Todo lo que tienes que saber antes de tener a tu primer gato

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Cuando llega la primera mascota al hogar, hay que tener en cuenta una serie de factores y de aspectos para que el animal de compañía y la familia se adapten bien a la nueva situación y no surjan problemas de convivencia. En alguna ocasión, hemos hablado de las mascotas en general o de los perros. Pero también están los gatos. Y en estos nos vamos a centrar hoy porque tienen una serie de particularidades que conviene conocer antes de que el minino entre en casa por primera vez.

Primeros pasos

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el gato no es como el perro, siendo sus principales diferencias el comportamiento, hábitos y costumbres. Una vez se es consciente de esto, lo siguiente es comprobar el estado sanitario del minino para cerciorarse de su buena salud, aparte de velar por su bienestar psicológico. En este caso, se habrá de procurar el arenero, agua, comida y juegos o juguetes, que son elementos básicos para su día a día.

Lo recomendable es que un gato tenga uno o dos areneros, además de un comedero para la dieta seca y otro para la húmeda. También hay que procurar un bebedero independiente del comedero y que sea lo suficientemente ancho para que los bigotes del gato no rocen al beber porque es algo que detestan.

Otros objetivos a tener en casa es el rascador con estabilidad para que el gato pueda trepar y afilarse las uñas y un cepillo para su pelo según el tipo de raza de minino que sea. A todo ello se suma un buen sitio para que el gato pueda descansar y tener su espacio.

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Toma de contacto

Además de tener todos los objetivos preparados para la llegada del gato, los primeros días son decisivos porque es cuando se establece el contacto. En este caso, se debe tener claro que el gato no es un animal tan cariñoso o mimoso, en general, como puede serlo un perro por lo que no se deben esperar inicialmente estas muestras de afecto y tampoco forzarlas.

Es conveniente dejar al gato tranquilo y que sea el propio minino el que busque ese contacto con los miembros de la familia cuando el quiera. Cuando ya haya mayor contacto, ya se podrá acariciar, coger o disfrutar de él, pero siempre sin olvidar que es un gato.

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