Cómo tranquilizar a un cachorro que no para de ladrar


La llegada de un cachorro a casa siempre es un gran acontecimiento, especialmente si hay niños que esperan que el animal se convierta en su amigo inseparable. Sin embargo, en ocasiones los propietarios se encuentran con que el animal no para de ladrar un momento, bien porque se siente solo y demanda atención y cariño o bien porque se aburre y busca que juguemos con él. A la larga, el ladrido del cachorro resulta muy molesto y puede llegar a ser realmente estresante para toda la familia, sobre todo si, aunque lo ha intentando todo, no logra que el animal se calme.

Lo primero que debemos evitar es enfadarnos con el animal o acercarnos a él si estamos nerviosos o irritados. Si lo hacemos así, el nerviosismo del perro aumentará, con lo que los ladridos se intensificarán y se harán más agudos, llevando al animal a un estado de ansiedad del que le resultará muy difícil salir.

Si el animal ladra porque demanda nuestra atención, deberemos evitar hacerle caso cada vez que lo hace, porque de ese modo sólo lograremos agravar el problema. Aunque nos resulte duro, ayudamos más al animal ignorando sus ladridos e incluso evitando mirarle, porque de ese modo lograremos desarrollar su autonomía, lo que contribuirá su salud emocional.

Si es necesario, nos apartaremos incluso físicamente de él, para ayudarle a que se calme. No deberemos hablarle, y mucho menos gritarle o dar golpes, sino simplemente alejarnos tranquilamente.

Sea cual sea la razón por la que el animal ladra, lo más aconsejable es esperar a que se tranquilice. un poco y deje de hacerlo. Será en ese momento cuando nos acercaremos a él, le acariciaremos, le hablaremos de forma tranquilizadora, recompensándole con alguna golosina que pueda comer, para reforzar positivamente la conducta.

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