Caracoles en los acuarios, ¿invasores o vecinos?


La mayoría de los propietarios de acuarios de agua dulce, con toda seguridad más de una vez se han encontrado en su interior la presencia de caracoles invadiendo la superficie y arrasando las plantas que allí habitan. Estos inquilinos pueden llegar a suponer un grave peligro porque los vegetales de los que se alimentan son necesarios para ajustar el nivel de nitrógeno necesario para el buen mantenimiento del agua y proporcionar el oxígeno a los peces; además, proporcionan a su entorno la dosis precisa de CO2 y una correcta iluminación.

¿Son los caracoles de nuestro acuario unos molestos invasores o uunos inofensivos vecinos? Antes de eliminar sistemáticamente a los caracoles, hay que tener en cuenta que muchas de estas especies no son realmente dañinas para nuestro acuario, sino que, además, son un factor muy beneficioso a la hora de mantenerlo en un buen estado. Por ello, el paso principal será aprender a diferenciar cuando estos animales están siendo perjudiciales y cuando no, para no acabar con los que realmente cumplen una buena función en el pequeño ecosistema de nuestro acuario.

Los primeros síntomas que denotan que la presencia de caracoles es excesiva, es cuando estos animales están acabando con nuestras plantas acuáticas y podemos apreciar los agujeros que producen en ellas. ¿Ya los hemos detectado? Habrá que buscar una solución. Una de las más eficaces es la adquisición de un animal cuya alimentación se base fundamentalmente en invertebrados marinos. Uno de los comúnmente aconsejados es el Botia payaso, que come los huevos de estos moluscos pero respeta las plantas.

En cambio, si se prefiere optar por un método más «casero» (y barato), se puede insertar por la noche en el acuario una hoja de lechuga. En un rato tendrás un montón de caracoles rodeando el trozo de verdura y podrás retirarlos con ella. Aunque estos dos métodos métodos ayudan a moderar o eliminar la aparición de estos moluscos acuáticos de forma natural, un factor importante que les atrae es la sobrealimentación porque los restos de comida residen en el suelo y se sirven de ellos para alimentarse, así que habremos de evitarla para conseguir que los resultados de la «limpieza» perduren.

El pez elefante


Procedente del África Occidental, el aspecto de este pez es tan curioso como sus propias costumbres. El pez elefante, también conocido como pez de nariz de elefante tiene una nariz en forma de trompa que lo convierte en uno de los peces más curiosos del acuario.

De color marrón oscuro, el pez elefante mide unos 20 centímetros.

Aparte de su trompa característica, este pez se caracteriza por sus hábitos nocturnos. Durante el día suele estar escondido y sólo se pasea por el acuario de noche, por lo que debe ser en ese momento cuando le proporcionemos la comida, ya sea alimento seco para peces o alimento vivo. Haciendo honor a su nombre, el pez elefante es algo lento al comer, por lo que deberíamos evitar tener como compañeros de acuario a especies rápidas y voraces.

Tímido y a la vez territorial, se requiere un acuario grande, de unos 200 litros, para tener al pez elefante. En su hábitat natural el pez elefante utiliza unas pequeñas descargas eléctricas para comunicarse con los de su especie y, si el acuario es pequeño, estas descargas pueden molestar a los otros peces.

El acuario debe contar con mucha vegetación y lugares que el animal pueda usar para ocultarse, ya que pasará gran parte del día escondido. En cuanto a la temperatura del agua, ésta debería oscilar entre los 23 y los 28 grados y debemos tener cuidado con la limpieza del acuario y la calidad del agua, ya que el pez elefante tiende a padecer hongos.

Todavía no se ha conseguido que el pez elefante se reproduzca en cautividad, de hecho se desconocen muchos detalles del proceso reproductor de esta curiosa especie.

El pez arlequín


El pez arlequín, también conocido como Rasbora Heteromorfa o Rasbora Roja, procede del sudeste asiático: Malasia, Sumatra, Tailandia o Singapur.

De unos 4,5 centímetros de longitud, se caracteriza por la mancha negra triangular que posee en el vientre. Las hembras se distinguen de los machos por ser un poco más grandes.

Si quieres añadir este ejemplar a tu acuario, ten en cuenta que le gusta nadar en grupo, por lo que deberías adquirir unos 5 peces arlequín para que naden juntos. Además de las plantas necesarias para cualquier pez, el arlequín necesita un espacio mínimo de 60 litros en su acuario.

El arlequín es omnívoro, por lo que su dieta debe ser muy variada y combinar comida seca para peces con comida fresca (vegetales, crustáceos pequeños…).

Si quieres que tu pez arlequín se reproduzca debes hacer ciertos preparativos: tener un segundo acuario de unos 40 litros, mantener el agua entre 24-26 grados, controlar el PH para que esté a 6-7, y colocar plantas de hojas anchas (helechos o Echinodorus) en el acuario. Cuando todo esto esté preparado introducimos al macho y la hembra, que tras el cortejo colocarán los huevos en una de las plantas de hoja ancha. Tras la puesta, retiraremos al macho y la hembra y los volveremos a colocar en el acuario original. Debemos tapar el segundo acuario para que permanezca a oscuras hasta la eclosión de los huevos, que será en 24-36 horas.

Los alevines se alimentan del saco vitelino y, posteriormente, en un par de semanas, les daremos comida para peces triturada o copépodos. En cuatro semanas los alevines ya adquieren el aspecto de un pez adulto.

La alimentación del pez disco


Los peces disco son llamativos y un elemento importante dentro del acuario pero, a la vez, tienen un gran handicap: su alimentación. Con ellos no vale el típico alimento seco para peces, necesitan mucho más.

En su habitat natural tienen una dieta muy variada que consiste en insectos, larvas, gusanos y un largo etcétera. Por eso lo ideal es proporcionar a tus peces disco una mezcla de alimentos frescos y secos, que deberán suministrarse tres veces al día:

– Alimentos frescos: el alimento preferido del pez disco es la lombriz de tierra. Antes de suministrarsela deberás colocar las lombrices en papel de periódico mojado, así soltarán la tierra que guardan en su estómago las lombrices. Otros animales vivos que puedes proporcionar a tus peces son las larvas de mosquito o los gusanos blancos. Debes tener cuidado con estos últimos, contienen mucha grasa y en exceso pueden resultar perjudiciales.

Alimento seco: en cualquier tienda especializada encontrarás alimento seco preparado para peces disco es fácil encontrar en tiendas especializadas, preparados para discos. El pez disco lleva poco tiempo implantado en los acuarios, su instinto de depredador está muy arraigado y necesita alimento vivo, así que no le proporciones solamente preparados secos.

– Otra opciones: los dedicados a la crianza en cautividad de los peces disco suelen darles preparados que hacen ellos mismos y con los que logran mayor crecimiento en sus ejemplares. Estos preparados suelen ser papillas que mezclan fruta fresca (manzana o pera) con pescado como la gamba cruda o pescado blanco (merluza, pescadilla).

Recuerda que la alimentación del pez disco es fundamental, si sólo le das alimento seco es probable que muera, la variedad para ellos es vital.

El pez disco


Uno de los habitantes del acuario más llamativos por su color y por su característica forma. El pez disco pertenece a la familia de los Cíclidos, siendo los peces disco una especie con muchas subespecies y variedades dentro de su familia.

Pueden alcanzar los 30 centímetros en un estado óptimo, aunque en general se quedan en los 20 centímetros. Es un pez muy llamativo, con ojos color rojo intenso, forma redonda y plana (de ahí su nombre) y colores muy variados: turquesa, azul, rojo, marrón… el colo cambia según la variedad de pez disco que adquieras.

Para que el pez disco se adapte bien a tu acuario lo más aconsejable es que esté acompañado por un par de ejemplares de su misma especie. Los peces disco están acostumbrados al grupo y a la jerarquía que se establece dentro del grupo, así que cuantos más peces disco tengas, mejor será para ellos pues más se parecerá a su hábitat natural.

Además, es importante que el acuario tenga mucha vegetación, además de piedras o cualquier tipo de decoración que les sirva tanto para esconderse como para refugiarse.

Los peces disco tienden, por su naturaleza, a padecer dos enfermedades muy concretas:

Dactylogyrus, es el nombre de un parásito que ataca las branquias, impidiendo al pez respirar. Además este parásito pone huevos con rapidez y en cuatro días nacen sus larvas que buscarán, a su vez, peces donde habitar. En cuanto lo detectes, recurre al veterinario para poder actuar con rapidez, algo muy importante en este caso.

Hexamitiasis, enfermedad cuyos síntomas son unas pequeñas heridas que aparecen en los ojos. La enfermedad se produce por falta de vitamina D o bien por niveles bajos de oxígeno.

El cirujano amarillo


Este llamativo pez es uno de los más populares en los acuarios marinos. El Z. Flavescens o más conocido como cirujano amarillo, habita originalmente en el océano Pacífico, en las islas Hawai, Ryukyu y Marina. Le gustan las zonas sombrías de los arrecifes, donde se le puede encontrar nadando a una profundidad de entre 3 o 4 metros y 40.

Aparte de por su brillante y uniforme color amarillo, se distingue por su forma: cuerpo algo alargado, boca sobresaliente y por la espina retráctil que tiene en la base de la aleta caudal y que se eriza a voluntad.

Los cirujanos amarillos pueden llegar a los 25 centímetros de longitud en su entorno natural, pero en cautividad suelen quedarse entre los 18 y 20 centímetros.

En general, el cirujano amarillo se adapta bien a la vida en cautividad, pero hay que tener en cuenta dos requisitos fundamentales. Este pez necesita espacio para nadar y también refugios donde ocultarse por la noche, por tanto nuestro acuario deberá adaptarse a estos dos requisitos. Un acuario de como mínimo 200 litros de agua marina es la mejor opción.

Además, los cirujanos son peces territoriales y algo agresivos, que pueden llegar a hacer daño a sus congéneres. La mejor manera de calmarlos es acostumbrándolos a la compañía, lo ideal es tener un acuario con más de 5 peces.

Se alimentan de algas y proteína animal en su hábitat. En el acuario se adaptan bien a la comida específica para peces marinos. Se recomienda añadir algo más a su dieta habitual, como lechuga (que habremos pasado antes por agua caliente) o alga nori (se puede encontrar en tiendas de comida japonesa).

Características del Goldfish


El Goldfish es, probablemente, uno de los peces más comunes en los acuarios. Fue de los primeros en ser criados para tal fin y ahora son tan populares que en inglés «goldfish» es sinónimo de pez mascota.

Conocido también como carpa dorada, pez rojo o carpín dorado (precisamente los tonos rojizos y dorados lo caracterizan), el goldfish es un pez originario de Asia y pertenece a la familia Carassius Auratus y existen multitud de variedades.

En libertad es un pez de unos 60 centímetros de longitud y unos tres kilos de peso, pero en los acuarios ni siquiera llegan al a mitad de esas medidas. Viven en aguas templadas con una temperatura de 14 a 30 grados.

Su popularidad, aparte de por su belleza, también se debe a su buen comportamiento. Dentro del acuario el goldfish es pacífico tanto con sus congéneres como con los de su propia especie. Le gusta curiosear y es normal verlo empujando la decoración del acuario, mordisqueando las plantas o removiendo las piedras del fondo. Especies como el musgo o el helecho de Java son las más adecuadas para usar como planta acuática en el acuario, el resto de especies no sobrevivirán, el goldfish acabará comiéndoselas.

Son peces longevos, que pueden llegar hasta los 10 años, aunque hay muchos factores que intervienen: la calidad del agua, la alimentación y también a qué variedad de carpa dorada pertenezca. Algunos ejemplares tienen tendencia a presentar problemas con su vejiga natatoria, es el órgano de flotación de los peces y cuando no funciona correctamente los peces nadan más lentamente.

El goldfish es omnívoro así que lo ideal, además de proporcionarle alimento seco, es darle trocitos de lechuga, coliflor, larva de mosquito, camarón… Puede que al principio el pez se muestre reticente a probar la nueva dieta, por desconfianza, pero acabará comiéndoselo todo.

Características y cuidados del pez payaso


El Pez Payaso, perteneciente a la familia Pomacentridae, más conocido por ser la especie protagonista de la película “Buscando a Nemo”. Se ha introducido en los acuarios marinos recientemente, procede de los arrecifes de coral del Indopacífico y vive en simbiosis con las anémonas, teóricamente una especie depredadora, de la que obtiene protección frente a posibles atacantes.

Esta clase de pez es fácil de obtener y posee un precio asequible, sus intensos colores rojo, rosa o naranja y blanco lo hacen muy vistoso, además de ser un regalo perfecto para los niños que lo reconocen por la película de Disney. Pero es una especie que requiere cuidados y no todos los aficionados son capaces de mantenerlo en buenas condiciones.

El pez payaso es carnívoro y necesita un aporte vegetal en su dieta. Su alimentación debería basarse en mejillones cocidos, pescado blanco, pulpo, gambas o langostinos, berberechos, acelga y espinaca cocida. Como complemento, podrías suministrarle comida seca, de primera calidad, artemia adulta y gusanos.

En el mar, los peces payaso persiguen a sus presas, por lo que para avivar su instinto de caza es recomendable distribuir la comida sin parar las corrientes de agua del acuario.

La reproducción de este pez obedece a la elevación de la temperatura del agua. En el acuario se puede inducir aumentando de forma gradual la temperatura hasta alcanzar los 28 ºC.

Si el acuario está demasiado poblado de depredadores que supongan una amenaza para los alevines, se pueden trasladar los huevos a un acuario diferente unos días antes de la eclosión. Los huevos nunca deberán entrar en contacto con el aire para evitar que se estropeen. En el otro acuario, se colocan encima de un difusor de burbujas finas, para que se bañen todos los huevos. De este modo, conseguirá que los alevines nazcan aún sin los cuidados paternales.

Características y cuidados del pez globo


Uno de los habitantes marinos con peor carácter es el pez globo. Perteneciente a la familia de los Tetraodontidae, sus espinas y su capacidad de hincharse como una pelota en los momentos en los que se siente atacado por algún depredador lo hacen único, pero también algo peligroso. Este sistema de defensa se completa con el uso de una sustancia extremadamente venenosa. Tal es el grado de toxicidad de la sustancia que segrega el pez globo que se está estudiando emplearla como analgésico en pacientes de cáncer.

Muy ágil, veloz y vistoso, de color amarillo o verde parduzco con manchas negras en forma de puntos, el pez globo es un ejemplar muy llamativo. Sin embargo, se recomienda que viva solo, en un acuario o pecera sin nadie más. Los otros ejemplares podrían ser devorados por el pez globo, que no se para ni siquiera ante otros de su misma especie.

El espacio es un requisito fundamental para su desarrollo, así como una temperatura tropical acorde a sus necesidades: entre los 22 y 26º C.

Cuando se siente amenazado, el pez globo reacciona tragando agua con lo que aumenta su volumen hasta convertirse en una pelota, así no podrá entrar en la boca de sus enemigos. Si el atacante consigue pillar desprevenido al pez globo y lo engulle antes de que se infle, la carne del pez globo contiene un veneno mortal llamado tetrodotoxina.

Pese al veneno, el pez globo es un sabroso manjar en Japón. La intoxicación por pez globo o ‘fuguismo’ es un problema continuo para Japón. Cortar y cocinar el ‘fugu’ debe recaer en las manos de expertos que posean un certificado.

El pez globo puede adaptarse con cierta dificultad a la comida seca, pero lo ideal es alimentarlo con caracoles o gusanos.

Cómo montar un acuario


Una buena opción para no complicarse la vida es tener peces como mascotas, no ensucian tanto, pero también requieren ciertos cuidados. Antes de comprarlos debes preparar un lugar adecuado para que puedan vivir y reproducirse con normalidad. Te proponemos algunos consejos que te ayudarán a montar un acuario en un medio saludable y espacioso para que tus peces sean felices.


Primeramente tienes que decidir qué peces introducirás en el acuario. Entonces, podrás comprar los materiales para instalar tu pecera según las necesidades de la especie que hayas elegido. No todas necesitan lo mismo. También es importante que si quieres tener peces variados, asegúrate de que puedan convivir entre ellos. Algunos son incompatibles para vivir en el mismo espacio.


Compra una pecera del tamaño adecuado para la cantidad y tamaño de los peces elegidos. Si es muy grande vas a necesitar mucho sitio en casa, pero si es pequeña los peces no estarán a gusto. Tampoco son aconsejables las tradicionales peceras esféricas, ya que los peces suelen estresarse con el tiempo y morir antes.


Decorar el acuario es algo muy bonito. Coloca piedritas de colores o arena para peces que escarban el suelo, plantas vivas o artificiales, incluso hay juguetes para peces. No te pases poniendo cosas dentro, pues los peces deben ser los protagonistas y tener espacio suficiente para nadar con naturalidad y libertad.


Acude a la tienda especializada en animales para que un vendedor te ayude a elegir correctamente los equipos necesarios (filtro, termómetro, bomba de aireación, calentador de agua y cubierta) para mantener el hábitat en condiciones óptimas. Los peces te lo agradecerán.


Monta el acuario y deja reposar el agua durante una semana. Una vez que esté equipado, limpio, con la temperatura ideal y nivel de oxígeno adecuados, ya podrás colocar a los peces en su interior. Controla periódicamente los nivele de acidez, nitrato, amoníaco y nitrito. Renueva el agua un 25% de su volumen cada mes.