Aprender de los animales


Al estar en una posición superior en la cadena alimentaria, los seres humanos tienden a pensar de sí mismos como seres mucho más refinados que el resto. Muchos piensan que son absolutamente perfectos, sobre todo si se compara con el resto de los habitantes del reino animal. Gracias a nuestro cerebro poderosamente desarrollado tenemos que abrir los ojos a nuestros cohabitantes y tomar algunas lecciones de vida importantes.

La razón que hay detrás de esto es simple: cuando se nos pide aprender cosas de otros animales, tendemos a pensar que somos seres demasiado evolucionados como para aprender nada de ellos. Siempre aparece una superioridad que acompaña a toda relación humana. Algunos animales han pasado a ser para nosotros simplemente seres entrañables. Su presencia en nuestras vidas está completamente libre de amenazas.

Los seres humanos están embobados con el afecto y la aprobación del resto. Los gatos definen la independencia y la indiferencia, y nos gustaría ver un aumento inequívoco de nuestra mística si incorporamos estas características felinas. Es importante aprender de ellos, sobre todo con esa comunicación silenciosa que tanto dice de ellos. Nuestras mascotas son muy perceptivas a los cambios emocionales que experimentan los dueños.

Los dueños de mascotas pueden dar fe de la sensibilidad de sus mascotas mostrada en momentos de dolor o trauma. Del mismo modo, es necesario leer las señales no habladas que recibimos de la gente que hay a nuestro alrededor y actuar en consecuencia. Elevar el nivel de nuestro medidor de sensibilidad nos llevará un poco de esfuerzo. Algo más que tenemos que aprender es a dejar pasar las cosas. Con los animales, todo es momentáneo, ya sea felicidad o tristeza. Viven el momento.

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