Curar una herida a un gato


Si a veces nos cuesta reaccionar ante nuestras propias heridas, imagínate lo que puede ocurrir si nuestro gato se hace una herida. Sin embargo, no hay que preocuparse. Si es superficial, lo mejor es que te ocupes tú y no vayas al veterinario. Eso sí, asegúrate de que no se trate de algo grave. Pero, ¿cómo puedes saberlo?

Si la herida está situada en una pata, en el cuello o en otra zona articulada, deberás probar si el gato puede caminar, moverse y actuar con normalidad y sin dolor. Si la herida presenta sangrado o profundidad excesivos o un aspecto, color o superación extraños, lo mejor es llevarlo inmediatamente al veterinario.
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Cómo curar una herida a nuestra mascota


Es habitual que nuestras mascotas, en su actividad diaria, se hagan heridas o rozaduras. En estos casos, lo primero que tendremos que hacer es examinarlas, y si vemos que son profundas o que no estamos seguros de cómo tratarlas, deberemos llevar al animal al veterinario para que le practique las curas necesarias. Si no es así, y se trata tan sólo de una herida superficial, podemos curarla nosotros mismos siguiendo los siguientes pasos:

Empezaremos limpiando bien la herida. Para ello, primero retiraremos el pelo de la zona para poder limpiarla mejor y, si es necesario, lo recortaremos un poco siempre procurando no tocar la herida con las tijeras. Con una gasa, limpia la superficie de la herida, para eliminar cualquier resto de suciedad o residuo que haya podido quedar en ella.
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Enfermedad del arañazo de gato


La enfermedad del arañazo del gato no es una enfermedad muy conocida. No es muy habitual padecerla ni es peligrosa en caso de ser contagiado. Sin embargo, siempre es bueno saber de su existencia y conocer algo acerca de ella.

La bacteria “Bartonella henselae”, un microorganismo presente en cuarenta de cada cien gatos, es la causante de esta enfermedad que se transmite al ser humano por el arañazo de un gato. Esta bacteria se encuentra en la saliva de algunos de estos animales. De forma que cuando ellos mismos se acicalan y se lamen sus pezuñas por ejemplo, esta bacteria pasaría desde su lengua al pelo e incluso a sus garras.

La infección de los seres humanos no sólo puede producirse si se ha recibido un arañazo por parte del animal. Podríamos infectarnos también con un lamido o una mordedura de un gato portador de esta bacteria. Sin embargo, el contagio de persona a persona no es posible. Pero no hay que alarmarse porque se cree que los cada gato únicamente puede transmitir esta enfermedad durante dos o tres se manas de su vida. Es por ello por lo que esta infección es poco frecuente.

Normalmente el primero de los síntomas son unos pequeños granos rojos que aparecen cerca del lugar donde se produjo el arañazo o la mordedura. Generalmente esto aparecerá una semana después de producirse la lesión y los granitos podrán permanecer durante unas semanas. Posteriormente se infamará y esta hinchazón podrá permanecer hasta desde los dos meses hasta el año. Puede producir fiebre, dolor de cabeza o falta de apetito, y en raras ocasiones conjuntivitis, neumonía o hepatitis. En general, esta enfermedad no es grave e incluso puede curarse por sí sola.