Qué pasa si tu mascota se traga algún objeto


Es muy habitual que nuestros perros y gatos, sobretodo cuando son cachorros, tengan tendencia a llevarse a la boca algunas de las cosas que se encuentran por casa. Llegando en ocasiones a tragarse pequeños objetos como pelotas, huesos, agujas e incluso calcetines. Evidentemente, a no ser que echemos en falta algún objeto que pululaba por la casa y que no encontramos, no será fácil que lleguemos a la conclusión de que aquello que no está por ninguna parte se encuentra en realidad en el estómago de nuestra mascota.

Una manera de detectar si nuestro perro o nuestro gato se ha tragado algo, es si se producen vómitos constantes después de que les hayamos dado de comer. Este es un síntoma claro de que a nuestro animal le ocurre algo en su estómago, y una posible causa de ello es que se hayan tragado algo que no debían. Este vómito además se producirá sin salivación ni arcadas, y el alimento no estará digerido ni teñido con la bilis del animal. Por lo que podremos detectar fácilmente lo que le sucede a nuestra mascota.

Si estos vómitos son prolongados, provocarán normalmente deshidratación. Si se llega a una perforación gástrica, nuestra mascota podría sufrir un shock. Es por tanto muy importante que si sospechamos que se han tragado algo les llevemos inmediatamente al veterinario. Si el objeto ha conseguido salir del estómago, será el propio animal el que acabe desechándolo aunque con la ayuda de algún laxante para evitar molestas obstrucciones intestinales.

Si por el contrario el objeto en cuestión se queda alojado en el estómago, la única manera de extraer el objeto sería mediante una endoscopia. Aunque visto así parezca todo muy aparatoso, por lo general los numerosos casos que se dan son leves, salvo que se llegue a producir la perforación gástrica de la que hablábamos. Lógicamente influirá también el tipo de objeto que nuestra mascota haya ingerido.

La salud dental de tu perro


Para que un perro disfrute de una vida sana y feliz, es necesario mantener sus dientes y encías sanos. Aunque parezca que no lo necesitan, esto no es así. Si queremos evitar numerosos problemas asociados, es muy importante prevenir la aparición de sarro, algo que es muy frecuente sobre todo en determinadas razas.

Normalmente las enfermedades dentales aparecen como causa de los depósitos de placa que se van formando en la boca de los perros. Estos depósitos se forman con facilidad debido a la acumulación de células viejas, de saliva o de bacterias, que se irán depositando entre los dientes. Cuando estos depósitos de placa se endurecen, se forma entre los dientes lo que conocemos como sarro, un material marrón y maloliente.

Si estos depósitos de sarro que se han formado en la boca del animal no son eliminados, van a dar lugar a problemas como la gingivitis o la periodontitis. La gingivitis es la inflamación de las encías provocada por la aparición de ciertas bacterias. Si esta inflamación llegara a afectar a los tejidos más profundos de su boca provocaría una periodontitis o lo que es lo mismo la destrucción de los huesos y ligamentos que sujetan sus dientes. Estas enfermedades suponen la aparición de mal aliento, dolor, sangrado de encías y hasta la caída de los dientes. Si las bacterias proliferan pueden llegar a acceder a la sangre, lo que causaría una grave infección en ciertos órganos como el corazón, los pulmones, los riñones, el hígado o el sistema nervioso central.

Para evitar problemas de tan gran magnitud es necesario mantener un cierto cuidado de la dentadura de nuestras mascotas. Cepillarle los dientes de forma regular utilizando un dentífrico especial para perros – nuestro dentífrico no es conveniente utilizarlo, si llega a ingerirlo podría causarle alteraciones gastro-intestinales – es la solución más eficaz. Sin embargo, si resulta difícil el cepillado se pueden emplear geles, sprays o huesos limpiadores.

Los bigotes de tu gato


Para los animales, los bigotes constituyen un órgano sensorial más. Esos pelos largos que podemos apreciar en sus hocicos, se encargan de captar las características del ambiente que les rodea. Así por ejemplo durante la noche o en sitios oscuros, los bigotes ofrecen información al animal tanto de la temperatura como de movimientos. De esta manera se percatarían de la presencia de otros animales a su alrededor.

Pues bien, en el caso de los gatos los bigotes son una parte esencial. Ya que a diferencia de los perros por ejemplo, a los que sí se les podría cortar los bigotes sin causarles ningún tipo de daño o problema, a los gatos nunca se les deben cortar. Si se hiciera, se estaría trastocando tanto su seguridad como sus movimientos y su orientación.

Así para estos animales los bigotes cumplen una serie de funciones vitales. Los bigotes de los gatos funcionan como sensores que van informando al animal de la situación de su entorno. Servirían por ejemplo como detectores del viento, lo que a su vez les ayuda para percibir con mayor rapidez los diferentes olores.

Pero además de esto, les avisan de la distancia que les falta en una caída o de si van a poder entrar por un determinado sitio. Ya que si sus bigotes chocaran contra las paredes el animal sabría que no va a poder pasar por ahí, por lo que modificarían su rumbo. Este es el motivo por lo que sus bigotes suelen se tan largos como el ancho de su cuerpo. Y por último les servirán como una importante protección para sus ojos, ya que avisarían de la presencia de objetos peligrosos ante ellos que podían herirles.

El aseo general del gato


Con excepción de los gatos esfinge y Rex, la mayoría de los gatos están dotados de una capa de pelo, gruesa o fina, que estarán mudando prácticamente durante todo el año. En primavera y otoño nos encontraremos con que se les cae una gran cantidad de pelo, pero es normal. Con un cuidado adecuado, podremos evitar que nuestra mascota suelte gran cantidad de pelos encima de los sofás o alfombras.

Normalmente, para mantener en buenas condiciones a un gato de pelo corto, es más que suficiente con cepillarlo una vez a la semana, y a la mayoría de gatos de pelo semi-largo tampoco es necesario acicalarlos mucho más; sin embargo, la toilette diaria de un gato persa de pelo largo, por ejemplo, ya es otra historia.

La textura de la capa de un gato persa de pelo largo provoca que empiece a enredarse casi irremediablemente en muy pocos días si no nos preocupamos de cuidárselo bien, si se descuida durante algún tiempo, el gato puede llegar a sufrir irritación en la piel, erupciones y hasta calvas y sarpullidos. Los peines y cepillos más adecuados para usar dependerán de la textura y longitud del pelo de la raza en concreto; lo ideal es preguntar al criador que nos enseñe el equipo que usa él, porque la diferencia de tiempo, comodidad y resultado en el cuidado del pelo de un gato puede ser abismal si se usa el equipo adecuado o no.

La mayoría de los gatos que se exhiben en exposiciones están acostumbrados a ser bañados con champú de vez en cuando; y aunque dicha actividad no figure en nuestros planes para la mascota, si convendrá acostumbrarlo a tomar un baño de vez en cuando. Si no, cuando alguna vez necesitemos imperiosamente hacerlo por algún percance, la experiencia puede ser desastrosa para el gato y el dueño, por eso es mejor acostumbrarlo desde pequeño aunque no sea necesario.

Hay que usar siempre un champú para gatos, uno para personas o cualquier otro producto de limpieza podría dañar sin glándulas sebáceas; y en el caso de gatos excesivamente reticentes al baño, podemos utilizar un polvo especial sin perfume que absorbe la suciedad y el exceso de grasa.

El pez arlequín


El pez arlequín, también conocido como Rasbora Heteromorfa o Rasbora Roja, procede del sudeste asiático: Malasia, Sumatra, Tailandia o Singapur.

De unos 4,5 centímetros de longitud, se caracteriza por la mancha negra triangular que posee en el vientre. Las hembras se distinguen de los machos por ser un poco más grandes.

Si quieres añadir este ejemplar a tu acuario, ten en cuenta que le gusta nadar en grupo, por lo que deberías adquirir unos 5 peces arlequín para que naden juntos. Además de las plantas necesarias para cualquier pez, el arlequín necesita un espacio mínimo de 60 litros en su acuario.

El arlequín es omnívoro, por lo que su dieta debe ser muy variada y combinar comida seca para peces con comida fresca (vegetales, crustáceos pequeños…).

Si quieres que tu pez arlequín se reproduzca debes hacer ciertos preparativos: tener un segundo acuario de unos 40 litros, mantener el agua entre 24-26 grados, controlar el PH para que esté a 6-7, y colocar plantas de hojas anchas (helechos o Echinodorus) en el acuario. Cuando todo esto esté preparado introducimos al macho y la hembra, que tras el cortejo colocarán los huevos en una de las plantas de hoja ancha. Tras la puesta, retiraremos al macho y la hembra y los volveremos a colocar en el acuario original. Debemos tapar el segundo acuario para que permanezca a oscuras hasta la eclosión de los huevos, que será en 24-36 horas.

Los alevines se alimentan del saco vitelino y, posteriormente, en un par de semanas, les daremos comida para peces triturada o copépodos. En cuatro semanas los alevines ya adquieren el aspecto de un pez adulto.

Tener una cacatúa como mascota


Procedentes de Australia y las islas del Pacífico Sur, la cacatúa es una especie de loro (familia psittacidae) muy llamativa, debido a su cresta de plumas eréctiles.

Por su tamaño (de 40 a 50 centímetros, aproximadamente, varía según la variedad de cacatúa) las cacatúas pueden vivir bien en una jaula de unos 90 centímetros, hay que pensar en un espacio donde pueden abrir por completo sus alas.

Bonitas, llamativas, pequeñas, exóticas y muy amigables, no suelen picar a los invitados y se llevan bien con los otros pájaros. Pero antes de adquirir una, hay que plantearse una serie de detalles:

– El ruido. Todas las especies de loros son bastante ruidosas, cuanto más grande sea el animal más alto suele ser el graznido que emite. Las cacatúas emiten una especie de silbido, menos agudo que el de los periquitos, durante casi todo el día. Si vivimos en un apartamento pequeño, rodeados de vecinos, esto puede convertirse en un problema.

– El precio. Como todo animal exótico, la cacatúa no es barata, y si encuentras una especialmente barata, desconfía, es probable que esté enferma.

– Su capacidad de hablar. Cuanto más grande es la especie de loro, mayor es su capacidad de hablar (y también de emitir sonidos altos durante todo el día). A la cacatúa se le puede enseñar a decir algunas palabras sencillas, pero no se le puede pedir la elocuencia de otras especies como el loro africano gris o el loro amazónico.

– El tiempo que le podemos dedicar. Se suele pensar que tener un pájaro es menos exigente que mantener un perro o un gato. En el caso de la cacatúa no es así, hay que dedicarles tiempo y educarlas, preferiblemente desde crías, para que estén tranquilas y graznen menos.

La desparasitación en las tortugas


Los parásitos son uno de los grandes problemas de salud que afectan a las tortugas, tanto las de tierra como las de agua.

Hay tanto parásitos internos (cestodes, trematodes, nematodes, protozoarios…) como externos (ácaros, garrapatas). Además, si posees varias tortugas es muy fácil que se contagien la una a la otra. El contagio se produce cuando una de las tortugas elimina quistes infectados al defecar. La observación de las mascotas y la higiene son básicos para reaccionar a tiempo y evitar la enfermedad.

Y es que los parásitos invaden casi cualquier parte del cuerpo de las tortugas, tanto en la boca y la piel como en órganos internos como el riñón o el hígado pueden verse afectados llevando a la tortuga a enfermedades muy graves.

Dada la variedad de parásitos que pueden atacar a las tortugas, no existe un producto universal que sirva contra todo tipo de parásitos. La opción mejor suele ser el uso de un antiparásito contra protozoarios más un antiparásito que actúe contra cestodes o contra nematodes. La combinación de ambos productos no garantizará al cien por cien la salud de la tortuga, pero sí ayudará mucho a que esté libre de parásitos internos.

En cuanto a los externos, debes examinar el cuello, la cabeza y el caparazón de tu tortuga por si hay garrapatas. Los insecticidas con fosforatos son el mejor producto para eliminar este tipo de parásito. Ahora bien, nunca debes aplicar tú este tipo de insecticida, debe hacerlo el veterinario, ya que su ingestión accidental es muy peligrosa.

Si en tu casa hay más mascotas que podrían contagiar parásitos a tu tortuga, el proceso de desparasitación deberá repetirse cada 3 o 4 meses. Si no los hay, con ir al veterinario una vez al año para que desparasite a tu tortuga, es suficiente.

El parto y la lactancia en los gatos


Si tu gata está embarazada y a punto de dar a luz, no te preocupes, lo más probable es que no tengas que hacer absolutamente nada durante el parto. Todas las razas de gatos son autosuficientes, la naturaleza les dicta qué han de hacer, no importa que tu gata sea primeriza. A no ser que el veterinario te haya indicado lo contrario, tu gata se las apañará perfectamente sola para tener a sus cachorros.

Los gatitos nacen con los ojos cerrados. Tardan aproximadamente una semana o 10 días en abrirlos. Sus primeros días consistirán en dormir y comer con avidez. Observarás que el carácter de tu gata cambia y se muestra menos juguetona y cariñosa contigo, e incluso puede mostrarse recelosa si intentas acercarte a los cachorros recién nacidos.

Debes ser muy cuidadoso y respetuoso con madre e hijos durante los primeros días. Si quieres tocar a los cachorros, espera un poco o aprovecha para acercarte a ellos cuando la madre se haya alejado. Pasados los primeros días verás que tu gata vuelve a confiar en ti como siempre y que podrás acercarte y tocar a los gatitos sin problema.

La lactancia felina suele durar un mes o mes y medio. A partir de las tres semanas debemos empezar a ofrecer comida blanda a los gatitos, colocándola en una cuchara y acercandola a la nariz de los cachorros, para que puedan olerla y sentirse interesados.

Por su parte, la madre debe recibir en esta época una dieta completa y específica para su estado, con pocas grasas, pero mucha proteína, además de sales minerales y vitaminas.

Lo habitual son las camadas de 3 a 6 cachorros, pero si tu gata pare a 8 crías (es una posibilidad, aunque remota) deberás ayudarla dando biberones a algunos de los cachorros ya que ella no podrá ocuparse de todos.

El agaporni o «pájaro del amor»


El agaporni es un pequeño pájaro tropical de unos 10 centímetros. Conocido también como «pájaro del amor» o «lorito del amor», ya que son monógamos durante toda su vida.

Los agaporni pertenecen a la orden de los psitaciformes por lo que, al igual que sus primos los loros, pueden imitar sonidos, aunque nunca con la precisión de los loros. El llamativo color de su plumaje, en tonos verdes, rojos, amarillos y anaranjados lo convierte en una mascota muy deseada.

La jaula del agaporni debe ser metálica, ya que es un material más fácil de limpiar que otros como la madera. La jaula debe tener, como mínimo, una anchura de 60 centímetros para que el agaporni pueda moverse por ella.

Los bebederos y comederos de la jaula han de estar siempre provistos del agua y la comida necesarios para nuestro pájaro.

Como con cualquier otro pájaro, la jaula del agaporni debe colocarse en un lugar resguardado de las corrientes de aire y de las temperaturas extremas. Durante el día podemos colocar la jaula al sol, pero sin que le dé directamente. Por la noche la cubriremos con una tela.

El agaporni tiene un carácter afable y simpático, pero con los humanos, no con otros pájaros. La convivencia con aves de otra especie es imposible.

En cuanto a la alimentación, conviene completar la dieta a base de semillas con algo de fruta y verdura en trozos pequeños. Las zanahorias, las peras y las manzanas suelen gustarles mucho.

Para fortalecer al agaporni se recomienda suministrarle papillas a base de huevo o hueso de jibia. Los agapornis, pese a su aspecto frágil, son muy longevos y pueden llegar a vivir hasta 15 años.

Preparativos para el parto de tu gata


Si tu gata está embarazada y, sobre todo, si tú nunca has pasado por una situación así, sigue leyendo.

El embarazo de las gatas dura entre 57 y 63 días. Hay razas concretas, como los siameses o los gatos birmanos que tienen cierta tendencia a retrasar un poco el parto. Si tienes una gata de una de estas razas y ves que tarda unos días más de los previstos en parir, no te preocupes, es normal.

Durante la gestación, la gata deben recibir algunos cuidados especiales. Por supuesto debes llevarla al veterinario, que será quien te indique qué añadir en la dieta en el caso concreto de tu mascota. En general los aportes extra de vitaminas, calcio, fósforo o sales minerales, son recomendados por el veterinario, pero no debes comprarlos y administrarlos tú, un exceso de dosis puede ser muy perjudicial.

Tu gata irá engordando y haciéndose más dormilona y perezosa conforme pasen los días. Además, y como sucede con la mayoría de animales en proceso de gestación, tu gata tendrá mucha más sed de la habitual. Prepárale un bebedero más grande o coloca varios recipientes con agua fresca al lado de su bebedero habitual, es muy importante que la gata se mantenga hidratada durante todo el embarazo.

Cuando quede una semana para la fecha prevista para el parto, empieza a preparar el lugar para el nacimiento de los cachorros. Debe ser un cajón amplio, de paredes de una altura de unos 15 centímetros y cuyo suelo debemos llenar de tiras de papel o de papel de periódico. Si no tienes un cajón, puedes usar una caja de cartón y recortarla para que las medidas se ajusten a los parámetros indicados.

Siguiendo estos consejos no tendrás ningún contratiempo en el embarazo de tu gata.