Los perros también nos ayudan


En muchas facetas de la vida del hombre los perros son un gran apoyo. Nos hemos acostumbrado a verlos como simples mascotas. Forman parte de nuestra vida y de nuestra familia. Los vemos paseando por las ciudades con sus amos, guardando fincas en el campo, ayudando con el ganado o acompañando y ayudando a las personas invidentes.

Pero no debemos de olvidarnos que los perros significan mucho más para nosotros. Gracias a sus aptitudes, son unos animales que cumplen otras muchas funciones de igual o mayor importancia incluso en nuestra sociedad. Son capaces de salvar vidas de seres humanos, pero ahí no queda la cosa. Pueden evitar también catástrofes si estos colaboran con alguno de los distintos cuerpos de seguridad: bomberos, policía, etc.

Puede haber desde perros policía, de rescate de montaña o en el agua, de avalanchas, hasta rastreadores en desastres naturales, entrenados en la búsqueda de estupefacientes, e incluso perros que ayudan a personas en terapias especiales, tales como terapias para individuos autistas, paralíticos cerebrales, enfermos terminales, personas con enfermedades mentales, en trastornos del comportamiento, en personas deprimidas o en víctimas de la violencia. En algunos países se han desarrollado ya también programas de animales de soporte para personas inválidas, epilépticas, sordas o invidentes.

Después de muchos estudios realizados en relación con estas terapias con animales, tanto psicólogos como psiquiatras y estudiosos del comportamiento humano , han coincidido en que la relación que se establece entre estos animales y los hombres tienen efectos muy beneficiosos y positivos para ambos. Se han dado casos en los que incluso ha sido imprescindible la presencia de estos animales para obtener algún resultado positivo en las terapias.

La convivencia de nuestras mascotas


Aunque en un principio pueda resultar algo muy difícil de conseguir, en verdad hay muchas posibilidades de lograr que nuestras mascotas de diferentes especies vivan todas ellas en una misma casa. Gatos, pájaros, perros, peces, etc. Todos ellos podrán convivir sin ningún problema siempre y cuando nosotros les ayudemos a ello. De hecho se podrán establecer relaciones tan estrechas entre algunos de ellos que les podremos ver jugar juntos sin mayor peligro.

Lo primero que será determinante en la futura convivencia será la relación materno-filial que se desarrolle entre ellos cuando lleguen al nuevo hogar. Si por ejemplo tenemos en casa una perra y traemos un gato con apenas unas semanas de vida, es muy probable que el recién nacido se acerque a las glándulas mamarias de nuestra perra para intentar mamar. La perro puede llegar a lavarle como si se tratara de su propio cachorro e incluso lo cuidará y educará como si fuera suyo. Lógicamente la educación que nosotros les demos con la llegada del nuevo animal influirá también mucho.

Hay un factor que es también determinante en estas relaciones: la edad. Si tu gato es ya adulto, es muy posible que no lleve muy bien la llegada de un nuevo cachorro. Se pueden asustar del nuevo inquilino e intentar darles un zarpazo para que no se les acerquen. Habrá que tener paciencia en todo esto, pues la relación de amistad no siempre surgirá desde el primer momento.

Además si tenemos un perro o un gato, no debemos asustarnos si estos no aceptan del todo a la nueva especie. Es normal que esto ocurra al principio, puesto que ellos temen perder su lugar en la casa y en relación a nosotros. En este caso deberemos ayudar a la integración de la nueva mascota sin dejar de prestar atención al resto.

Gatos y bebés


Si en casa tienes un gato y pronto tendrás un bebé, has de saber que tu mascota querrá conocer al más pequeño de la casa. Es muy probable que se suba a las cunas, que huelas sus ropas y que investigue por el cuarto del bebé para descubrir sus juegos. Tu bebé dormirá custodiado casi siempre por tu gato. Aún así es conveniente que durante los primeros meses de vida, mantengas al gato fuera de la habitación en la que duerma el bebé por motivos de higiene.

Cuando el niño ya sea un poco más mayor, entonces ya no habrá ningún problema. Los más pequeños se sentirán cada vez más atraídos por estos animales. Intentarán jugar con él y descubrir sus movimientos. Más de una vez se les escapará un manotazo, un estirón de la cola o un enganchón. Aunque el gato los tolere y soporte, esto deberás corregirlo lo antes posible.

Cuando el niño sobrepase el año, el gato despertará entonces un gran interés por el, al darse cuenta de que se mueve con mayor rapidez. Si el niño juega con su rabo o le agarra de las patas, el animal no tendrá más remedio que huir. Tendremos que tener cuidado de uno y de otro. Es importante que inculquemos al niño desde pequeño el respeto por el animal. Pero también tenemos que educar a nuestro gato para enseñarle cuándo no le hace falta defenderse con sus uñas.

Debemos enseñarle también al gato a que participe en la higiene, cuidados y alimentación del niño. Deberá respetar también las horas de sueño de estos, y aprender a no molestarles si no quieren jugar con ellos.

Los roedores como animal de compañía


Es ya muy frecuente tener algún tipo de roedor como mascota en nuestras casas. Quizás una de las razones sea que no requieren de excesivos cuidados para su mantenimiento. Además son buenas mascotas para los más pequeños de la casa. Cuando los niños desean tener una mascota a la que poder cuidar, en muchas ocasiones lo primero que consiguen es un pez o una tortuga. Pero regalarle a los niños un pequeño roedor tampoco es una mala idea.

Como el resto de mamíferos, los roedores tienen la característica de tener la sangre caliente, por lo que nos ofrecerán un contacto más cálido o íntimo del que nos pueda ofrecer un pez. Además poseen otra serie de características que a los niños les encantan, y es que los puedes coger con la mano y son suaves.

Son varias las ventajas que este tipo de animales presentan frente a otros más grandes como pueden ser los perros y los gatos. Para empezar tienen una dieta muy sencilla y barata. Sus alojamientos son pequeños y requieren de poco trabajo para su mantenimiento y limpieza. Es también fácil prevenir sus accidentes y suelen tener una salud fuerte, ya que en general sufren pocas enfermedades.

Además de todo esto no influyen en la vida familiar, puesto que su presencia a penas se nota. Si vas de viaje unos días podrás dejarse sin atender (dejándoles siempre agua y comida lógicamente), e incluso te lo podrás llevar contigo. Si no les quieres dejar solos también tienes la opción de dejarlos al cuidado de alguien de confianza que controle que tal está y que limpie su jaula si fuera necesario.

Cómo se expresan los perros


Los perros no utilizan únicamente las orejas o la cola para comunicarse. Utilizan también otras partes de su cuerpo que al combinarlas con vocalizaciones, los animales utilizan para poder expresarse. Es importante que sepamos comprender las emociones de nuestra mascota, por eso a continuación de ofrecemos una lista de cómo pueden reflejar cada uno de los siguientes sentimientos:

Agresión: su cola puede estar levantada, sus orejas hacia delante o paradas (podrán estar hacia atrás si el animal siente miedo al mismo tiempo), enseñará los dientes y mantendrá fija la mirada sobre aquel por el que se siente agredido. El cuerpo estará parado y echado hacia adelante, y su pelaje erizado. Emitirá gruñidos y ladridos constantes y fuertes.

Miedo: sus orejas estarán echadas hacia atrás y su cola hacia abajo entre sus patas traseras. Su hocico permanecerá cerrado, la cabeza agachada y los ojos entreabiertos e incluso cerrados. El animal estará encorvado o agachado, y emitirá normalmente gemidos.

Juego: las orejas en este caso estarán relajadas o echadas hacia delante. Moverá mucho su cola que estará levantada. La boca está relajada y los ojos muy abiertos. Saltará constantemente y su posición en ocasiones será con su parte delantera en el suelo y la parte trasera levantada (es lo que se conoce como posición esfinge). El perro podrá gemir, jadear, ladrar o emitir chillidos.

Sumisión: mantendrá las orejas hacia atrás y la cola hacia abajo. Su hocico podrá estar entreabierto. Evitará el contacto visual y podrá estar echado, en posición esfinge o girarse para dejar expuesto el abdomen. Emitirá generalmente chillidos.

Dominancia: sus orejas estarán hacia delante y erectas, y su cola completamente levantada. La cabeza haca adelante y el hocico cerrado. El animal estará parado completamente. Eso sí, con el pecho hacia fuera y el pelaje erizado. Puede gruñir y ladrar.

Cómo adiestrar a los periquitos


El adiestramiento de los periquitos siempre va a depender de dos factores fundamentales: las características del animal y nuestra habilidad para enseñarle. Sin embargo, hay otros muchos factores importantes que deberemos tener también en cuenta si queremos adiestrar a nuestro pájaro.

Por naturaleza al principio siempre van a pensar que estamos intentando hacerles daño, por lo que en principio nos tendrán miedo. Es conveniente que coloquemos su jaula en un lugar frecuentado de la casa para que se vayan habituando a nosotros y nos dejen estar con ellos para adiestrarles. Tenemos que intentar no asustarles con movimientos bruscos y hablarles o ponerles comida de forma suave y tranquila. Al principio no es recomendable meter la mano en su jaula ya que se asustará.

Para empezar a conseguir que se suba a nuestra mano podemos ofrecerles algunas golosinas que le gusten. Llegará un momento en el que el animal nos pierda el miedo. Podemos ayudarle un poco a confiar en nosotros poniendo nuestros dedos en su vientre a la vez que les ofrecemos la golosina. Lógicamente todo esto requiere paciencia y tiempo. Una vez que el animal este amansado y coma de nuestra mano, entonces ya podremos intentar enseñarles alguna habilidad.

La primera vez que les saquemos de sus jaulas lo más probable es que salgan volando, por lo que las ventanas deberán estar cerradas, y no deberá haber peligros para el animal (tales como calefacciones, aristas puntiagudas, etc.). Para hacer que salga el animal de su jaula bastará con ponerle una de sus golosinas en la puerta para que se acerque y lo mismo haríamos para volver a meterlo. No es recomendable perseguirlo para intentar cogerlo y meterlo a la jaula, pues esto les asustará y te volverán a coger miedo. Por último, una vez que el animal se haya acostumbrado a salir de su jaula le podremos enseñar a que acuda a nuestra llamada. Debemos enseñarle de nuevo su golosina a la vez que le llamamos en un tono suave. ¡Como podrás ver las sus golosinas juegan un papel muy importante!

Los ladridos de los perros


Los ladridos de nuestro perro pueden llegar a preocupar a muchas personas por diversos motivos. Pero lo primero que debemos hacer ante ellos es intentar entender la causa por la cual nuestras mascotas ladran para poder buscar la mejor solución posible.

Puede que el animal ladre ante nosotros y mirándonos a los ojos. En este caso esta conducta estaría indicándonos que el animal quiere exigirnos algo (atención, comida, juego, etc.), y al no funcionarle con el gemido o darnos con la patita, a pasado a emplear el ladrido. Este comportamiento podría significar para él que tiene algún tipo de control sobre ti y que puede llegar a exigirte. Ante casos así, no sirve de nada que les gritemos. Lo único que podemos conseguir es ponerles agresivos. Lo que hay que hacer en primer lugar es asegurarse de que todas sus necesidades están cubiertas, y si es así, entonces no debemos dejarle que nos exija sin motivo alguno. No podemos dejar que nuestra mascota se convierta en un animal dominante.

Si los ladridos del perro se producen cuando lo dejamos solos o por la noche, la cosa cambia. Ya que indicarían indicios de ansiedad por separación, o lo que es lo mismo miedo a la soledad. Lo único que intenta el animal con sus ladridos es llamar la atención y expresar su angustia y frustración por estar sólo. En estos casos lo más recomendable es poner un poco de distancia sana entre tú y tu perro, para que el entienda que habrá momentos en los que no podrá ser tan dependiente.

Por último, si el animal ladra a todos y a todo, sus ladridos serán consecuencia del nerviosismo o de algunos miedos. En estos casos habrá que intentar transmitir calma a nuestro perro. Si vemos que alguna acción, como por ejemplo coger la correa, le pone nervioso lo que tenemos que hacer es esperar a que el animal se calme para bajarle a la calle.

Los dueños de la casa


Que el perro es el mejor amigo del hombre es algo que está más que comprobado. Son, con diferencia, los animales más fieles, más leales y los mayores defensores de sus dueños. Pero estos últimos deben saber educarlos para que no sean los perros los que acaben mandando en la casa.

En muchas ocasiones los amos miman tanto a sus mascotas tanto o más que a sus hijos y eso, a la larga, siempre pasa factura. Con esto no queremos decir que haya que maltratar a los perros, ni mucho menos, y de hecho está claro que, en la mayoría de los hogares, será uno más de la familia. Pero, a pesar de todo, siempre debemos tener claro que un perro es – y siempre será – un animal, y si no lo educamos bien, seremos nosotros los principales perjudicados.

Muchas personas se dejan llevar por su amor hacia los animales y permiten a sus perros entrar en todas las habitaciones incluso cuando no hay nadie o no los regañan por hacer sus necesidades dentro la casa, sobre todo si es un cachorro, porque sienten lástima por él. Pero es un error. A los perros, como a los humanos, debemos educarlos desde pequeños, porque es la única manera de que comprendan quienes son los dueños de la casa y de que nos obedezcan a lo largo de toda su vida.

Y es que, de lo contrario, cuando el perro crezca se creerá que es el amo de todo lo que le rodea y morderá los muebles, la ropa o incluso los juguetes de los niños sin sentir siquiera que está haciendo malo. Y entonces será demasiado tarde para remediarlo.

El ronroneo de tu gato

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¿Te has preguntado alguna vez por qué ronronea tu gato? Estamos acostumbrados a oírles, y asumimos que el sonido que producen es síntoma de que se sienten a gusto. Lo entendemos como una manera de expresar satisfacción o placer. Pero estudios recientes llevados a cabo por investigadores británicos han revelado el verdadero sentido de algunos ronroneos de los gatos. Según estos estudios los gatos habrían desarrollado ciertas técnicas para conseguir de sus amos lo que quieren. ¿Son capaces de jugar con nuestra psicología?
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La importancia del olfato para los perros


A diferencia de los seres humanos, los perros no tienen tan desarrollado el sentido de la vista. Dependiendo de las razas y la anatomía de sus ojos, tendrán mayor o menor grado de miopía. Pero todos ellos son cortos de vista y ven mal de lejos, distinguiendo aún menos por la noche.

Hay una gran diferencia en relación a los sentidos caninos, si comparamos estos con los de los humanos. Aunque los perros perciban formas y ciertos colores (la hipótesis más fiable es que los perros únicamente ven algunos colores, como el amarillo o el azul, mientras que el resto los percibe como variaciones de gris), la jerarquía de sus sentidos es totalmente distinta. Para los humanos el sentido más importante es la vista, seguido del tacto, el oído, el olfato y por último el gusto. Sin embargo, para los perros el sentido primordial será el olfato y no así la vista, que se colocaría en tercer lugar en el nivel de jerarquía tras el oído y por delante del tacto y el gusto respectivamente.

El olfato es tan importante para los perros que los cachorros a los pocos minutos de nacer ya son capaces de encontrar, gracias a este sentido, los pezones de su madre para poder mamar. Sus ojos y oídos aún permanecen cerrados, por los que no tienen otra manera de hacerlo. Pocos días más tarde sus oídos y ojos se abrirán, lo que permitirá al cachorro familiarizarse con el entorno.

Es curioso además que los perros no sean capaces de observar una fotografía pero si pueden observar la televisión. Esto es debido a que, a diferencia de los humanos, ellos no se preocupan de las formas. Los perros le dan mas importancia a los rituales como el amor o el liderazgo. No es importante pues para ellos el color de los ojos o si se lleva algo puesto, pero sí lo es el movimiento. La televisión, la imagen, es movimiento y no así las fotografías. De esta forma un perro podrá reconocer a su dueño sin importar si este va disfrazado o cambia su tono de voz. Lo reconocerá simplemente por su forma de moverse.