Pumi, el pastor húngaro


A primera vista, los perros pertenecientes a esta raza nos pueden parecer un peluche gigante. Pero nada más lejos de la realidad, ya que hay pocas razas de perros que sean tan esforzados y trabajadores como estos perros pastores.

La raza es originaria de Hungría y recuerda vagamente a un terrier. Son perros de tamaño medio, que pueden llegar a pesar unos quince kilos y a medir unos 44 centímetros. La raza nació en el siglo XVII y fue creada para cuidar del ganado bovino y porcino, aunque también se reveló como un experto en eliminar roedores. Aunque hoy en día se ha vuelto más popular, no es una raza muy conocida fuera de este país.

Cuando nacen, los cachorros tienen el pelaje negro, pero a medida que crecen, se va clareando hasta alcanzar el tono grisáceo que tienen la mayoría de los ejemplares de esta raza, aunque también existen con pelaje negro, blanco y un color denominado maszkos fakó, que es una mezcla entre amarillo y marrón.

Es un perro inquieto, inteligente y curioso, muy protector de sus amos, por lo que en ocasiones puede volverse algo agresivo si cree que estos están en peligro. Son bastante fáciles de entrenar, pero dado que son perros que recelan de los extraños, es necesario comenzar su socialización desde que son cachorros. Esto se ve compensado con su gran inteligencia, que hace que sean unos perros que pueden aprender prácticamente todo lo que se les enseña.

Necesita hacer ejercicio a diario por su carácter inquieto, ya que de lo contrario se dedicará a mordisquear todo lo que encuentre a su alcance en casa y ladrará sin cesar.

En cuanto a sus cuidados, sólo es necesario cepillarlo una vez a la semana y bañarlo cuando esté sucio. Suele tener buena salud y no necesita cuidados especiales.

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