Trucos para calmar a un gato nervioso

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En muchas ocasiones, un gato puede mostrarse más nervioso. Esto puede ser debido a situaciones puntuales o a diversas causas como haber sido maltratado o bien llevar poco tiempo en el hogar y no sentirse seguro, entre otros factores. No obstante, también existen otros motivos como que el gato sea de por sí nervioso. Son situaciones que conviene solucionar para poder disfrutar de la mascota y que no haya ningún peligro, sobre todo, para los más pequeños. Y, aunque siempre hay que tratar de saber el origen de su nerviosismo, hay una serie de trucos que ayudan a calmar al gato.

Consejos generales

Cuando el gato está nervioso es importante que las personas que tiene a su alrededor mantengan la calma porque, si nota ese estado, la mascota se terminará poniendo más nerviosa y se mostrará más agitada.

También es muy importante no castigar al gato por su comportamiento, sino mostrarse siempre cariñoso tratando de hacerle ver que se comporta bien cuando no está nervioso a través, por ejemplo, de diferentes premios como algo que le guste comer.

Muchas veces el problema está en que el gato necesita una mayor actividad por lo que es importante que haga algún tipo de ejercicio o bien jugar mucho con él para que se canse y libere todo ese nerviosismo y ansiedad.

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Otro truco beneficioso es que el gato oiga música relajante para reducir su nivel de nerviosismo, al igual que realizar terapias o técnicas de relajación a través de sesiones que son específicas para los animales.

Entorno

En aquellas situaciones en las que el nerviosismo del gato se deba a que no conoce bien el hogar o las personas porque lleva poco tiempo viviendo allí, es importante proporcionarle un sitio en el que se pueda sentir tranquilo y seguro para que permanezca en él cuando se sienta amenazado o tenga temor.

Tratamientos

A pesar de estos consejos, siempre es recomendable llevar al gato al veterinario para comprobar que no tenga ninguna enfermedad y descartar que ese estado de nerviosismo sea un síntoma de alguna patología.

Tras la exploración y, en función del comportamiento del gato, el veterinario puede orientar con consejos específicos, aparte de prescribirle algún tratamiento si lo considera necesario. Normalmente, en estos casos, se suelen suministrar tranquilizantes para que la mascota esté más relajada, pero siempre debe tomarlos bajo control clínico.

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