Los perros Chow Chow


Su origen es chino y se tiene conocimiento de su existencia desde hace 2.000 años. Son fácilmente reconocibles por su especial lengua azul-negra, un rasgo común con los osos asiáticos que vivían cerca de la zona donde nació esta raza. Estos perros siempre han tenido fama de ser un poco agresivos, pero esta es una fama inmerecida, ya que únicamente son agresivos si son provovados.

Con sus propietarios y familiares son muy fieles y amigables pero, a veces, son bastante reservados. Los extraños deben tener bastante cuidado, ya que son unos guardianes excelentes y suelen desconfiar de los desconocidos. En definitiva, suele ser un perro bastante distante. Son una raza robusta, con una espesa piel y un pelo bastante largo y, también, espeso. Su imagen suele recordar a la de los osos. Sus orejas siempre están erguidas y son cortas. Sus ojos son almendrados.


La expresión de su cara nos muestra aparentemente un ceño fruncido cuando cierra la boca. A causa de su gruesa capa de piel, no son adecuados para los climas cálidos. Los climas húmedos pueden ser letales para esta raza. Los nombres por los que se suele conocer a esta raza son: Hei She-t’ou (lengua negra), Lang Kou (perro lobo), Hsiung Kou (perro rabioso), o Kwantung Kou (perro de Cantón).

Esta raza puede ser de diferentes colores: negro, beige rojizo, canela, gris plata o blanco (raros). Su convivencia con los niños puede ser excelente, ya que se convertirán en sus grandes protectores. La convivencia con otros animales de compañía no suele ser buena. Puede ser agresivo con otros perros y con los gatos.

El perro se come sus propios excrementos


No es un tema nada agradable, pero muchos perros se comen sus heces o las de otros perros cada vez que tienen la más mínima oportunidad. Muchos dueños comienzan a pensar: ¿no le doy la suficiente comida?¿Está enfermo? ¿Necesita suplementos? ¿Son disfunciones o trastornos mentales? Aquí tienes algunos datos que te pueden interesar:

– La costumbre de comerse sus heces o las de otros se llama coprofagia.

– En plena naturaleza es bastante normal y permite la absorción de nutrientes, es decir, pura y dura supervivencia en tiempos difíciles.

– Es normal que una mamá, lama el trasero de los cachorros recién nacidos para estimular la micción y la defecación. Durante ese proceso, la mamá, ingiere las heces de los pequeños. Esto es normal y no debe ser detenida. En estado salvaje, esto ayuda a los animales a mantener la zona limpia, eliminado olores que pueden atraer a los depredadores.

– Les gustan todo tipo de heces, hasta de caballo.

– Puede causar serios problemas de salud.

Pero ¿por qué los perros se comen las heces? Suele ser una acción más normal en los cachorros. Muchas veces, estos lo hacen por curiosidad y aburrimiento. Suelen “degustar” sus heces cuando pasan largos periodos de tiempo solos. Si cuando el cachorro ya es adulto, este comportamiento continua, puede que el animal tenga problemas médicos. Puede sufrir algún tipo de trastorno grave del páncreas (insuficiencia pancreática) o del intestino. El estrés y la ansiedad también pueden fomentar este comportamiento.

Razas de perros: Affenpinscher


El Affenpinscher es una raza pequeña y amistosa. Su carita te recordará a la de los terrier. Cuenta con una gruesa capa de piel que le protege del frío, pero además está completamente cubierto de un pelo bastante fino que, a veces, le da un aspecto bastante desaliñado.

A pesar de la baja estatura, no es un perro delicado. Su cuerpo es cuadrado y robusto, y sus extremidades son muy fuertes. Su cuello es fuerte y está un poco arqueado, mientras que su pecho es amplio y le da una mayor sensación de robustez. Tiene los ojos redondos y una nariz un poco respingona. La cola suele medir dos tercios menos que el largo de su cuerpo. Sus orejas suelen estar caídas. El color de su pelo suele ser negro o gris oscuro, pero hay algunos que nacen con un color de pelo más claro, tirando a marrón.


La personalidad del Affenpinscher es muy similar a la de un terrier típico. A diferencia de la mayoría de los terriers, no obstante, son más sociables y no les importa convivir con otros animales en casa. Suelen ser bastante persistentes, curiosos y muy juguetones. Son muy sensibles a las órdenes por lo que no les será difícil aprender todo aquello que les quieras enseñar. Algunos pueden presentar problemas de aprendizaje, pero eso es como todo, depende de la suerte que tengas con el animal.

Les gusta variar bastante sus rutinas diarias. No son muy recomendables para los niños más pequeños, ya que suelen cuidar de sus pertenencias de manera demasiado impulsiva, por lo que pueden llegar a asustar a los pequeños.

Niños que comparten actividades con sus perros


Tu mascota y tu hijo querrán hacer diferentes actividades juntos, pero ¿están los dos preparados? En realidad, el que debe aprender tolo lo que pueda sobre su mascota es el pequeño, el perro estará muy a gusto con una persona que le sepa tratar bien y le conozca a la perfección. Aquí tienes algunas sugerencias:

1. Revisa si el pequeño sabe cuáles son sus responsabilidades con su niño su perro responsabilidades. Es importante que hagáis una lista para que apuntéis las necesidades de la mascota y hasta donde está el pequeño dispuesto a llegar. También debes observar el comportamiento del perro con el niño. Es importante que los dos estén muy a gusto realizando actividades juntos.

2. Es muy importante que el pequeño sepa manejar al perro, es decir, el niño debe ser las órdenes que el perro conoce para poder dárselas cuando sean necesarias. Podéis dedicar un fin de semana a dar unas cuantas clases de entrenamiento para los dos. Si te resulta más fácil, podéis acudir a algunas clases que imparta algún centro especializado.

3. Intenta que el niño sea solidario y llévale a algún refugio para que conozca más perros y vea cual es la labor de los voluntarios que allí trabajan. Si es lo suficientemente responsable y maduro, no le quites la idea de formar parte del voluntariado.

4. Aprender juntos acerca de la historia de la raza de vuestro perro y como ha sido su evolución.

5. Deja que el pequeño tome parte en las decisiones importantes. Apunta al pequeño las fechas en las que debéis ir con el perro al veterinario. Dile que podrá hacer todas aquellas preguntas que necesite.

La importancia de los perros adultos


Tener un perro adulto te puede dar una tranquilidad que un “revolucionario” cachorro no te da. Los perros adultos ya se han acostumbrado a tus necesidades, debilidades y costumbres en general. Tú también has hecho lo mismo: sabes cuando está cansado, cual es su chuchería favorita, etc. Probablemente, la mayor ventaja de tener un perro adulto sea el buen equipo que habéis conseguido formar.

Puedes estar fuera de casa las horas que necesites que él no entrará en pánico. Ya ha aprendido que no debe comerse las cosas para llamar tu atención. Seguro que si tienes niños, también ha aprendido a “criarlos”: juega con ellos, les acompaña cuando van a comprar a la tienda que hay a la vuelta de la esquina, etc.

No es raro escuchar la predilección de alguien por algún perro que ha formado parte de su vida. Los perros te acompañan en difíciles momentos familiares, en los momentos más alegres… Un perro adulto puede ser una muy buena influencia estabilizadora con los niños y todo aquello a lo que rodean y consideran su familia. Pueden actuar como un buen “puente social”.

En los casos de propietarios de edad avanzada, un agradable perro mayor puede que se convierta en el único miembro de la familia que tenga cerca. ¿Sabías que en EE.UU. los dueños de mascotas que tienen testamento suelen dejar el 27% del dinero para los cuidados del perro? Lo que está claro es que tener un perro adulto es un placer del que muchas personas deberían aprender a disfrutar.

Los bebés entienden a los perros


¿Sabías que según unos investigadores los bebés pueden saber si el perro está enfadado o no? Los bebés logran entender a los perros aun sin estar familiarizados con ellos. No está claro si los bebés, en realidad, saben que un perro que está enseñando los dientes le puede traer problemas, lo que si detectan son las emociones que el perro transmite, según ha comentado el autor del estudio, Ross Flom.
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Quitar el olor de mofeta a tu perro


Pensabas que nunca te podría pasar pero… ¡te ha pasado! Vas paseando con tu fiel amigo por ese bosque que tienes cerca de casa y cuando menos os lo esperáis os encontráis una mofeta en medio del camino. Ni siquiera sabías que había por la zona, pero ahí está. Tu perro decide ir a conocer a ese extraño gato peludo con gran cola que le está mirando. Al acercarse la mofeta lanza sus gotas apestosas que impactan sobre tu amigo. ¿Qué puedes hacer? Aquí tienes algunos consejos:

– Llévalo a casa y cámbiate de ropa (ponte ropa vieja). Ponte unos guantes de látex y revisa que el perro no tenga ningún arañazo mi mordedura de la mofeta. Revisa sus ojos para ver si le ha caído algo del líquido en el interior.

– Prepárate para bañar al perro. Intenta que sea al aire libre. Si lo haces en tu casa abre las ventanas para que corra el aire.

– Echa un poco de colirio (para niños) en los ojos del animal. Esto le ayudará a evitar escozores producidos por el ataque.

– Agua tibia, jabón y ¡a frotar! No empapes al perro con agua antes de bañarle. Comienza limpiando rápidamente las zonas afectadas a fondo. Puedes utilizar una esponja que después deberás tirar a la basura.

– Mantenle bien enjabonado durante unos cuantos minutos.

Aclárale con agua y vuelve a enjabonarle de arriba abajo. Repite el aclarado y comienza a secarle.

– Puedes darle un premio porque para él tampoco tiene que haber sido agradable.

Conocer el hipoadrenocorticismo


Hasta su nombre es raro: hipoadrenocorticismo, esta es una especie de enfermedad que se da de manera extraordinaria en algunos perros. Este tipo de enfermedad, si no se trata de la manera adecuada puede llegara a producir la muerte del animal. Los problemas ocurren cuando el perro no tiene las suficientes hormonas en las glándulas suprarrenales. La pregunta es: ¿por qué sucede esto? Ahora te explicamos algunas razones.

Podemos decir que hay dos razones fundamentales por las que se produce la enfermedad: la glándula pituitaria no funciona correctamente y el sistema inmunológico está dañado. Como resultado comienzan los problemas en las glándulas suprarrenales. Esta enfermedad es muy común en los seres humanos. El arranque de la enfermedad es lento tanto en seres humanos como en perros. Algunos de los síntomas más comunes son:

– Sensación de debilidad
– Vómitos
– Perdida de pelo
– Diarrea

Como ya sabes, la diarrea y el vómito son causantes de la deshidratación, así que tener mucho cuidado con ese tema. Otros síntomas son los dolores abdominales e incluso la aparición de sangre en las heces. Es muy difícil dar un diagnostico rápido de esta enfermedad ya que los síntomas más comunes se podrían diagnosticar a l principio como una insuficiencia renal. Para obtener un resultado más seguro, algunos veterinarios inyectan hormonas en la pituitaria para ver la respuesta de las glándulas. Si no hay respuesta, entonces el médico puede diagnosticar la enfermedad. Solución que suele funcionar: inyectar hormonas en la cantidad correcta.

Perros que detectan ataques de epilepsia


Demostrando una vez más que son el mejor amigo del hombre, muchos perros tienen la capacidad de alertar a las familias de niños con epilepsia que se va a producir un ataque. Los avisos los realizan minutos o incluso horas antes del ataque. Un estudio realizado recientemente asegura que los “protectores” son capaces de evitar mayores problemas al niño poniéndose delante para que no se caigan.

Algunos de los perros que se han investigado eran capaces de empujar al niño para que se alejara de las escaleras principales de la casa. En total, el 40% por ciento de los perros de las familias entrevistadas mostraban reacciones específicas ante los ataques, y aproximadamente el 15% de ellos parecía ser capaz de prever un ataque inminente, según las conclusiones finales del informe realizado por los investigadores.

Las perras son mucho más propensas a este tipo de avisos. Cuatro de cada cinco de los perros eran de razas grandes, como por ejemplo pastores alemanes, golden retrievers y rottweilers. Exactamente, los expertos no saben por qué se produce esta “predicción”, tal vez los animales detecten algún tipo de cambio en el comportamiento del niño o un cambio en el olor del pequeño. En algunos casos, puede ser por cambios en la expresión facial o en la coloración.

Entre los comportamientos estudiados se encontraba el de lamer la cara del niño o el cuerpo. Los expertos creen que los perros actúan así para intentar acortar o eliminar los ataques. Los expertos concluyen que el tener un perro en una familia con un niño con este tipo de problemas asegura la detección de los ataques.

La inteligencia de los perros


De acuerdo con los datos obtenidos en una investigación que se ha realizado recientemente, los perros tienen la inteligencia de un niño de dos años. Un perro puede aprender un promedio de 165 palabras, aunque los “superdotados” pueden llegar a conocer hasta 250 palabras. Algunas historias cuentan cómo algunos perros han llegado a reconocer palabras escritas. Este es el caso del perro que era capaz de entregar las cartas a unas niñas.


En realidad, el perro aprendió a diferenciar la longitud de los nombres y entregaba la carta con más letras a la niña cuyo nombre era más largo, y la carta con menos letras a la niña que tenía el nombre más pequeño. Diferentes razas de perro se diferentes por su alta inteligencia y obediencia. El perro más inteligente es el border collie. Le siguen: caniche, pastor alemán, golden retriever, doberman, perro pastor de Shetland y el labrador.


Según los estudios que se están realizando a estos perros, los científicos se están dando cuenta de que los perros pueden pensar y resolver problemas de manera muy parecida a los seres humanos y los primates superiores. Los perros pueden experimentar miedo, ira, felicidad y asco, pero no culpa.

Los seres humanos no se sienten culpables hasta, más o menos, los 4 años de edad. Todavía queda mucho por aprender sobre el mejor amigo del hombre pero lo que está claro es que no debemos pensar que nuestra mascota es un animal peludo que sólo sirve para lucir en los paseos por el parque. ¿Qué pensará tu mascota?