Detectar las infecciones de oído


Muchos perros, especialmente los que tienen las orejas largas y caídas, pueden desarrollar a lo largo de su vida infecciones en los oídos. Las causas más comunes de de este tipo de infecciones son: la humedad en el oído, y las alergias. Ambas causas pueden estar relacionadas con los alimentos y con el medio ambiente. Debes prestar atención a este problema aunque el perro no se queje.

Para saber si tu mascota tiene este problema, debes fijarte en sus cambios de conducta, entre otros síntomas. A continuación tienes una pequeña lista que te ayudará a saber si tu amigo tiene infección de oídos:

– El olor de la oreja. Si el olor es muy penetrante, tu perro probablemente tiene un oído infectado.
– El interior de la oreja. Si el oído tiene restos marrones, más espesos que la cera, es probable que sus oídos estén infectados.
Comportamiento del animal. Si le masajeas la zona y se inclina demasiado hacia ese lado, puede que te esté indicando que algo le sucede. Por lo general, cuanto más se incline, más grave es la infección del oído. También podrás observar cómo se rasca con mucha frecuencia y sacude la cabeza repetidas veces a cabo del día.

Lo que debes hacer, es acudir inmediatamente al veterinario. Puede que la medicación con antibióticos sea una de las mejores soluciones. No mediques por tu cuenta a tu mascota. Detectar a tiempo este tipo de infecciones será de gran ayuda para tu amigo ya que, además de convertirse en un problema muy grave, pueden ser muy muy dolorosas.

Cómo prevenir infecciones en los perros


Parece un tópico, pero es cierto: en los animales, como en las personas, más vale prevenir que curar. Es más sencillo, barato, y nos ahorraremos disgustos y sufrimiento a nuestra mascota. Existen formas fáciles, demostradas y eficaces de proteger, por ejemplo, a un perro de las enfermedades infecciosas. La principal son las vacunas.

La vacunación es la razón más importante por la que ya no mueren en enormes cantidades perros por enfermedades infecciosas como el parvovirus o el moquillo. Aun así, algunos dueños tienen miedo de administrar vacunas a sus cachorros porque creen que eso puede producirles otros problemas.

Es evidente que cualquier procedimiento veterinario conlleva un riesgo, pero el riesgo de una vacuna eficaz y efectiva comparado con el riesgo de una enfermedad que puede llegar a ser mortal es realmente mínimo.

La vacunación o inmunización estimula la respuesta inmune natural y protectora contra el agente de la vacuna: las vacunas contienen patógenos muertos o vivos, pero modificados genéticamente. Algunas contienen sólo partes de los patógenos, por ejemplo, la concha de proteínas de los virus.

Las vacunas que hay que administrarle a un perro depende también de su lugar habitual de residencia o de los que vaya a visitar. Las vacunas contra enfermedades como la rabia, el moquillo, la hepatitis, y el parvovirus, duran al menos tres años, aunque algunos veterinarios pueden recomendar inyecciones anuales dependiendo del entorno.

Infecciones en los oídos


La causa más común de infección de oídos en gatos y perros suele ser la suciedad que se acumula en el interior. Los ácaros del oído, crean una gran cantidad de residuos de color marrón oscuro que suele producir un gran picor. La mayoría de los tratamientos suelen ser muy rápidos y efectivos pero, debes acordarte de limpiar los oídos de tu mascota bastante a menudo.

Los perros, en particular los que tiene las orejas grandes, comúnmente sufren de más infecciones por diferentes levaduras y bacterias en el interior de sus oídos. Este problema no es contagioso. Algunas otras causas por los que las mascotas sufren estas infecciones son: el exceso de humedad (natación, baño, aseo excesivo), y alergias de la piel. Los síntomas más comunes son:

– Rascarse o frotarse las orejas y la cabeza
– Olor en el interior del oído
– Enrojecimiento o hinchazón del conducto auditivo externo
– Dolor y sensibilidad alrededor de los oídos
– Temblor de la cabeza o la inclinación de la cabeza hacia un lado
Cambios en el comportamiento tales como irritabilidad y la tristeza

Debes pedir a tu veterinario que te enseñe a limpiarle los oídos a tu mascotas. De 1 a 2 veces al mes, después de nadar o de bañarle, deberás proceder a realizar dicha limpieza. No utilices remedios caseros que no te haya recomendado específicamente tu veterinario. Debes vigilar si la infección persiste para comentárselo al médico y estudiar la posibilidad de poner un tratamiento con antibióticos al animal.