Los perros ladran con acento


Seguro que muchos pensáis que los humanos somos los únicos con cientos de formas de comunicarnos entre idiomas, lenguas y variantes dialectales y también los únicos con acento característico que depende del lugar del que provengamos. Pues os equivocáis. De momento, los perros también se suben a este carro.

Y es que éste es precisamente el resultado de una investigación científica financiada por la factoría Disney que reunió a una muestra de perros y amos procedentes de diferentes lugares del mundo para comprobarlo. El estudio consistió en introducir a cada perro en una sala de audio, desde la que escucharon diferentes voces, entre ellas la de su dueño.

Todas las mascotas reconocieron a sus amos y, para demostrarlo, los contestaban con un ladrido. Dicho sonido fue grabado en el mencionado estudio y escuchado posteriormente de manera minuciosa. El resultado fue sorprendente, ya que cada perro ladraba con una entonación y un acento distinto, propio del país en que vivían.

De hecho, la literatura o el cine son dos ejemplos en los que podemos fijarnos para comprobarlo, aunque la mejor manera de hacerlo es, como casi todo, viajando. En España, por ejemplo las personas imitamos el sonido del perro con un guau, pero en inglés la onomatopeya se transforma en un woof-woof; en francés en un ouaf; en italiano en bau bau y en alemán se identifica con algo parecido a wau.

Según este estudio las causas son sencillas de entender: los perros tienden a imitar a sus amos como una manera de aumentar los lazos afectivos entre ambos. Lo hacen cuando aprender a coger una pelota, cuando les enseñan a sentarse y ahora también en el habla. La duda que surge entonces es si podrán imitar también algún gesto humano.

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