Especies de osos


Si pensamos en un oso, seguramente la imagen que nos venga a la cabeza será la de los osos grizzly cazando salmón en los ríos o los osos blancos corriendo por los hielos del Ártico.

Sin embargo, no son estas los dos tipos de osos que nos podemos encontrar, ya que hasta son ocho las especies que conforman la familia Ursidae, a la que pertenecen los osos, como son el oso polar (Ursus maritimus), el oso pardo (Ursus arctos), el oso negro americano (Ursus americanus), el oso bezudo u oso hormiguero (Melursus ursinus), el oso negro asiático (Ursus thibetanus), el oso malayo (Helarctos malayanus), el oso frontino y el oso panda (Ailuropoda melanoleuca).

Aunque los osos pertenecen a la categoría de omnívoros, es decir, que consumen toda clase de alimentos, no todo siguen esta pauta de alimentación, ya que el oso polar se ha vuelto prácticamente carnívoro al alimentarse principalmente de focas, el oso panda herbívoro, alimentándose de bambú y el oso bezudo alimentándose de hormigas y termitas.

De todos ellos, el oso polar es de mayor tamaño, tanto que se le define como uno de los carnívoros terrestres más grandes que existen en el mundo, ya que el macho puede pesar hasta 800 kilos y, cuando se pone de pie, mide dos metros y medio. Como ocurre en todas las especies de osos, la hembra es un poco más pequeña.

El de menor tamaño es el oso malayo, ya que pesa unos 60 kilos y mide poco más de un metro de altura cuando se pone en pie.

Los machos de las distintas especies de oso son muy agresivos, tanto que pueden constituir un peligro para los cachorros. Por ello, cuando las hembras tienen descendencia, crían ellas solas a los oseznos, alejándose de los territorios recorridos por los machos.

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