Qué hacer si el perro sufre un atragantamiento


Ante una emergencia relacionada con nuestras mascotas debemos recurrir al veterinario. Sin embargo, siempre hay algunas medidas iniciales que se deben tomar. Uno de estos casos de emergencia es si tu perro sufre asfixia por un objeto atragantado que obstruye las vías respiratorias.

Es posible que, jugando, mordiendo algún objeto o comiendo algunos alimentos, algo se le quede atrapado en la garganta. Lo normal es que el animal intente quitarse el objeto con la pata, tenga dificultad para cerrar la boca, presente síntomas de sofocación, jadeo y estiramiento de cuello y cabeza para obtener más oxígeno. En este caso, es normal que el dueño del animal no sepa reaccionar. Lo más importante es que no cunda el pánico y actuar con rapidez para evitar un susto mayor.
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Cuándo debemos ir al veterinario


El cuidado de nuestras mascotas es nuestra responsabilidad. Estas son parte de nuestra familia y al igual que cuidamos a nuestros hijos y protegemos nuestra propia salud y bienestar, es importante que podamos también tener un control sobre los animales que tenemos en casa.

Nuestro veterinario debe ser alguien de confianza y que nos ayude a cuidar a cuidar a nuestra mascota. El veterinario debe aconsejarnos en todo lo relacionado con el desarrollo del animal y “enseñarnos” todos aquellos factores que tienen que ver con su cuidado. Esto es sobre todo muy importante si nunca hemos tenido un animal a nuestro cuidado. Sin embargo, es muy importante que nosotros mismos podamos tener en cuenta esas señales que el propio animal nos mostrará y que nos indicarán que algo no va bien.
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Cómo evitar el miedo al veterinario


La primera vez que llevemos a nuestro perro al veterinario irá sin miedo, pero después de dos o tres veces suele suceder que las visitas al veterinario se conviertan casi en una pesadilla para muchos propietarios.

Una vez que el perro se ha dado cuenta de dónde vamos, lo habitual es que comience a tirar fuertemente de la correa en dirección contraria o se quede clavado en el suelo o en la puerta del establecimiento, o bien se ponga muy nervioso y sea casi imposible hacernos con él, lo cual se complica si nuestro perro pertenece a una raza de gran tamaño.

Sin embargo, esto no es inevitable, y siguiendo unas sencillas pautas, podemos lograr que la visita al veterinario deje de ser un mal trago tanto para nosotros como para nuestra mascota.
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Transportar a un gato al veterinario


Una parte importante en el cuidado de un gato enfermo es saber cómo transportarle. Llevar a un gatito herido sin que se lesione más o sin que se pueda poner excesivamente nervioso es una tarea que no a todo el mundo le resulta demasiado fácil, más que nada por el miedo a hacerle daño.

Para tener éxito en el transporte de un gato herido, debes recordar cuáles son sus armas principales: la boca y las garras. Un gato herido es muy probable que tenga miedo por lo que debes tener mucha precaución al moverle. Tomo nota de estos métodos:
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Cómo prevenir infecciones en los perros


Parece un tópico, pero es cierto: en los animales, como en las personas, más vale prevenir que curar. Es más sencillo, barato, y nos ahorraremos disgustos y sufrimiento a nuestra mascota. Existen formas fáciles, demostradas y eficaces de proteger, por ejemplo, a un perro de las enfermedades infecciosas. La principal son las vacunas.

La vacunación es la razón más importante por la que ya no mueren en enormes cantidades perros por enfermedades infecciosas como el parvovirus o el moquillo. Aun así, algunos dueños tienen miedo de administrar vacunas a sus cachorros porque creen que eso puede producirles otros problemas.

Es evidente que cualquier procedimiento veterinario conlleva un riesgo, pero el riesgo de una vacuna eficaz y efectiva comparado con el riesgo de una enfermedad que puede llegar a ser mortal es realmente mínimo.

La vacunación o inmunización estimula la respuesta inmune natural y protectora contra el agente de la vacuna: las vacunas contienen patógenos muertos o vivos, pero modificados genéticamente. Algunas contienen sólo partes de los patógenos, por ejemplo, la concha de proteínas de los virus.

Las vacunas que hay que administrarle a un perro depende también de su lugar habitual de residencia o de los que vaya a visitar. Las vacunas contra enfermedades como la rabia, el moquillo, la hepatitis, y el parvovirus, duran al menos tres años, aunque algunos veterinarios pueden recomendar inyecciones anuales dependiendo del entorno.

Elegir un buen veterinario


ser difícil saber qué buscas cuando quieres un buen veterinario para tu mascota: agradable, eficiente, resolutivo, simpático, etc. Aunque no existe una fórmula mágica para encontrar el veterinario perfecto hay algunas maneras de evaluar la clínica y al veterinario que finalmente hayas elegido:

– Pregunta a conocidos
Antes de pedir una cita debes preguntar a tus vecinos y amigos donde llevan a sus mascotas y que tal es el trato recibido. Averigua que servicios de los que ofrece la clínica utiliza cada uno: peluquería, limpieza dental, etc. Es muy buena idea conseguir diferentes opiniones para ver qué es lo que mejor o peor le parece a cada uno.

– Visita la clínica
Puedes realizar una visita y realizar a los empleados diferentes preguntas. El personal debe ser agradable y contestar cualquiera de tus preguntas prácticas. También puede pedir que te enseñen las instalaciones y así podrás ver de qué medios dispone la clínica.

– La primera cita
Es la primera vez que verás al veterinario en acción, así que asegúrate de evaluarle. Observa cómo trata a tu mascota, si es agradable, si te explica cada cosa que hace a tu mascota para que estés muy bien informado de todo, etc. Sobre todo, debe tratar al animal con mucho cuidado y cariño.

– Comunicación en caso de urgencia
Si tienes algún día alguna urgencia es muy importante que la clínica tenga servicio de urgencias. No te conformes con tener simplemente un teléfono donde puede que no te respondan a la llamada o simplemente te den cita para el lunes.