detectar en otras partes del cuerpo del animal.

Ojos

Las afecciones en los ojos son habituales, percibiéndose fácilmente porque hay una inflamación evidente en la zona ocular. Esto provoca que, a veces, la tortuga tenga los ojos siempre cerrados.

Parásitos

Y, por supuesto, las tortugas no son ajenas a los parásitos, aunque sí es cierto que son menos propensas que otros animales. Pese a esta menor incidencia, deben tratarse para evitar causarle afecciones más graves e, incluso, la muerte. Entre los parásitos más habituales están los internos como las tenias, nematodos o trematodos, entre otros.

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