La desparasitación en las tortugas


Los parásitos son uno de los grandes problemas de salud que afectan a las tortugas, tanto las de tierra como las de agua.

Hay tanto parásitos internos (cestodes, trematodes, nematodes, protozoarios…) como externos (ácaros, garrapatas). Además, si posees varias tortugas es muy fácil que se contagien la una a la otra. El contagio se produce cuando una de las tortugas elimina quistes infectados al defecar. La observación de las mascotas y la higiene son básicos para reaccionar a tiempo y evitar la enfermedad.

Y es que los parásitos invaden casi cualquier parte del cuerpo de las tortugas, tanto en la boca y la piel como en órganos internos como el riñón o el hígado pueden verse afectados llevando a la tortuga a enfermedades muy graves.

Dada la variedad de parásitos que pueden atacar a las tortugas, no existe un producto universal que sirva contra todo tipo de parásitos. La opción mejor suele ser el uso de un antiparásito contra protozoarios más un antiparásito que actúe contra cestodes o contra nematodes. La combinación de ambos productos no garantizará al cien por cien la salud de la tortuga, pero sí ayudará mucho a que esté libre de parásitos internos.

En cuanto a los externos, debes examinar el cuello, la cabeza y el caparazón de tu tortuga por si hay garrapatas. Los insecticidas con fosforatos son el mejor producto para eliminar este tipo de parásito. Ahora bien, nunca debes aplicar tú este tipo de insecticida, debe hacerlo el veterinario, ya que su ingestión accidental es muy peligrosa.

Si en tu casa hay más mascotas que podrían contagiar parásitos a tu tortuga, el proceso de desparasitación deberá repetirse cada 3 o 4 meses. Si no los hay, con ir al veterinario una vez al año para que desparasite a tu tortuga, es suficiente.

El parto y la lactancia en los gatos


Si tu gata está embarazada y a punto de dar a luz, no te preocupes, lo más probable es que no tengas que hacer absolutamente nada durante el parto. Todas las razas de gatos son autosuficientes, la naturaleza les dicta qué han de hacer, no importa que tu gata sea primeriza. A no ser que el veterinario te haya indicado lo contrario, tu gata se las apañará perfectamente sola para tener a sus cachorros.

Los gatitos nacen con los ojos cerrados. Tardan aproximadamente una semana o 10 días en abrirlos. Sus primeros días consistirán en dormir y comer con avidez. Observarás que el carácter de tu gata cambia y se muestra menos juguetona y cariñosa contigo, e incluso puede mostrarse recelosa si intentas acercarte a los cachorros recién nacidos.

Debes ser muy cuidadoso y respetuoso con madre e hijos durante los primeros días. Si quieres tocar a los cachorros, espera un poco o aprovecha para acercarte a ellos cuando la madre se haya alejado. Pasados los primeros días verás que tu gata vuelve a confiar en ti como siempre y que podrás acercarte y tocar a los gatitos sin problema.

La lactancia felina suele durar un mes o mes y medio. A partir de las tres semanas debemos empezar a ofrecer comida blanda a los gatitos, colocándola en una cuchara y acercandola a la nariz de los cachorros, para que puedan olerla y sentirse interesados.

Por su parte, la madre debe recibir en esta época una dieta completa y específica para su estado, con pocas grasas, pero mucha proteína, además de sales minerales y vitaminas.

Lo habitual son las camadas de 3 a 6 cachorros, pero si tu gata pare a 8 crías (es una posibilidad, aunque remota) deberás ayudarla dando biberones a algunos de los cachorros ya que ella no podrá ocuparse de todos.

El agaporni o «pájaro del amor»


El agaporni es un pequeño pájaro tropical de unos 10 centímetros. Conocido también como «pájaro del amor» o «lorito del amor», ya que son monógamos durante toda su vida.

Los agaporni pertenecen a la orden de los psitaciformes por lo que, al igual que sus primos los loros, pueden imitar sonidos, aunque nunca con la precisión de los loros. El llamativo color de su plumaje, en tonos verdes, rojos, amarillos y anaranjados lo convierte en una mascota muy deseada.

La jaula del agaporni debe ser metálica, ya que es un material más fácil de limpiar que otros como la madera. La jaula debe tener, como mínimo, una anchura de 60 centímetros para que el agaporni pueda moverse por ella.

Los bebederos y comederos de la jaula han de estar siempre provistos del agua y la comida necesarios para nuestro pájaro.

Como con cualquier otro pájaro, la jaula del agaporni debe colocarse en un lugar resguardado de las corrientes de aire y de las temperaturas extremas. Durante el día podemos colocar la jaula al sol, pero sin que le dé directamente. Por la noche la cubriremos con una tela.

El agaporni tiene un carácter afable y simpático, pero con los humanos, no con otros pájaros. La convivencia con aves de otra especie es imposible.

En cuanto a la alimentación, conviene completar la dieta a base de semillas con algo de fruta y verdura en trozos pequeños. Las zanahorias, las peras y las manzanas suelen gustarles mucho.

Para fortalecer al agaporni se recomienda suministrarle papillas a base de huevo o hueso de jibia. Los agapornis, pese a su aspecto frágil, son muy longevos y pueden llegar a vivir hasta 15 años.

Preparativos para el parto de tu gata


Si tu gata está embarazada y, sobre todo, si tú nunca has pasado por una situación así, sigue leyendo.

El embarazo de las gatas dura entre 57 y 63 días. Hay razas concretas, como los siameses o los gatos birmanos que tienen cierta tendencia a retrasar un poco el parto. Si tienes una gata de una de estas razas y ves que tarda unos días más de los previstos en parir, no te preocupes, es normal.

Durante la gestación, la gata deben recibir algunos cuidados especiales. Por supuesto debes llevarla al veterinario, que será quien te indique qué añadir en la dieta en el caso concreto de tu mascota. En general los aportes extra de vitaminas, calcio, fósforo o sales minerales, son recomendados por el veterinario, pero no debes comprarlos y administrarlos tú, un exceso de dosis puede ser muy perjudicial.

Tu gata irá engordando y haciéndose más dormilona y perezosa conforme pasen los días. Además, y como sucede con la mayoría de animales en proceso de gestación, tu gata tendrá mucha más sed de la habitual. Prepárale un bebedero más grande o coloca varios recipientes con agua fresca al lado de su bebedero habitual, es muy importante que la gata se mantenga hidratada durante todo el embarazo.

Cuando quede una semana para la fecha prevista para el parto, empieza a preparar el lugar para el nacimiento de los cachorros. Debe ser un cajón amplio, de paredes de una altura de unos 15 centímetros y cuyo suelo debemos llenar de tiras de papel o de papel de periódico. Si no tienes un cajón, puedes usar una caja de cartón y recortarla para que las medidas se ajusten a los parámetros indicados.

Siguiendo estos consejos no tendrás ningún contratiempo en el embarazo de tu gata.

El pez disco


Uno de los habitantes del acuario más llamativos por su color y por su característica forma. El pez disco pertenece a la familia de los Cíclidos, siendo los peces disco una especie con muchas subespecies y variedades dentro de su familia.

Pueden alcanzar los 30 centímetros en un estado óptimo, aunque en general se quedan en los 20 centímetros. Es un pez muy llamativo, con ojos color rojo intenso, forma redonda y plana (de ahí su nombre) y colores muy variados: turquesa, azul, rojo, marrón… el colo cambia según la variedad de pez disco que adquieras.

Para que el pez disco se adapte bien a tu acuario lo más aconsejable es que esté acompañado por un par de ejemplares de su misma especie. Los peces disco están acostumbrados al grupo y a la jerarquía que se establece dentro del grupo, así que cuantos más peces disco tengas, mejor será para ellos pues más se parecerá a su hábitat natural.

Además, es importante que el acuario tenga mucha vegetación, además de piedras o cualquier tipo de decoración que les sirva tanto para esconderse como para refugiarse.

Los peces disco tienden, por su naturaleza, a padecer dos enfermedades muy concretas:

Dactylogyrus, es el nombre de un parásito que ataca las branquias, impidiendo al pez respirar. Además este parásito pone huevos con rapidez y en cuatro días nacen sus larvas que buscarán, a su vez, peces donde habitar. En cuanto lo detectes, recurre al veterinario para poder actuar con rapidez, algo muy importante en este caso.

Hexamitiasis, enfermedad cuyos síntomas son unas pequeñas heridas que aparecen en los ojos. La enfermedad se produce por falta de vitamina D o bien por niveles bajos de oxígeno.

Cómo cuidar a una perra embarazada


Si tu perra se ha quedado embarazada y tú nunca te has enfrentado a una situación así, no te preocupes. En primer lugar, debes saber que los embarazos caninos suelen durar unos 58 días y que es normal que no notes ningún síntoma hasta pasadas un par de semanas.

En cuanto sepas que tu mascota está preñada, debes empezar a ser especialmente cuidadoso, los paseos serán suaves y sin nada de ejercicio excesivo o movimientos violentos y, si es posible, sácala por lugares alejados del centro de la ciudad y de la contaminación de los coches.

Notarás que tu perra come más de lo habitual, es completamente normal, sobre todo a partir de la tercera semana. El veterinario te recomendará que enriquezcas la dieta de tu mascota con huevo crudo cada dos o tres días. Esta cantidad varía según el tamaño y raza de tu perra si, por ejemplo, si tienes una Yorkshire o una Chihuahua, puedes sustituir el huevo crudo por huevo de codorniz.

Sólo cuando ha pasado un mes o incluso 40 días, es cuando se ven los síntomas más evidentes, el vientre se hincha y también las mamas de la perra. En ese momento, pasada la quinta semana, se recomienda administrar calcio, fósforo y vitaminas a la perra embarazada, siempre bajo supervisión del veterinario, que es quien debe decidir las cantidades adecuadas. No administres tú estos aporte vitamínicos, muchas veces excederse es peor.

También notarás que tu perra mucha sed, más cuanto más se acerca el parto. Preocúpate de llenarle el bebedero constantemente.

Cuando se acerque la fecha del parto verás que tu perra empieza a buscar sitios tranquilos y apartados para dar a luz. Es entonces cuando deberás prepararte tú (al igual que tu mascota) para el parto y el cuidado de los futuros cachorros.

La incubación y el crecimiento de los polluelos


Si tienes pájaros, macho y hembra, es cuestión de tiempo que se apareen y tengan polluelos. Para que el desarrollo de éstos sea óptimo hay que tener en cuenta algunos detalles:

Problemas entre macho y hembra
Durante el proceso de incubación es normal que la hembra atienda completamente a sus instintos maternales. Tanto, que no hace ni caso al macho, cuyo instinto lo lleva a querer aparearse de nuevo. Si el macho es muy insistente y llega a molestar a la madre y los polluelos, debes apartarlo y meterlo en otra jaula. La jaula puede estar cerca, para que macho y hembra se sigan viendo y oyendo.

– El nacimiento de los polluelos
Podemos ayudar a que los polluelos salgan del cascarón humedeciendo éste con agua al final de la época de incubación. Nunca debemos tocar con nuestras manos los huevos, ni romperlos, son muy frágiles y es fácil acabar haciendo daño al polluelo.

– Los primeros días de los polluelos
Observa cómo se desarrollan los polluelos, deben seguir estas pautas y, si no lo hacen, o se retrasan demasiado en su proceso de crecimiento, acude al veterinario. Cuando son recién nacidos sólo podrán estirar el cuello y abrir el pico para que les den de comer. Pasada una semana o 5 días empezarán a abrir los ojos y, un par de días después, empezarán a hacer sus heces fuera del nido. Casi dos semanas después de su nacimiento, aparecerán las primeras plumas en los polluelos y, poco después se aventurarán a salir del nido.

Independencia de los polluelos
Pasado un mes (aproximadamente), los polluelos ya están listos para ser independientes, ya salen del nido sin problema, se alimentan solos y, si la jaula no es lo suficientemente grande para todos, puedes colocarlos en otra jaula, ya no necesitan a su madre.

Tener un pato como mascota


Todos de niños hemos deseado comprar un patito o un pollito como los que venden en los mercadillos. Si estás buscando un animal diferente o siempre quisiste adoptar a un pato, primero ten en cuenta que va a crecer y perderá parte del encanto de cuando es una cría. En definitiva, se trata de hacer una compra responsable y no arrepentirse pasado un tiempo.

Los patos son aves acuáticas y disfrutan del contacto del agua, pero cuando son crías debemos ser cuidadosos. Son animales frágiles y el agua no debe estar demasiado fría. También hay que garantizar que después del baño podrá refugiarse en un sitio cálido, pues la naturaleza lo que haría es esconderse bajo el ala de su madre.

Otro aspecto fundamental para el pato es el nido, un refugio cálido y a salvo de las corrientes de aire. Para construirlo sirve una manta sobre la que podemos colocar un foco de luz o una bolsa de agua caliente. Cuando el pato crezca y sea adulto, hay que proporcionarle un nido mayor, que puede ser una caja de madera con paja en su interior.

Durante los primeros meses el patito querrá estar acompañado siempre. Son animales acostumbrados a estar en grupo y en la naturaleza estar solos equivale a peligro. Pronto el patito elegirá a una persona de la casa (seguramente quien más se esté ocupando de él) y le seguirá a todas partes.

La sociabilidad de los patos hace que pueda convivir bien no sólo con el hombre, sino también con otros animales de granja como gallinas, ocas o incluso con perros y gatos. Sin embargo hay que tener cuidado, si tu perro es adulto y llegas a casa con un patito, es muy probable que quiera comérselo.

Las caídas de los gatos


Dice el mito que los gatos tienen 7 vidas y que siempre caen de pie. Pero que caigan siempre de pie no significa que no se hagan daño. Una de las primeras preguntas que hacen los veterinarios al dueño de un gato es, precisamente, a qué altura vive y si su balcón o terraza están cerrados. Y es que los veterinarios conocen muchos casos de gatos malheridos por caer de lo alto de los pisos donde viven.

Observa a tu gato, cuando ve pasar un pájaro o una mosca desaparece su habitual cuidado y aparece su instinto cazador. Muchos accidentes se producen precisamente porque un gato que toma el aire en una ventana abierta ve pasar una paloma y salta. La consecuencia pueden ser fracturas de huesos o daños en el tórax.

La caída es más grave cuanto menor sea la altura. Esto se debe a que cuando el gato siente la aceleración, reacciona cambiando su postura y estira las patas para amortiguar el impacto. Pero si la caída es desde, por ejemplo, un primer piso, no le da tiempo material para reaccionar.

La mejor forma de evitar estos accidentes es cerrando los accesos al exterior, bien usando una malla metálica en tus balcones, bien dejando las ventanas cerradas cuando el gato está cerca.