Cuidados de los loros en invierno

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Los loros son originarios de países dónde la temperatura es cálida casi todo el año o al menos no varía bruscamente. Por ello, con la llegada del invierno y las bajas temperaturas, tendremos que tener una serie de precauciones para que su estado de salud sea óptimo aunque, sorprendentemente, el frío reinante les afecta menos de lo que podríamos pensar.

Es importante que lo llevemos al veterinario para que le haga un examen completo y así determinar si se encuentra en buen estado de salud, requisito indispensable para que el animal no se vea afectado por el invierno. Es un buen momento también para desparasitarlo.

Si tenemos la jaula o la pajarera en casa, la calefacción permitirá al animal sentirse confortable, aunque deberemos tener mucho cuidado de no situarla en un lugar en la que nuestra mascota esté expuesta a las corrientes de aire.

Si la calefacción o la climatización reseca mucho el ambiente, esto puede generar algunas patologías respiratorias en el loro, por lo que lo ideal es utilizar un humidificador o pulverizarles agua sobre las plumas un par de veces en semana.

Si nuestros animales están acostumbrados a vivir en el exterior, a menos que las temperaturas sean realmente bajas, sí podemos tenerlo en la terraza o en el jardín, pero siempre en un lugar donde el animal esté resguardado del frío y no se vea afectado por el viento, la lluvia u otras inclemencias del tiempo.

En cuanto a la alimentación, no la deberemos variar mucho, aunque sí hacerla un poco más calórica, ya que aumentarán las necesidades energéticas del ave. Podemos, para ello, aumentar un poco la cantidad de semillas como las pipas de girasol o el cacahuete y administrarle también frutos secos, aunque no excedernos en su consumo, para no darle al animal un número excesivo de calorías.

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