Ehrlichiosis: ¿cómo afecta a mi perro?

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La ehrlichiosis es una infección que es muy habitual en los perros y que puede tener consecuencias sobre su salud. La prevención siempre es la mejor aliada porque es la forma de que no la contraigan. Pero, ¿en qué consiste? ¿Cómo podemos saber si el perro la tiene? Y, sobre todo, si se detecta, ¿qué se puede hacer?

La infección

La ehrlichiosis es una infección que es transmitida al perro por las garrapatas, aunque si la madre está infectada también es posible que la transmita al cachorro. Estas dos vías de contagio son las más habituales.

El proceso infeccioso se produce por las bacterias Ehrlichia canis y Ehrlichia lewinii principalmente, aunque también se puede producir por otras de este mismo género. Estas bacterias se propagan por la mordedura de la garrapata marrón y la denominada Lone Star, que estén infectadas. Ambas bacterias viven en las células, en concreto, en los glóbulos blancos del cuerpo, afectando a su funcionamiento y a los procesos que tienen en el organismo.

Síntomas en el perro

Tras la mordedura de la garrapata infectada, el perro empezará a tener una serie de síntomas que deben alertarnos para llevarlo al veterinario cuanto antes. Desde la primera semana se perciben síntomas, aunque se han dado casos de que la mascota no presenta ninguno durante meses e, incluso, años.

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Entre las primeras señales a las que hay que prestar atención está el agrandamiento de los ganglios linfáticos, además de notarse que está más débil, como deprimido y somnoliento. También tiene menos apetito y respira con alguna dificultad. Igualmente, se observan edemas en las extremidades.

Cuando la infección ya lleva más tiempo en el perro y se ha convertido en crónica, se observarán otros síntomas como el sangrado, que puede detectarse en varias partes del cuerpo como la nariz, así como fiebre y una importante pérdida de peso.

Continuarán los problemas para respirar y se notará que la cabeza se le inclina, aparte de tener inflamadas las articulaciones –lo que se acompaña de dolor-, e insuficiencia renal. En algunos casos, el perro tiene convulsiones. La anemia también hará su aparición.

Tratamiento

El tratamiento que prescribe el veterinario suele ser con antibióticos y antiinflamatorios, además de tratar la anemia y la recuperación de los niveles de agua en su organismo, entre otras posibles indicaciones.

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