Pautas para entrenar a un perro adulto


Estamos acostumbrados a la idea de que, para que un perro aprenda órdenes y trucos es necesario que sea un cachorro o, al menos, un espécimen joven, ya que, como dice el dicho “perro viejo no aprende trucos”.

Este dicho, sin embargo, dista mucho de la realidad, que es que un perro adulto necesita estimulación mental para no aburrirse y disfruta aprendiendo cosas nuevas, especialmente aquello que nota que nos gusta o con lo que disfrutamos. Puede que tarde un poco más en aprender que un cachorro, pero si has adoptado o te han regalado un perro adulto, o quieres cambiar alguno de sus comportamientos o enseñarle otros nuevos, no dudes en dedicar tiempo a entrenarle. Te sorprenderá.
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Cómo educar a un perro sordo


Dado que la mayor parte de la comunicación entre un perro y su amo se basa en la palabra, en un principio parecería imposible comunicarse de forma correcta con un perro sordo, y menos aún educarle y lograr que obedezca órdenes. Sin embargo, si nos dirigimos a él de forma correcta, podremos educarle igual que a cualquier otro perro. Sólo hace falta tener paciencia y seguir una serie de normas.

Siempre que nos dirijamos al perro, deberemos ponernos delante de él y asegurarnos de que nos ve correctamente, para que pueda observar con claridad todas las señas que le hacemos.

Recuerda, cuando te acerques a él, no hacerlo bruscamente, ya que el animal se puede asustar. Acércate despacio y tranquilo y, si le vas a acariciar, muéstrale la mano para que no se asuste cuando sienta el contacto.
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Aprender mientras se hace ejercicio


El cuerpo de un perro está hecho para el movimiento y gracias a siglos de cría selectiva, también puede realizar un sinfín de tareas físicas para ayudar al hombre. Aunque no lo creas, todos los perros mantienen su instinto natural de presa. Si te paras un momento a observarles verás cómo ven la “presa” y su cuerpo comienza a mostrar su nerviosismo. Cuando hablamos de presa, no nos referimos a otro animal o persona, su presa puede ser una pelota de goma o simplemente un trozo de salchicha.

Los perros necesitan hacer ejercicio para ser felices y estar saludables. El movimiento le sirve de ayuda para perder el exceso de peso, así como para ir aprendiendo a controlarse. Cuando dueño y mascota realizan ejercicio juntos, consiguen que su relación sea mucho más estrecha. Ambos saben que en ese momento cada uno depende del otro. Hacer ejercicio con nuestro perro es, también una manera de conseguir hacer deporte a diario.
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Entrenamientos: ponerse a dos patas


Enseñar a tu perro a ponerse a dos patas es una actividad divertida y fácil. A la mayoría de los perros no les resulta difícil sentarse y elevar las dos patas delanteras de manera simpática. Muchos pueden hacerlo de forma natural sin que se le tenga que enseñar esa postura tan graciosa.

Recuerda que este tipo de trucos son una excelente manera de mantener la mente de tu perro comprometida y son muy divertidos para enseñárselos al resto de la familia. Hasta los perros mayores pueden aprender nuevos trucos, así que no dejes de enseñar a tu perro.
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Órdenes básicas para perros


El entrenamiento de un perro es una responsabilidad de los dueños. La capacidad de un perro para responder a órdenes sencillas, hace de él un animal doméstico mucho más agradable a la hora de convivir. Los perros bien educados deben conocer, al menos, cinco comandos básicos: sentado, tumbado, quieto, ven y abajo. Hoy te enseñamos como se debe hacer el entrenamiento de tres de estos comandos básicos:

– Sentarse
Debes enseñarle mostrándole un premio que poco a poco irá desapareciendo según vaya obedeciendo. Siempre debes repetirle la misma palabra. Debes mostrarle el premio y empezar a repetir la palabra elegida, por ejemplo “siéntate”. Cuando veas que las patas traseras del perro comienzan a doblarse, dale la orden. Cuando el perro se siente totalmente, puedes entregarle su premio.
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Perros que saludan con educación


Que graciosos son esos perros tan saltarines que cuando te ven llegar no paran de lanzarse sobre ti, pero esa actitud llega a convertirse en una situación muy pesada. Los perros necesitan aprender a saludar a los seres humanos con educación. Con coherencia y una gran cantidad de paciencia y refuerzo positivo, los problemas de los saltos de tu perro pueden convertirse en una anécdota del pasado.

Cada perro responde a las situaciones que se le plantean en su día a día de diferente manera. Lo mismo sucede con el aprendizaje; unos métodos pueden ser muy rápidos y eficaces para algunos perros mientras que, para otros no tienen el mismo resultado. Recuerde, el refuerzo positivo durante el entrenamiento del perro es la clave. No debes castigarle. Los animales aprenden a repetir el comportamiento cuando son recompensados por ello, de manera que debes estimularle y recompensarle durante todo el proceso de formación.

Si cuando entras a casa, tu amigo comienza a saltar dándote incluso golpes, lo primero que tienes que hacer lo que hace es darle la espalda y evitar sus salvajes saltos. En el instante en el que ponga las cuatro patas en el suelo, date la vuelta y salúdale con calma y con unas palabras cariñosas como por ejemplo “buen perro”. Trata de no volverle a excitar.

Si ves que se excita de nuevo y quiere saltar otra vez, vuelve a darle la espalda. Repita esta acción las veces que sean necesarias. Esto le enseñará a que mantenerse en el suelo llama tu atención, mientras que lo saltos lo único que consiguen es que lo ignores.

Recompensar los esfuerzos de tu mascota


El refuerzo positivo es la forma más eficaz y humana de capacitar a los animales durante su entrenamiento. El principio básico de este método es recompensar su esfuerzo de una forma agradable y cariñosa. Para conseguir que el animal pueda asociar la recompensa con un comportamiento correcto, el reconocimiento debe ser inmediato.

La coherencia es también esencial. Se deben recompensar las buenas acciones no todas aquellas que nos hacen gracia. La recompensa por un buen comportamiento puede ser un juguete, una larga sesión de juegos, caricias, palabras cariñosas o alguna golosina que le encante. Las recompensas más comunes tanto para perros como para gatos son aquellas pequeñas golosinas que están especialmente pensadas para estas ocasiones.

No se trata de premiarles con una gran cantidad de esas golosinas, con una será suficiente para que el animal sepa que se lo merece por lo bien que acaba de hacer alguna cosa. Si quieres que el animal continúe aprendiendo de forma rápida y sencilla no le cambies las órdenes de un día para otro. Siempre debes utilizar los mismos comandos para que el animal sepa lo que tiene que hacer.

Las sesiones de entrenamiento no deben ser excesivamente largas. Tienen que ser divertidas para los dos y siempre con alguna recompensa. Recuerda que los animales son muy sensibles al tono de voz, así que si has tenido un mal día, retrasa la sesión de entrenamiento hasta que estés de mejor humor. No sólo debes recompensarle durante el entrenamiento, tu mascota puede realizar acciones que se merecen un premio por tu parte.

Entrenar al perro para que acuda a tu llamada


Esta es probablemente la orden más importante que vuestro perro debe aprender. Todos los miembros de la familia deben utilizar las mismas palabras clave. No podéis llamarle cada uno de una forma diferente ya que lo que conseguiréis es que el perro no haga caso a nadie. Eso sí, cada vez que obedezca la orden y llegue hasta dónde estáis ya podréis premiarle con palabras cariñosas: ¡muy bien chico!

Lo primero que debéis decir es su nombre y lo siguiente la orden. Con un simple ¡ven! valdrá. Finalmente, como os hemos comentado antes, llegarán los elogios. Con estos elogios vuestro amigo comprenderá que lo que acaba de hacer es muy importante para vosotros. Recordad que la llamada se debe realizar con firmeza pero no con un tono de enfado o enojo.


Si queréis, y sobre todo al principio del aprendizaje, podréis premiarle con alguna golosina. Si véis que el perro está haciendo algo divertido y no es nada peligroso ni para él ni para la gente que pueda estar alrededor, no le fastidiéis el entretenimiento sólo por dejar claro quién manda. Intentad cuando vuelva, si va a realizar el viaje suelto, que vaya siempre junto a vuestra pierna, ya que esto en caso de emergencia os ayudará a cogerle rápidamente.

Hasta los dos años de edad, el proceso de aprendizaje deberá ser practicado de continuo y a diario, aunque siempre hay algún caso especial que ni a partir de los dos años termina viniendo a la primera. Os lo digo por experiencia.