Reanimación de mascotas: consejos para hacerlo paso a paso

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De vez en cuando una persona necesita ser reanimada en alguna ocasión porque le ha dado un infarto o bien le falta el aire, entre otras posibles afecciones. Las mascotas no están exentas de este tipo de situaciones como consecuencia de sus propias enfermedades. Y, al igual que sucede con los seres humanos, tanto perros como gatos pueden ser reanimados. Pero, ¿cómo debe hacerse? No es tan complicado como parece. Aquí te lo contamos paso a paso.

Primeros pasos

Cuando un perro o un gato deja de respirar o no se nota que su corazón no late, es posible hacerle una reanimación cardiopulmonar como a una persona, aunque hay algunas particularidades en el caso de las mascotas.

Lo primero que debe hacerse es fijarse en el estado del animal. De esta manera, se tiene que prestar especial atención a las encías y los labios del animal para ver si su color es gris.

También es importante observar si sus pupilas responden o no a la luz y si tiene algún objeto introducido en la boca que le dificulte respirar ademadamente para extraérselo, siempre que esté en una zona a la que tengamos fácil acceso.

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Igualmente, es clave comprobar si el perro o el gato respiran y si tiene pulso. En el supuesto de que esta respuesta sea afirmativa, no será necesario hacerle la reanimación.

Pasos para la reanimación

Lo primero que hay que hacer para realizar la reanimación es poner a la mascota tumbada sobre su lado derecho, de manera que el izquierdo quede hacia arriba.

En esa posición, se debe coger su cabeza y cerrarle la mandíbula con las manos. A continuación, se le insufla varias veces aire por la nariz en el caso de que la mascota tenga grandes dimensiones.

En las mascotas más pequeñas y medianas, el aire se les tiene que transmitir por la nariz y la boca. En todos los casos, se tiene que hacer hasta que percibas que el pecho se le hincha.

Es conveniente hacer tres respiraciones y compresiones en los animales pequeños y medianos y cinco respiraciones y diez compresiones en los de mayor tamaño. La compresión tiene que hacerse de forma firme, pero con cuidado para no dañarle las costillas a la mascota.

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