Aprender de los animales


Al estar en una posición superior en la cadena alimentaria, los seres humanos tienden a pensar de sí mismos como seres mucho más refinados que el resto. Muchos piensan que son absolutamente perfectos, sobre todo si se compara con el resto de los habitantes del reino animal. Gracias a nuestro cerebro poderosamente desarrollado tenemos que abrir los ojos a nuestros cohabitantes y tomar algunas lecciones de vida importantes.

La razón que hay detrás de esto es simple: cuando se nos pide aprender cosas de otros animales, tendemos a pensar que somos seres demasiado evolucionados como para aprender nada de ellos. Siempre aparece una superioridad que acompaña a toda relación humana. Algunos animales han pasado a ser para nosotros simplemente seres entrañables. Su presencia en nuestras vidas está completamente libre de amenazas.
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Adiestrar a un canario


Como sucede con cualquier otra mascota, la paciencia es fundamental a la hora de adiestrar a un canario. Si somos constantes y le dedicamos cierto tiempo se puede adiestrar al pájaro, lograr que se pose en nuestra mano o nuestro hombre y que vuele con libertad y control por la casa. Estos son los pasos a seguir:

-En primer lugar hay que acostumbrarlo a nuestra presencia, los canarios tienden a ser asustadizos y más cuando son unos recién llegados al a casa. Prueba a darle de comer alguna golosina a través de los barrotes de la jaula.

-Una vez que el canario se acostumbra a acercarse sin miedo, mete la mano dentro de la jaula con algo de comida que le guste: piñones, trocitos de manzana o incluso galletas. Espera a que se pose en tu mano con la intención de comer, no le fuerces.

-Cuando el canario se ha acostumbrado tanto a tu presencia como a posarse en tu mano, entonces puedes abrir la jaula y dejarle volar por la habitación. Por supuesto, antes hay que cerrar ventanas y puertas. Poco a poco, y según sean las dimensiones de tu casa, puedes dejarle abierta alguna puerta más para que tenga más espacio y opciones que explorar. Cuando quieras volver a meterlo en la jaula, usa la golosina favorita de tu canario (manzana, piñones…) para que él se pose en tu mano o en tu hombro.

El canario está genéticamente programado para cantar, pero mejorará mucho si tiene alguien de quien aprender. En caso de que ya tengas varios canarios en casa, cuando llegue uno nuevo colócalo en una jaula pegada a la jaula del canario veterano. De esta forma, cuando el canario mayor cante, los jóvenes escucharán y aprenderán.

Entrenar al perro para que acuda a tu llamada


Esta es probablemente la orden más importante que vuestro perro debe aprender. Todos los miembros de la familia deben utilizar las mismas palabras clave. No podéis llamarle cada uno de una forma diferente ya que lo que conseguiréis es que el perro no haga caso a nadie. Eso sí, cada vez que obedezca la orden y llegue hasta dónde estáis ya podréis premiarle con palabras cariñosas: ¡muy bien chico!

Lo primero que debéis decir es su nombre y lo siguiente la orden. Con un simple ¡ven! valdrá. Finalmente, como os hemos comentado antes, llegarán los elogios. Con estos elogios vuestro amigo comprenderá que lo que acaba de hacer es muy importante para vosotros. Recordad que la llamada se debe realizar con firmeza pero no con un tono de enfado o enojo.


Si queréis, y sobre todo al principio del aprendizaje, podréis premiarle con alguna golosina. Si véis que el perro está haciendo algo divertido y no es nada peligroso ni para él ni para la gente que pueda estar alrededor, no le fastidiéis el entretenimiento sólo por dejar claro quién manda. Intentad cuando vuelva, si va a realizar el viaje suelto, que vaya siempre junto a vuestra pierna, ya que esto en caso de emergencia os ayudará a cogerle rápidamente.

Hasta los dos años de edad, el proceso de aprendizaje deberá ser practicado de continuo y a diario, aunque siempre hay algún caso especial que ni a partir de los dos años termina viniendo a la primera. Os lo digo por experiencia.

Enseñar a nuestro gato


Antes de comenzar con la educación de tu gato debes recordar que él no es una persona, pero que él sí te conocerá como un gato más grande. Intenta ver las cosas desde su punto de vista para lograr entender por qué hace ciertas cosas. Otra cosa muy importante que siempre debes recordar es no golpear a tu mascota. Da igual que sea perro, gato o lo que quieras.

Es mejor que durante el aprendizaje nunca pegues al animal ya que las palabras tienen mayor efecto en la enseñanza. A los gatos, además de intentar hacer que entiendan palabra sueltas como “SI”, “NO”, etc. puedes hablarles con frases más largas. Los gatos sobre todo se centrarán en tu entonación. Pero lo que nunca debes olvidar es que los gatos son totalmente independientes, y que enseñarles órdenes como a los perros es muy difícil por no decir casi imposible.


Es poco probable que consigas que un gato vaya hacia ti por darle una simple orden. Sin embargo, un gato que sabe que será cariñosamente acariciado, cepillado con ganas, y complacido con los juegos que más le gustan seguro que sale a recibirte y cuando digas su nombre para, por ejemplo, ponerle la comida, se acerca rápidamente hasta donde tú estés.

Ninguna mascota se acercará a ti si le gritas o piensa que, por tu comportamiento, va a ser castigado. Como curiosidad, comentarte que los gatos responden mejor a los nombres que terminan en una «e«.

Captar la atención del perro


Obtener la atención es el primer paso en la enseñanza de cualquier mascota. Pero muchas personas se olvidan de trabajar esta habilidad básica con sus perros. Hay que conseguir que el perro mire donde está el dueño y que no quite la mirada hasta que este le dé la orden que debe realizar.

1. Di el nombre del perro muchas veces. Debes conseguir que el perro te mire. Si lo hace de inmediato enséñale el juguete con el que vais a comenzar a jugar o puedes darle un premio por atenderte tan rápidamente.

2. Repite esta llamada de atención varias veces al día.

3. Juega a menudo con él y recompénsale cada vez que le llames y se gire para mirarte.

4. Si el perro está lejos, llámale y cuando regrese recompénsale. Vuelve a dejar que se vaya lejos y repite el proceso. Debes repetir un montón de veces estas llamadas de atención para conseguir que el perro no se distraiga y no se aleje cada vez más. Verás como al final consigues que vaya siempre a tu lado, o que si se aleja un poco, en cuanto digas su nombre vuelva deprisa.


Aprender a llamar la atención del perro también conlleva el aprendizaje de otras palabras como por ejemplo “SI” o “NO”. Por ejemplo: si vas con él por el campo y observa una ardilla y ves que quiere salir corriendo detrás de ella con un simple NO debes conseguir que se quede a tu lado y no vaya donde tiene pensado. Seguro que poco a poco consigues captar la atención de tu perro y así conseguirás que los paseos sean mucho más agradables.

Enseñar a hablar a nuestro pájaro


Paso 1- Deja que el pajarito se acomode en el lugar donde le quieres impartir las clases. Puedes enseñarle dentro de su jaula o si está acostumbrado, en tu dedo o sobre tu hombro. Si el pájaro no lleva demasiado tiempo en casa, dale tiempo para que se adapte a su nuevo entorno. Asegúrate de que confía en ti.

Paso 2- Comienza a enseñarle palabras muy simples que sean fáciles, como por ejemplo: hola, adiós, guapa… Trata de enseñarle palabras con las que poco a poco pueda hacer alguna pequeña frase.

Paso 3- Muéstrate muy amable y contento cuando le repitas las palabras. Asegúrate de emitir sonidos positivos. Intenta mirarle siempre que le digas las palabras y coge una rutina diaria de repetición.


Paso 4- Repite la frase o las palabras tantas veces como sea posible para que el pájaro lo asimile mejor. Repite todos los días durante semanas. Intenta ponerte horarios para este proceso de aprendizaje. Antes de comenzar con las clases asegúrate de que vas a tener tiempo ya que puede ser un proceso más largo de lo que esperas.

Paso 5- El aprendizaje dependerá de la habilidad del ave para aprender. Asegúrate de que tu nuevo amigo es de una raza que es propensa a aprender a hablar. Si le observas de cerca seguro que puedes ver como te observa de cerca e intenta imitarte. Una vez que el ave haya aprendido con éxito una nueva palabra, ofrécele un premio y muéstrate muy contento.