Perros celosos de los niños


Aunque de forma instintiva, a los niños les encantan los perros (si un niño tiene miedo a los perros suele deberse a una experiencia traumática o una mala educación por parte de los padres), a los perros no siempre les gustan los niños, especialmente si el primero en llegar a casa fue el can.

Con la llegada de un niño a la familia, puede ver amenazada su posición jerárquica en el hogar y empezar a sentir celos, comportándose de una manera diferente. Si tu mascota ha empezado a tener este tipo de comportamientos, échale un vistazo a los consejos que vamos a darte a continuación.
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Celos en los perros


Si tenemos un perro en casa y decidimos adquirir otro perro u otra mascota, o tenemos un hijo, lo más probable es que nuestro perro no acepte de buen grado dicho cambio. Hasta ese momento él ha sido nuestro centro de atención y nos hemos dedicado a él totalmente. Sin embargo, la llegada de quien nuestro perro considera un competidor rompe el status quo que existía hasta entonces, e, casi inevitablemente, nuestro perro sentirá celos del recién llegado, lo que puede dificultar la convivencia.

Debido a esto es posible que aparezcan comportamientos agresivos en el animal, como gruñidos, ladridos amenazadores e incluso intentos de morder al “competidor”.

Para controlar este comportamiento en ningún momento debemos castigar severamente al animal, ya que el resentimiento contra el recién llegado crecerá. Lo que debemos hacer, por el contrario, es demostrarle que no ha perdido nuestro cariño.
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Los perros no tienen celos


Los perros, a diferencia de las personas, no pueden tener celos. Esto explica que muchas veces caemos en el error de tirar de antropomorfismo para explicar determinados comportamientos que nos sorprende que vengan de los animales.

Muchas veces hemos pensado que los perros tienen celos cuando hemos acariciado más a otro cachorro o hemos estado más por la labor de cuidar a un nuevo bebé. Sin embargo, aunque el perro pueda sentirse desplazado y relegado a posiciones “inferiores” dentro del grupo, en ningún caso sentirá celos.

Lo único que podemos hacer para que no tengamos esa sensación es dedicarle más tiempo a nuestro perro. Tenemos que intentar estar por él como siempre lo hemos estado. La llegada de un nuevo animal o integrante de la familia no tiene que hacer que lo dejemos a un lado.

Los expertos en comportamiento creen que se debe prestar especial atención al perro cuando, por ejemplo, el bebé que acabamos de tener está presente. De esta forma el perro identificará la presencia del bebé como algo positivo. Si por el contrario no le hacemos ni caso cuando estamos con el bebé, se sentirá desplazado y se dará cuenta de que ahora tiene menos importancia.

El problema de los celos entre animales


Un día decides traer una nueva mascota a casa. Has valorado que tienes tiempo y que vas a poder educar, querer y encargarte de un nuevo amigo. Por fin llegas a casa con el nuevo inquilino. La nueva mascota pertenece a la misma familia de tu primera mascota, es decir, es otro perro, otro gato, otra cobaya, etc. Pero ¿qué es lo que sucede? Desde hace unos días tu primer animal no quiere nada contigo y notas que se ha vuelto un poco agresivo.

Seguro que ya sabes cuál es la respuesta a esa pregunta: celos. Sí, sí, aunque no lo creas tu mascota tiene celos del nuevo animal. Normalmente los celos suelen aparecer cuando la mascota original está en contacto con la nueva. Si tus nuevos amigos son unos peces y tu anterior mascota es un perro, los celos no suelen aparecer. ¿Qué puedes hacer? Lo mejor, es involucrarte en el periodo de adaptación. Puedes seguir alguno de estos consejos:

– Continúa dedicando tu atención a tu “primer” amigo. Es muy fácil quedar atrapado en los mimos para el recién llegado, sobre todo si es un cachorrito. Lo mejor es que compartas tu tiempo con los dos y asegúrate de hacerles ver que los dos forman parte de una misma familia.

– Tomate las cosas con calma. No fuerces la situación para tu tener que dedicar menos tiempo a este periodo de adaptación. La adaptación debe producirse a su propio ritmo.

– No intentes hacer que compartan las cosas, cada animal debe tener sus propias pertenencias, para así delimitar su propio territorio. Cuando pase este periodo, los dos dejaran pasar a sus terrenos, no te preocupes. Recuerda: nada de compartir los cacharros de la comida, ni del agua.