Un acuario siempre limpio


Si eres de los que tienen poco tiempo pero sientes que tener animales es una necesidad, decantarte por un acuario es una decisión acertada, ya que los peces tienen las claras ventajas de que no tienen que salir de casa ni tampoco ser limpiados por sus dueños.

Pero hay un cuidado que no se puede pasar por alto, y es la limpieza de la pecera, ya que si no tenemos en cuenta ciertos puntos básicos la suciedad invadirá el hogar de nuestros peces y, además del mal efecto, puede provocar enfermedades a los habitantes del acuario. Para evitarlo debemos cuidar tres elementos:

– El agua: Aunque los filtros son básicos para mantener depurada el agua, este recurso natural se va reduciendo con el paso de los días, por lo que estaremos obligados a rellenar el acuario de vez en cuando. Cada día que lo hagamos, también debemos añadir unas gotas de una disolución biológica con bacterias de limpieza y otras de acondicionador de agua anticloro, dos líquidos que se pueden adquirir en las tiendas de animales.

– El cristal: debemos limpiarlo por fuera con cualquier producto o toallita específicos para cristales, pero también debe mantenerse reluciente por dentro, que es donde más suciedad se acumula. Por esta razón uno de los miembros indispensables de nuestro acuario debe ser un plecostomus, un pez con boca en forma de ventosa que se alimenta del verdín y que crece a pasos agigantados, por lo que, cuanto más grande sea, más limpios estarán los cristales.

– El fondo: Otra especie que debemos tener siempre en la pecera son las coridoras, que también se alimentan del verdín pero del que queda sobre el fondo o sobre las piedras, en caso de que las tengamos como elemento decorativo. La mayoría son oscuros, pero también existen blancos, que dan mayor colorido a la pecera.

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