Piedras en la vejiga del perro


Los perros, al igual que nosotros, también pueden desarrollar piedras en la vejiga. De hecho, no sólo pueden aparecer en este órgano, sino que se pueden presentar en cualquier parte del aparato urinario, como los riñones o los uréteres. Estas piedras se deben a la aparición de unos cristales que dependen de cuál sea el Ph de su orina. Si tienen la orina alcalina, lo más normal es que el origen de las piedras esté en un tipo de cristales denominado estruvita, pero si tienen la orina más ácida tendrán otro tipo de cristales.

No se sabe bien cuál es la causa de estas piedras, aunque parece que se deben principalmente a alimentar al animal con un pienso de mala calidad, que produzca gran cantidad de residuos. De hecho, una vez que el animal ha sido operado de las piedras, no puede tomar un pienso normal, sino que debe ser alimentado con un tipo de pienso formulado específicamente para esta condición, para, de ese modo, evitar que se reproduzcan.

Otra de las causas más habituales son las infecciones urinarias, que también pueden variar el Ph de la orina de nuestra mascota, y, al igual que ocurre en los humanos, otra de las causas es beber poco agua, lo que hace que la orina esté más concentrada y aumenten las posibilidades de que se terminen formando cristales.

Finalmente, el factor hereditario también influye, ya que existen algunas razas, como los Dálmatas o los Bulldogs que son más propensos a padecer cálculos en la vejiga.

Los síntomas de esta dolencia son la aparición de sangre en la orina, que el animal orine frecuentemente y le resulte doloroso o que intente orinar y no lo consiga. Cuando veamos esta sintomatología, deberemos acudir rápidamente a un veterinario para que le extraiga las piedras y evitar que se produzca un bloque en el tracto urinario.

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