Perros que no ladran


Puede parecer un contrasentido, pero existen los perros que no ladran.

El ejemplo típico es una raza nacida en África, el basenji, incapaz de ladrar debido a la peculiar forma de su laringe. Son muy silenciosos, ya que en el pasado cazaban formando jaurías. Por este motivo aún hoy son muy discretos, para no llamar la atención de sus presas.

Estos perros, de tamaño medio y que poseen una cola enroscada bastante distintiva, aunque no ladran, sí emiten algunos ruidos que, quienes los han oído los describen como una mezcla entre risa y un canto del Tirol.

Otro perro sin ladrido, pero que emite sonidos curiosos es el perro Cantor de Nueva Guinea. Los ruidos que emite se describen como algo similar al cacareo de un gallo que, además, es muy potente. Estos perros utilizan este sonido tan característico para poder comunicarse con otras manadas que vivan lejos de ellos.

El perro cantor de Nueva Guinea, de pelaje rojizo y carácter muy esquivo, suele evitar al hombre y, de hecho, la única forma de oír su curiosa forma de comunicarse es alejándose de él, así inmediatamente empezará a llamar al resto de compañeros de su manada.

Además, hay ciertas razas que tienden a ladrar menos que otras. Por supuesto, esto es una estadística y cada ejemplar es único y tiene su propio carácter. Si quieres adquirir un perro tranquilo y que ladre poco, no sólo hay que tener en cuenta su raza, también su personalidad y preguntar al personal de la tienda o del refugio cómo suele comportarse el perro en cuestión. Estadísticamente, estas las razas que suelen ladrar menos:
Akita Inu (o perro Akita)
Bloodhound
Chesapeake Bay Retriever
Golden Retriever
Newfoundland
Rottweiler

El obediente Labrador Retriever


El Labrador Retriever es un perro resistente, trabajador y que aprende rápido. Desde que los primeros ejemplares se importaron de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, se han usado para recuperar piezas para los cazadores y, después para todo tipo de trabajos: como perro guardián, lazarillo o detectando bombas.

Sólido y fuerte, de pelo denso y corto y con unas características orejas colgantes, el Labrador alcanza los 57 centímetros de alzada. Las hembras, algo más pequeñas, suelen medir alrededor de 55 centímetros.

En cuanto a su carácter, es un animal muy inteligente y de carácter tranquilo y obediente, lo que le hace perfecto para el adiestramiento. Por supuesto, cuando antes se le eduque, mejores resultados obtendremos.

Es un perro sociable, que adora a su dueño y detesta estar solo. Si queremos viajar debemos siempre buscar la forma de que nos acompañe o que alguien se quede con él o sufrirá mucho. El labrador también es un perro de campo, su fuerza y energía lo hacen poco adecuado para una casa pequeña en la ciudad o para las personas poco activas.

Su pelo no necesita demasiados cuidados, un cepillado a la semana es suficiente. Tampoco debes bañarlo muy a menudo, pues el champú estropea el aceite natural que el pelo del Labrador posee y que lo hace resistente al agua. Además hay que revisar periódicamente sus orejas y ojos para que estén limpios y sanos.

El perro Labrador puede padecer displasia de cadera, enfermedad hereditaria. Si vas a comprar un cachorro de Labrador a un criador, pídele un certificado para saber si el animal está libre de displasia. Otras enfermedades habituales en los labradores son la atrofia retinal y la displasia retinal. Para prevenirlas conviene que los perros pasen un reconocimiento oftalmológico cuando son cachorros.

El inmenso Schnauzer gigante


El Schnauzer gigante es un perro que es fácil de distinguir por su tamaño y sus formas cuadradas. Si te finjas detenidamente en la forma d su cuerpo podrás observar como el hocico y la parte superior de la cabeza están siempre en paralelo. Su nariz es bastante grande y negra. Los ojos son de color marrón oscuro y tienen una simpática forma ovalada. Sus dientes son muy resistentes y además son capaces de cortar como si de unas tijeras se trataran.

En algunos países, donde esté permitido, se les suelen recortar las orejas. En estado normal, estas son fuertes y siempre están erguidas. Los Schnauzers tienen un pecho bastante ovalado. Sus patas son muy largas y parecen que nunca e van a doblar. Sus pezuñas, tienen una forma redondeada muy simpática que cuando están cubiertas de pelo parecen pies.

El Schnauzer gigante tiene un pelaje denso y suave. Su pelo suele ser más largo sobre los ojos y en la parte del hocico. En la parte de la barbilla podrás distinguir una especie de perilla que le da un aspecto mucho más interesante. Esta raza pierde muy poco pelo, por lo que no te preocupes por tener que estar barriendo pelos durante todo el día.

Tienen muy buen carácter y son muy inteligentes. Aprenden con facilidad y son muy sensibles. Es un animal muy leal, además de un guardián excelente. No suelen ladrar mucho, pero su tamaño es suficiente para persuadir a los merodeadores. No son demasiado enérgicos, por lo que son fáciles de entrenar.

El lenguaje corporal de tu perro


Todo dueño de perro ha dicho alguna vez que su perro le mira «como si le entendiera» pero, ¿entienden los dueños a sus perros?

Hay algunas claves que nos pueden ayudar a comprender mejor a nuestra mascota gracias a su lenguaje corporal:

– La movilidad de las orejas de los perros hacen que sea una de las partes de su cuerpo más expresivas. Si están echadas hacia delante, significa un estado de alerta, mientras que si están echadas hacia atrás, signfican lo contrario, relajación. Cuando las orejas están plegadas hacia atrás y en tensión significa miedo o incluso agresividad.

– Los ojos de los perros son también muy expresivos, y fáciles de interpretar, porque hacen casi lo mismo que nosotros: una mirada de lado indica inseguridad, parpadeos rápidos estrés, y una mirada fija a los ojos desafío. Si nos miran fijamente e inclinando hacia un lado la cabeza es señal de atención.

– El lamido es siempre una señal positiva, ya sea de afecto, saludo o sumisión. Un perro lame a otro no sólo para saludarle, sino también para tranquilizarle o tranquilizarse él mismo, que ve que ese perro no es un enemigo.

– La boca, sin embargo, adquiere movimientos que a veces son difíciles de interpretar. Por ejemplo, el castañeteo de dientes no indica frío, sino emoción por algo que va a suceder. La boca parcialmente abierta indica relajación. Si a ese movimiento se le añade resuello o sacar la lengua, es más complejo, puede significar que el perro tiene calor o que está estresado. La agresividad es fácil de interpretar, el perro tensa los labios hacia atrás, enseñando los dientes. Si el perro hace ese mismo movimiento, pero sin enseñar los dientes y arrugando la comisura de los labios, indica nervios y miedo.

Nombres para perros


Elegir el nombre de nuestro perro es una tarea importante. Con esta elección podemos definir un poco la personalidad de nuestra mascota. En el momento de elegir como vamos a “bautizar” a nuestra mascota debemos de tener en cuenta algunos consejos:

– El nombre debe ser corto, que sea fácil de decir y de recordar.
– La fonética del nombre debe ser simple, que el perro la pueda entender.
– No cambiarle nunca el nombre una vez escogido.
– Tampoco es recomendable utilizar motes ni diminutivos.
– No le pongas un nombre de persona, ya que puede causar confusión.

Teniendo en cuenta estas cosas ya puedes escoger un nombre para el perro. En ese sentido, nombres muchos, y en Internet puedes encontrar montones de listados con nombres:

– Pueden ser nombres que tengan que ver con características físicas o de carácter del animal: Negrito, Manchitas, Ricitos, Blanca, Duna, Canela, Dulce, Princesa, Peludo o Bandido.
– Personajes mitológicos: Sansón, Dalila, Hércules, Asterix, Venus, Mateo, Thor, Romulo, Neptuno, Kustin, Erasmus o Zeus.
– Personajes de dibujos, películas o libros: Frodo, Bilbo, Goku, Rex, Pitufina, Sherlock, Bilma, Krasty, Ariel, Fiona, Shreck, Pluto, Casper, Daddy, Candy, Roxy entre otros.

Evita que tu perro ladre demasiado


¿Tu perro ladra demasiado? ¿Tus vecinos se quejan? ¿Tú mismo estás harto y ya no sabes qué hacer? De momento, sigue leyendo.

En primer lugar, recuerda que gritar a un perro para que así se calle, no funciona. Él no sabe el significado de tus gritos y lo que entiende es que también estás ladrando o comunicándote con él, así que lo más probable es que ladre aún más.

Un ladrido puede significar varias cosas:
Avisar de la llegada de alguien. Muchos perros son perros guardianes, han sido educados y genéticamente seleccionados para actuar como tales y en cuanto sienten la llegada un extraño (y puede ser el cartero o un vecino saliendo del ascensor) ladran para avisar. Para evitarlo, debe obligar al perro a sentarse y tumbarse varias veces, así distraes su atención del extraño y deja de ladrar.

Llamar la atención. A veces los perros ladran para que les miremos y les hagamos caso, quizá porque estamos hablando por teléfono y les ignoramos o estamos ocupados en algo. Los adiestradores recomiendan que en este caso seamos previsores, pongamos la correa al perro antes de iniciar una actividad que sabemos va a provocar en él los ladridos y, cuando empiece a ladrar, tiramos de la correa, miramos al perro y le tranquilizamos. Con el tiempo dejará el hábito de ladrar cada vez que uses el teléfono.

No olvides que el ladrido es la forma de expresarse de los perros y es su forma de llamar la atención porque quiere que juegues con él, que le des de comer o de beber o que le saques fuera. Si seguimos con ellos una rutina diaria el número de ladridos disminuirá porque el perro sabrá cuándo toca cada cosa y que tú se las vas a proporcionar.

Perros que baten récords


Todos conocemos la publicación Guiness World Records que cada año se actualiza con los nuevos records, cada vez más absurdos pero también más divertidos. Pues bien, en la lista Guinness no sólo aparecen humanos, también perros.

Así por ejemplo está el caso de Augie, un Golden Retriever que posee el récord (atención) de ser el perro que más pelotas de tenis puede tener dentro de la boca. En total, caben cinco. ¿Cómo habrá llegado su dueño a darse cuenta de la curiosa capacidad de su perro? Eso ya no lo sé.

Aunque para récords curiosos quizá el mejor sea el de un Collie llamado Striker que es capaz de bajar la ventanilla del coche de su amo, usando para ello su pata en 11.34 segundos.

Otros perros podrían incluso participar en una Olimpiada canina. Como le sucede a la galgo Cinderella May, que es capaz de saltar más de 1.70 metros de altura.

En otros casos los perros baten récords más acordes con sus características. Así es bastante lógico que sea un Basset Hound, llamado Tigger, el que ostenta el récord de tener las orejas más largas: 35 centímetros.

Gibson es el perro más alto del mundo, mide 107 centímetros y es un Gran Danés. En contraste tenemos a Whitney, un Yorkshire de tan solo 7.6 centímetros de altura. Es, por tanto, el perro más bajito.

Pero el perro más pequeño en cuanto a envergadura no es Whitney, sino un Chihuahua (qué otra raza, si no…), se trata de un perrito llamado Heaven de 15 centímetros de longitud, y que ha batido recientemente el récord que ostentaba otro Chihuahua de 3 centímetros más.

En cuanto al récord de la camada más numerosa, también tenemos constancia oficial: se trata de un parto que sucedió en el Reino Unido, en el condado de Cambridgshire y donde nacieron… ¡24 cachorros!

El jovial Samoyedo


El nombre de esta raza proviene de la tribu de los Samoyedos, que vivían en Siberia. Aunque por su blancura y su aspecto de peluche pueda parecer un perro hecho para ser admirado, la realidad es que es fuerte y trabajador, y ha sido empleado durante años como perro de trineo, guardián y perro pastor. Está acostumbrado a las bajas temperaturas, al igual que otros perros de trineo con los que comparte origen como el Husky Siberiano o el Alaskan Malamute.

De hecho, el Samoyedo cuenta en su historia con el hito de haber sido la raza que acompañó a Roald Amundsen en su expedición al polo Sur en 1911. Se trató de una perra Samoyedo llamada Etah.

Esta raza es media-grande, los machos puede alcanzar los 55 centímetros y los 30 kilos, mientras que las hembras, algo más delgadas y pequeñas, rondan los 45-50 centímetros.

Menos independiente que el Husky Siberiano, el Samoyedo se mantenía, tradicionalmente, en el interior de las casas. Sin embargo, necesita ejercicio. Tiene buen carácter, alegre y jovial incluso en su vejez, y convive bien con niños e incluso con otros perros.

Su hermoso pelo blanco, que a veces también puede ser de color pardo, no requiere demasiados cuidados, un cepillado al día es suficiente. Cuando mude el pelo, que será varias veces al año, es mejor emplear un cepillo metálico, que ayuda a quitar la capa externa de pelo.

Algunos Samoyedos portan la conocida como glomerulopatía hereditaria, una enfermedad renal. También tienden a padecer cataratas y problemas de retina.

Como sucede con otros perros de trineo, el Samoyedo está genéticamente programado para el frío. No tolera bien el calor y si vives en una zona de altas temperaturas, tener a un perro de esta raza no es buena idea.

El gran Dogo de Burdeos


El Dogo de Burdeos es una raza sorprendentemente famosa. ¿Te acuerdas del perro que acompañaba a Tom Hanks en «Socios y Sabuesos»? pues ese inmenso y cariñoso perro era un Dogo de Burdeos. A veces, esta raza de perros es confundida con otras de gran tamaño como por ejemplo los mastines y los bulldogs (aunque su tamaño es mucho mayor).

En contraste con esa primera imagen amenazante que pueden dar, los dogos son unos grandísimos protectores y unos leales compañeros tanto para adultos como para niños. Tienen la cabeza muy grande y normalmente con bastantes arrugas. Su cuerpo y sus patas son muy grandes y muchos de los que están a su alrededor rezan lo que saben para no recibir un pisotón de este grandullón. Sus orejas, siempre están caídas. Su aspecto, en general, es de ser bastante perezoso pero, no te fíes.


El pelo que recubre todo su cuerpo es extremadamente corto, fino y suave. Puede ser de color negro pero, el color más habitual que le caracteriza es el marrón-rojizo. Con ese aterrador tamaño y aspecto feroz, este animal es perfecto para ser el protector de la casa. Pero guarda este secreto: su apariencia no refleja su temperamento real. Esta es una de las razas más cariñosas, tranquilas y sociable que existen.

Normalmente le encantan los niños y suele ser muy agradable con los animales más pequeños que se pueda encontrar. Este pero, es muy consciente de su fuerza y tiende a ser un gran protector de los más pequeños, ya sean animales o niños. Con los animales grandes, la historia es diferente: la agresividad se vuelve la protagonista.

El bonachón San Bernardo


La historia del San Bernardo se remonta al siglo XVII cuando los monjes de un hospicio en los Alpes suizos usaban a esta raza para rescatar a los viajeros que quedaban atrapados en la nieve. El hospicio era de la orden de San Bernardo y por eso este santo dio nombre a este enorme perro, que está emparentado con el Terranova y el Mastín Tibetano.

De unos 70 centimetros de altura los machos y 65 las hembras y un peso que oscila entre los 55 y los 90 kilos, el San Bernardo es una auténtica mole. Pero todo lo que tiene de grande también lo tiene también de noble y fiel.

Convive bien con niños y con otros perros. Como tiene buen carácter, puede parecer que hasta un apartamento es un buen sitio para él, pero no es así. Lo mejor es una casa más amplia, y es también más práctico, para evitar que el perro acabe destrozando, aunque sea sin querer, el mobiliario.

No necesita demasiado ejercicio, con un paseo al día tiene suficiente. Una vez a la semana se recomienda dedicarle un poco más de tiempo al paseo, dejando que el perro decida la distancia. También es recomendable cepillarle el pelo a diario para evitar que el pelo suelto se apelmace.

Antes de adquirir un San Bernardo hay que tener en cuenta el gasto que supone mantenerlo, ya que come muchísimo. También hay que tener otros detalles, como que saliva mucho y suele a roncar por las noches.

El San Bernardo tiende a desarrollar ciertas enfermedades, como la displasia de la cadera, dilatación gástrica y problemas cardíacos. Su tamaño hace que su esperanza de vida sea un poco más baja que la de otros perros, alcanzando los 8 o 10 años.