El juguetón bulldog francés

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Si hay algo que pueda definir claramente a un bulldog francés es su forma tan compacta. Su aspecto es muy y sus huesos muy fuertes. Si te fijas bien en él, cuando se quedan estirados mirando hacia un punto parece que se ha convertido en una figura (bastante pesada) que vas a poder mover de un lado para otro debido a su forma. No es demasiado alto ni demasiado largo, lo que a veces hace que su robustez le dé un aspecto muy simpático.

Los bulldogs franceses tienen algunas partes de su cuerpo redondeadas, como por ejemplo las orejas, la cabeza, una frente ligeramente abombada y esos ojos tan grandes. Su piel es suave y su pelo es corto. Su cola puede tener forma de tirabuzón o algunas veces un poco recta. Aunque la raza es perfecta para ser un gran compañero en casa, también pueden ser utilizados para ser perros guardianes.


Este simpático perro es un gran amante de los extremos. Puede ser el perro más cariñoso del mundo y al rato irse a su camita sin querer saber nada de nadie. Por lo general, son muy juguetones, cariñosos y quieren que les prestes mucha a tención. Le encanta estar acompañado. Es un excelente compañero para los pequeños de la casa, aunque debes tener cuidado para que estos no le dañen.

Suele llevarse bien con otros animales y le encanta pasear por la naturaleza. No suelen ladrar en exceso y cundo quieren avisar de algún peligro enseguida empiezan a gruñir. Los escándalos se los deja a otros, cuando haya terminado su labor protectora, se sentará tranquilamente.

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