Problemas de salud de los reptiles


Los reptiles son animales muy elegidos como mascota en los últimos años, especialmente por aquellas personas que no quieren tener la típica mascota como perros o gatos y prefieren algo más original y, en ocasiones, exótico. Camaleones, iguanas, serpientes… a muchos le dan grima y no quieren verlos ni en pintura, pero lo cierto es que causan furor en todo el mundo.

Si tienes un reptil como mascota o quieres tenerlo, es importante que tengas en cuenta ciertos factores que son muy importantes y pueden afectar a su salud. Algunas de las enfermedades que padecen a lo largo de su vida pueden llegar a ser muy graves, así que conviene prestarles mucha atención.
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Vínculos entre los reptiles y las aves


Todos somos conscientes de que los reptiles y las aves son una parte imprescindible del ecosistema. Pero muchos de nosotros no estamos familiarizados con la teoría que afirma que las aves evolucionaron de los reptiles, lo que les lleva a compartir bastantes características. Se cree que muchas aves son descendientes de los dinosaurios. Fue en 1868, cuando al biólogo Thomas Huxley se le ocurrió la teoría del vínculo entre las criaturas de hoy en día y los dinosaurios.

Esto desencadenó una nueva línea de pensamiento entre los paleontólogos, que se centró en un análisis de ciertos fósiles dada la credibilidad de la teoría de Huxley. Se realizó un estudio sobre la estructura del esqueleto de un dinosaurio terópodo, Compsognathus, y el lithographica Archaeopteryx, que fue el primer ejemplar de pájaro. El Archaeopteryx tenía bastantes características en común con el Compsognathus.
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Reptiles carnívoros e insectívoros


Existen cuatro categorías básicas en las que se pueden agrupar a la mayoría de los reptiles y anfibios: carnívoros, insectívoros, omnívoros y vegetarianos. Hoy os vamos a hablar de los carnívoros y de los insectívoros. Los animales carnívoros consumen principalmente materia animal. Un buen ejemplo de un carnívoro es una serpiente. Una dieta natural para este tipo de carnívoros se centrará en la ingesta de roedores pequeños, lagartos y aves.

Si la mascota que has elegido es carnívora, tendrás que estar muy pendiente de que el animal mantenga una dieta correcta. Muchos animales carnívoros terminan obesos y con muchos problemas de salud atribuidos a comer en exceso. Por lo tanto, ten cuidado de no sobrealimentarlo. Aparte de una alimentación basada en animales vivos y congelados, existen preparados especiales que les alimentarán igual de bien.

Existen unas especies de salchichas que se realizan con todas las vitaminas y minerales necesarias para maximizar la digestión y minimizar los desperdicios. Recuerda que si tu mascota ya está acostumbrada a un tipo de alimentación, el cambio a una dieta de animales no-vivos debe hacerse de una manera muy lenta. Algunos animales pueden rechazar la comida “no natural“.

Por otro lado, los animales insectívoros se alimentan mediante una dieta que se basa principalmente en la ingesta insectos. Estos insectos pueden ser: grillos, gusanos y lombrices de tierra. Pero recuerda que los insectos no son suficientes. Una buena dieta nutritiva debe ser muy beneficiosa para la “carga intestinal”. A este tipo de reptiles también les puedes ofrecer verduras de hoja verde, cereales, alimento para peces en copos, o algunas dietas preparadas comercialmente. Siempre, antes de implantar alguna dieta o hacer algún cambio en la misma, deberás consultar con un veterinario experto en este tipo de animales.

La salud de los reptiles


Son muchos los factores que pueden intervenir en la salud de un reptil. De hecho son animales que nunca van a estar completamente desparasitados. Por eso su sistema inmunológico debe estar siempre en perfectas condiciones para poder controlar todas esas bacterias y parásitos para evitar que se les reproduzcan en exceso y afecten a su organismo.

Para saber si un reptil está sano lo más sencillo es observar su piel. Si esta está rellena y no tiene demasiados pliegues será síntoma de buena salud. Si no fuera así, podría ser consecuencia de una deshidratación. Es importante también que la coloración de su piel sea completa y brillante. Además su muda de piel ha de ser regular en relación con la etapa de crecimiento en la que se encuentre el animal.

Podemos fijarnos también en su comportamiento. Normalmente un reptil sano se mantiene atento a todo lo que sucede a su alrededor, se alimenta y bebe agua, defeca de forma habitual según la especie y se termorrgula durante el día. Debemos vigilar además sus posibles cambios de conducta o en su aspecto que nos podrán evidenciar una posible estrés o enfermedad.

Pero sobre todo tenemos que tener en cuenta una serie de factores externos a ellos. Su terrario ha de tener la medida y ambientación necesaria para la especie en cuestión, así como la humedad y el agua que necesiten. El animal ha de tener además en este hábitat tanto espacios de mayor como de menor temperatura y una iluminación adecuada que regule los ciclos del día y la noche. Debemos cuidar su terrario, mediante una limpieza regular, y ofrecerles una comida saludable y adecuada para cada especie.