Tipos de tos en un gato


La tos en los gatos viene producida generalmente por una irritación o por una cierta presión en la laringe. Esta irritación la pueden producir diversos agentes infecciosos. Desde los virus, bacterias y hongos. Hasta algunos irritantes que el gato inhale como el humo o productos químicos. Hay que tener en cuenta también las semillas o las pequeñas partículas de alimento que se le hayan podido quedar a nuestro animal en la garganta, así como las posibles alergias que pueda tener nuestro gato.

Podemos distinguir además diferentes tipos de tos en nuestra mascota. A continuación se detallan con sus respectivas causas:

– Tos causada por una enfermedad respiratoria viral. Vendrá acompañada de fiebre, respiración ruidosa y estornudos.

– Tos causada por las anginas. La tos será débil y estará relacionada con la acción de tragar o de lamerse el animal. Será causa de una infección bacteriana o vírica.

– Tos característica de una bronquitis aguda. Será una tos seca y bastante fuerte.

– Tos por la aparición de fluidos o flemas en los tubos bronquiales. Para saber si es este el caso de nuestra mascota deberemos finarnos en si su tos es burbujenante y húmeda o no.

– Y por último la tos típica del asma. El animal tendrá dificultades para respirar y una tos profunda y silbante.

Si nuestra mascota tose de vez en cuando en principio no habría por qué preocuparse. El problema sería si nuestro gato tose de manera habitual. Si se da el caso entonces habría que observar y estudiar su tos para conocer las posibles causas de ella. Es importante tener en cuenta a la hora de observar esta tos la edad de nuestro animal, el momento en el que tose o el estado general del animal.

La ceguera en las tortugas

La mayor parte de las enfermedades que sufren las tortugas tienen como causas o bien las deficiencias ambientales (que la temperatura del agua no sea la correcta, que esté sucia, etc.), o bien las carencias nutricionales (falta de vitaminas, alimentación poco variada o falta de calcio). Una de las enfermedades más comunes, si no la más común, en estos pequeños animales de agua es la ceguera. Las tortugas de menor edad serán las más propensas a padecerla.

Esta ceguera en realidad consiste en una oclusión o cierre del ojo, causada por una inflamación y un endurecimiento de sus párpados, así como una degeneración de los mismos. Lo que le hace imposible al animal abrir sus ojos. De esta forma la ceguera en principio no tendría por qué afectar a los ojos. En estos casos, a pesar de la ceguera, los ojos permanecerían totalmente sanos, ya que estos quedarían encerrados bajo sus párpados, motivo por el cual no pueden ver. Así pues sus ojos no se verían afectados. Pero la tortuga si queda totalmente ciega, lo que no le permitiría alimentarse ya que no vería donde encontrar el alimento. La tortuga podría morir así de inanición.

Las causas de esta ceguera son varias. Una de las cosas que pueden influir en ello y afectar por tanto al animal es la propia agua del grifo. Esta es una gua rica en cloro, una sustancia que para las tortugas puede resultar perjudicial. Por eso es mejor utilizar un agua sin clorar o tratar el agua del grifo con un anticloro. Pero este no es la única causa de una ceguera, ya que pueden afectar también la carencia de vitamina A, o la infección causada por ciertos hongos que puedan aparecer en su hábitat.

Para darte cuenta de si tu tortuga sufre ceguera sólo tienes que mirarle los parpados, ya que si está enfermo estos estarán además de cerrados, muy inflamados y blanquecinos. Es una enfermedad que puede llegar a curarse o cuanto menos mejorar. Para ello el animal deberá de ingerir vitamina A en forma compleja A-D-E. Podrás inyectársela bajo la cola o suministrárselas en gotas. Además de esto deberás también aplicarle una pomada especial sobre los ojos.

Alergias más comunes en perros y gatos


Al igual que nosotros, nuestros perros o gatos pueden sufrir también algún tipo de alergia a algo que lees rodee en su vida cotidiana. Como ocurre entre los seres humanos, unos serán más propensos que otros a padecer este tipo de afección. El problema con nuestros animales de compañía es que nos resulta más difícil reconocer sus síntomas, por lo que nos cuesta más percatarnos de que nuestro animal padece algún tipo de alergia.

Hasta que la alergia no alcance un nivel muy elevado y sea más evidente (sarpullidos, dificultad de respirar o tos intensa) es muy probable que no nos percatemos. Ya que aunque nuestra mascota se queje, no entendemos lo que le pasa o lo que nos quiere decir. Los síntomas que pueden presentar estas alergias van desde ligeras hasta dolorosas molestias, que podrían incluso llegar a causar la muerte.

Con motivo de esto último, es conveniente conocer los tipos de alergias más comunes que pueden sufrir nuestros gatos, las posibles causas y como podemos prevenirlas.

Ácaros: habitan en nuestras alfombras, colchones, etc. y son sus excrementos los causantes de la alergia.

Hongos: aparecen en lugares húmedos tales como el baño o la cocina y sobre todo en los alimentos. Generan unas partículas que contaminan el aire que al respirarlo causaría la alergia.

Polen: polvo emitido por algunas plantas y trasportado por el viento. Es la típica alergia primaveral.

Alimentos: estas alergias las producen los componentes de algunos alimentos que ingieren nuestras mascotas y a los que pueden ser alérgicos. Estas alergias se solucionan con dietas de eliminación.

Picaduras: causadas por los diversos insectos que se encuentran en jardines, el campo y demás lugares abiertos. Si son alérgicos a sus picaduras, estas pueden llegar a producirles urticarias o tos, además de dificultades respiratorias o bajadas de tensión, llegando incluso hasta provocarles un shock anafiláctico que podría causar la muerte. Los collares o insecticidas son muy importantes para prevenir situaciones así.

El tratamiento para una serpiente enferma


Cada día es más habitual tener una serpiente como animal de compañía en las casas. Es importante pues conocer por lo menos lo más esencial sobre el tratamiento que ha de seguir nuestra mascota en caso de que se ponga enferma. Es cierto que las serpientes son unos animales que necesitan unos tratamientos complejos y que precisan de preparación. Por lo que es más aconsejable acudir directamente a un veterinario en el caso de que nuestra mascota enferme.

Habitualmente estos reptiles suelen mostrar los síntomas de su enfermedad cuando esta ya está muy avanzada. Estos síntomas comúnmente son la anorexia o la deshidratación. El principal objetivo del tratamiento que normalmente se sigue, consistirá pues en que la serpiente se vaya recuperando a través de su nutrición.

Antes de tratarlas con antibióticos hay que conseguir una cierta estabilización en el estado del animal, por lo que habrá que recurrir en primer lugar a un tratamiento a base de suero. Se tendrá en cuenta en este tratamiento el tipo de suero y la cantidad a suministrar al animal, la vía de administración, y por último el tiempo que será necesario para concluir con este tratamiento. El suero deberá ser calentado a unos 30º C, de no ser así la serpiente podría sufrir un shock.

Para administrarles este suero lo haremos a través de su bebedero o baños de agua tibia si nuestra mascota pone de su parte. En el caso de que esto no fuera así, no habría más remedio que suministrárselo a través de una sonda. Como hemos dicho al principio de este artículo, tratamientos de este calibre es más recomendable que los lleve a cabo un especialista que seguro que conoce mejor los posibles riesgos o que es lo mejor para nuestra mascota en cada momento.

Chequeos rutinarios: cómo observar la salud del perro a diario


Prácticamente todos abrazamos y acariciamos a nuestros perros cada día; les encanta y a nosotros también. Es muy sencillo aprovechar y convertir este acto natural en una inspección física corta, fácil y diaria; es una manera eficaz de detectar pequeños problemas que cogidos a tiempo pueden ser muy fáciles de resolver. Empezaremos por la cabeza y seguiremos por el cuerpo.

Vigilar que mantenga los ojos brillantes. Algunas razas tienen legañas por la mañana, pequeñas partículas duras de lágrimas secas que se quedan adheridas al pelo que rodea los ojos del animal. Normalmente se pueden retirar suavemente con el dedo, pero si están muy pegadas, se puede utilizar un algodón empapado en agua tibia.

Observar si las orejas están limpias. Los perros a los que les crece pelo en los canales auditivos, como los caniches o los terrier, son propensos a la acumulación de cera, lo que puede llevar a infecciones. Hay que levantar cada oreja y comprobar que no haya ningún olor raro, cera o inflamación.

Comprobar que los dientes y encías estén sanos. Es conveniente levantar el labio superior cada día para comprobar que las encías tienen un aspecto sano y rosado. La placa dental se puede acumular rápidamente, sobre todo en las razas pequeñas.

Confirmar que la piel y el pelo se mantienen frescos. Acariciando con las manos al perro por todo el cuerpo podremos notar si hay algún bulto extraño, o si es reticente a que le toquemos alguna parte porque pueda tener alguna molestia o dolor. Cualquier sensación pegajosa o de pelo apelmazado puede indicar alguna infección cutánea, y la piel, al apartar el pelo, no debe tener demasiada descamación.

Es bueno acostumbrarse a hacer este pequeño “chequeo” diariamente a nuestro perro, y acostumbrarlo a él; así podremos notar rápidamente cualquier variación preocupante y consultar con rapidez al veterinario.

Vacunar a nuestras mascotas


Cuando decides tener una mascota en casa, como por ejemplo un perro o un gato, no debes olvidarte de que esta, debe tener sus vacunas al día. Recuerda que si no eres capaz de dejar pasar las fechas de vacunación de los niños de la casa, tampoco debes dejar de hacerlo con las de tu animal. Tener al día las vacunaciones, permitirá a tu mascota que disfrute de una vida más sana y, por lo tanto, larga.

Existen diferentes tipos de vacunas para perros y gatos. Algunos virus son compartidos entre las especies, como por ejemplo la rabia. La prevención de estas enfermedades se lleva a cabo con vacunas anuales que deben “recordarse” año tras año. Normalmente, la vacunación contra la rabia se produce cuando la mascota tiene más de tres meses. Esta es una enfermedad fatal, y es obligatorio por ley tener a nuestras mascotas vacunadas contra ella.

La rabia, es una enfermedad viral que puede transmitirse a los seres humanos, así como a cualquier otro animal. La infección se propaga a través del tejido nervioso y, finalmente, llega al cerebro. Un animal con rabia se queda muy rígido y no puede tragar en las primeras etapas de la enfermedad. Hacia el final, el animal se vuelve sensible al ruido y suele atacar todo lo que se mueve a su alrededor.

Una vez infectado el animal, es demasiado tarde. No hay cura para la rabia en gatos y perros. Los gatos, pueden padecer otras enfermedades como por ejemplo la clamidia, calicivirus y la rinotraqueitis. Estas tres, son enfermedades respiratorias. Los síntomas incluyen estornudos, tos, mucosidad en el morro y en los ojos y la fatiga. Estos síntomas son similares a los de nuestro resfriado común, por lo que debes llevar deprisa a tu mascota al veterinario para que te confirme enseguida que enfermedad es.

El pez disco


Uno de los habitantes del acuario más llamativos por su color y por su característica forma. El pez disco pertenece a la familia de los Cíclidos, siendo los peces disco una especie con muchas subespecies y variedades dentro de su familia.

Pueden alcanzar los 30 centímetros en un estado óptimo, aunque en general se quedan en los 20 centímetros. Es un pez muy llamativo, con ojos color rojo intenso, forma redonda y plana (de ahí su nombre) y colores muy variados: turquesa, azul, rojo, marrón… el colo cambia según la variedad de pez disco que adquieras.

Para que el pez disco se adapte bien a tu acuario lo más aconsejable es que esté acompañado por un par de ejemplares de su misma especie. Los peces disco están acostumbrados al grupo y a la jerarquía que se establece dentro del grupo, así que cuantos más peces disco tengas, mejor será para ellos pues más se parecerá a su hábitat natural.

Además, es importante que el acuario tenga mucha vegetación, además de piedras o cualquier tipo de decoración que les sirva tanto para esconderse como para refugiarse.

Los peces disco tienden, por su naturaleza, a padecer dos enfermedades muy concretas:

Dactylogyrus, es el nombre de un parásito que ataca las branquias, impidiendo al pez respirar. Además este parásito pone huevos con rapidez y en cuatro días nacen sus larvas que buscarán, a su vez, peces donde habitar. En cuanto lo detectes, recurre al veterinario para poder actuar con rapidez, algo muy importante en este caso.

Hexamitiasis, enfermedad cuyos síntomas son unas pequeñas heridas que aparecen en los ojos. La enfermedad se produce por falta de vitamina D o bien por niveles bajos de oxígeno.

Enfermedades más comunes de la iguana


Como con cualquier mascota, la mejor forma de asegurarnos de la buena salud de nuestra iguana es observándola. Si deja de comer, tiene mucosidad en la boca o la nariz, respira con dificultad o sus miembros están entumecidos, es probable que esté enferma. Estas son algunas de las enfermedades más habituales en las iguanas:

Parásitos
Pueden ser internos o externos. Los parásitos internos provocan falta de apetito, no suelen implicar gravedad. Más problemáticos son los parásitos externos, en general ácaros que ocupan la boca y los ojos de la iguana. Para eliminarlos hay que usar acaricidas.

Infecciones cutáneas
Se producen por exceso de humedad o falta de higiene. Hay que lavar con cuidado la zona de piel afectada y, para evitar que vuelva a suceder, mejorar las condiciones del terrario.

Falta de calcio
Las iguanas tienden a padecer una enfermedad en su metabolismo que les impide absorber bien el calcio. Los síntomas de esta enfermedad son la inflamación de las patas traseras de la iguana. Para evitarlo basta con añadir calcio en polvo a la dieta de nuestra iguana.

Quemaduras
A veces, por accidente, nuestra iguana puede acercarse demasiado a la fuente de calor del terrario y quemarse. Observa bien la quemadura, si es pequeña se curará por sí misma, pero si es grave debes llevar a tu iguana al veterinario.

Infecciones respiratorias
Si tu iguana tiene mucosidad, los ojos cerrados y problemas para respirar bien, es probable que tenga una infección respiratoria. Debes reaccionar rápido e ir al veterinario, pues las iguanas son muy sensibles a esta enfermedad que, además, es contagiosa. Para evitarla, lo mejor es aumentar la temperatura del terrario.

Enfermedades más habituales de los canarios


La prevención, la higiene y la buena alimentación son las claves para que nuestras mascotas estén sanas. Sin embargo, cuanto más sepamos de las enfermedades a las que son propensos nuestras mascotas, en este caso, los canarios, más rápido y mejor podremos reaccionar:

Coccidosis, sus síntomas son: diarrea, pérdida de peso y cierto flujo de baba por el pico del canario. Es una enfermedad muy grave que puede provocar la muerte en cuatro días. La causa la ingestión de agua contaminada por otros animales enfermos. Se debe visitar al veterinario en cuanto aparezcan los síntomas para curar al canario de inmediato.

Inflamación intestinal, si el pájaro está inapetente, débil, duerme más de lo normal y bebe mucha agua puede deberse a una inflamación del intestino, provocado por el mal estado de su comida. Los antibióticos curan esta enfermedad.

Muda de las plumas fuera de la época estival, se debe a falta de higiene en la jaula. Se debe administrar al canario un polivitamínico en su agua para que no pierda más plumas.

Colibacilosis, sus síntomas son diarrea, somnolencia y falta de apetito. Enfermedad grave por la que mueren la mitad de los pájaros afectados, hay que reaccionar rápido y llevar al canario al veterinario que, probablemente, recete estreptomicina para curarlo.

Pulmonía, si el canario respira con dificultad o con el pico abierto, tiene mucosidad y está apático puede que padezca esta enfermedad. Para prevenirla, hay que colocar la jaula en un lugar protegido de las corrientes de aire. Para curar la pulmonía, hay que dar calor al canario, además de vitaminas y antibióticos que recetará el veterinario.

– Difteria, las plumas en mal estado, la diarrea, problemas respiratorios y aparición de espuma en el pico son síntomas de esta grave y contagiosa enfermedad. Hay que aislar al pájaro e inmediatamente llamar al veterinario.

Mantener a tu gato cuando estás embarazada


Tienes un gato, quizá desde hace mucho tiempo. Le tienes mucho cariño pero, ahora que estás embarazada, empiezas a tener miedo. Los reparos que hay respecto al embarazo y los gatos se deben a la toxoplasmosis, una enfermedad muy nociva para el feto. Los gatos son portadores del parásito que provoca esta enfermedad, pero inmunes a ella. De hecho, cuando la mujer no está embarazada, es posible que haya pasado la toxoplasmosis y que ni se dé cuenta, pero si a través de la placenta el parásito de la toxoplasmosis llega al bebé, le puede provocar ceguera o problemas de audición.

Pero no te preocupes, se puede mantener perfectamente a tu gato en casa mientras dura el embarazo. Sólo hay que respetar unas sencillas reglas de higiene:

– No tocar el arenero. Que se encargue otra persona de la casa de limpiarlo, pues a través de las heces se puede entrar en contacto con el parásito de la toxoplasmosis. Si debes encargarte tú de la limpieza, usa guantes de látex de un solo uso.
– No dejes salir a tu gato. En la casa se mantiene limpio y sin contacto con otros gatos, si deambula por el exterior aumentan las posiblidades de contagio.
– Alimenta a tu gato con comida preparada, si es seca mejor. Nada de carne cruda.
– Si tienes un jardín, usa también allí los guantes desechables, ya que tu gato podría haber dejado heces en la tierra.
Lava bien la fruta y las verduras antes de comer. Y lávate muy bien las manos tras manipularlas y también tras tocar carne cruda.
– No comas carne cruda, ni poco cocinada, intenta evitar los huevos y la leche sin pasteurizar. Probablemente el médico también te prohibirá el jamón serrano.
– Lleva a tu gato al veterinario para que le realicen un chequeo de heces y sangre.