Aires naturales del caballo


A la hora de describir cómo se desplaza el caballo, los expertos hablan de “aires naturales”. Habitualmente se conocen tres, el paso, el trote y el galope, aunque algunos incluyen un cuarto, el denominado galope largo.

El paso es el aire con el que el caballo se desplaza sin prisa y que suele utilizar cuando tiene que recorrer grandes distancias ya que le permite hacerlo sin cansarse. Se trata de un movimiento en cuatro tiempos, uno por cada casco que se apoya en el suelo.

El Trote es un poco más rápido que el paso y resulta más cómodo tanto para el caballo como para el jinete. Se trata de un movimiento a dos tiempos, en los que el caballo mueve pie izquierdo, mano derecha, pie derecho y mano izquierda, entendiendo como manos y pies las patas delanteras y traseras.

Eso sí, suele ser un aire más complicado para quienes comienzan a montar, hasta que consiguen sincronizar sus movimientos con los del animal.

El galope es el aire con el que el caballo alcanza una mayor velocidad, y en él el caballo siempre lleva una mano por delante de la otra. Una vez que se domina el arte de la monta, suele ser el aire del que los jinetes más disfrutan. A diferencia de los otros dos, se trata de un aire en tres tiempos.
Algunos jinetes prefieren realizar lo que se llama galope levantado, levantándose sobre los estribos e inclinándose levemente hacia adelante hasta dejar de estar sentados sobre el caballo. Es importante que las rodillas estén bien apretadas a ambos lados del caballo.

Finalmente el galope largo es el aire con el que el caballo se mueve de manera más veloz. Se denomina así porque en él, el caballo, además de desarrollar su velocidad máxima, trata de abarcar la mayor cantidad de terreno posible en cada zancada

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