Roxy, el bulldog inglés que todos querríamos tener


La protagonista de hoy es un perra encantadora. Se llama Roxy y sus dueños han querido que participe en el concurso “¡Queremos conocer a tu mascota!”. Es un bulldog inglés que tiene 9 años y vive en Hacienda Heights, California.

Sus primeros ocho años de vida fueron un calvario, ya que vivió amarrada a una cadena que apenas le dejaba moverse. Es por eso que tiene muy poca fuerza en sus piernas traseras y las moscas se comieron parte de sus orejas. Además, también sufrió una enfermedad conocida como ojos de cereza, pero por suerte ahora está bastante bien gracias al tratamiento que ha seguido y al cariño de sus dueños.
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Cómo cuidar a un bulldog inglés


El bulldog inglés es un perro con una elevada inserción en la sociedad y que tiene un aspecto gracioso y muy amigable. No se sabe exactamente cuál es el origen de este perro, pero todo apunta que su procedencia se remonta al antiguo Alana, una raza concebida para apresar bueyes y cazar jabalíes. En 1840 se cruzó la raza con un can más pequeño, que dio lugar a ejemplares más dóciles y tranquilos.

El bulldog es pequeño, aunque robusto y musculoso, llegando a los 30 o 40 centímetros de altura. El peso de los machos oscila entre los 23 y los 25 quilos y las hembras alcanzan entre los 18 y los 23. Su cabeza es grande, ancha y redonda y su cara es arrugada, con un hocico corto y una nariz negra y ancha. Sus ojos están muy separados y son medianos, oscuros y redondos, que dan una expresión de cierta tristeza. Sus orejas también son pequeñas, delgadas y de implantación alta. La cola, por su parte, es recta o en ganchillo, nunca rizada, y de porte bajo. Su pelaje es corto, liso y suave, y puede ser de color blanco, atigrado, castaño rojizo y castaño claro.

El bulldog inglés es un perro que parece feroz, pero en realidad tiene un carácter afectivo y dócil. Es noble, tranquilo y tiende a ser muy paciente y bueno con los niños. Aun así, tiene cierta naturaleza de vigilante y se muestra desconfiado con los extraños. Los cuidados para el bulldog inglés no son excesivos, ya que su pelaje solamente requiere un cepillado ocasional y baños cuando sean necesarios. Se le deben limpiar las arrugas, las orejas y los ojos con frecuencia. Es un perro susceptible a temperaturas extremas y no es muy resistente al calor, ya que puede tener problemas respiratorios en climas cálidos. Es propenso a infecciones de la piel, problemas de la vista y respiratorios. Además, su elevada masa corporal y su dificultad para respirar hace que a menudo tienda a roncar.