El parto y la lactancia en los gatos


Si tu gata está embarazada y a punto de dar a luz, no te preocupes, lo más probable es que no tengas que hacer absolutamente nada durante el parto. Todas las razas de gatos son autosuficientes, la naturaleza les dicta qué han de hacer, no importa que tu gata sea primeriza. A no ser que el veterinario te haya indicado lo contrario, tu gata se las apañará perfectamente sola para tener a sus cachorros.

Los gatitos nacen con los ojos cerrados. Tardan aproximadamente una semana o 10 días en abrirlos. Sus primeros días consistirán en dormir y comer con avidez. Observarás que el carácter de tu gata cambia y se muestra menos juguetona y cariñosa contigo, e incluso puede mostrarse recelosa si intentas acercarte a los cachorros recién nacidos.

Debes ser muy cuidadoso y respetuoso con madre e hijos durante los primeros días. Si quieres tocar a los cachorros, espera un poco o aprovecha para acercarte a ellos cuando la madre se haya alejado. Pasados los primeros días verás que tu gata vuelve a confiar en ti como siempre y que podrás acercarte y tocar a los gatitos sin problema.

La lactancia felina suele durar un mes o mes y medio. A partir de las tres semanas debemos empezar a ofrecer comida blanda a los gatitos, colocándola en una cuchara y acercandola a la nariz de los cachorros, para que puedan olerla y sentirse interesados.

Por su parte, la madre debe recibir en esta época una dieta completa y específica para su estado, con pocas grasas, pero mucha proteína, además de sales minerales y vitaminas.

Lo habitual son las camadas de 3 a 6 cachorros, pero si tu gata pare a 8 crías (es una posibilidad, aunque remota) deberás ayudarla dando biberones a algunos de los cachorros ya que ella no podrá ocuparse de todos.

El gato balinés


El gato balinés, pese a lo que podría parecer, no es de Bali. Su nombre se debe a su forma de moverse, similar al de las danzas balinesas típicas de Indonesia. El lugar de origen del gato balinés es los Estados Unidos en los años 40, cuando se cruzaron siameses y gatos de Angora.

El balinés es un gato muy estilizado, largo, de pelaje fino y sedoso. Tiene en común con su antepasado siamés el pelaje, las características manchas negras en la cara y también la forma de orejas, patas y cola.

Este gato es muy fiel, cariñoso y leal, pero sólo con su dueño. Aunque conviva con toda una familia, estrechará lazos sólo con un miembro y es muy probable que se muestre totalmente indiferente al resto. No es recomendable adquirir un balinés si ya se tiene otra mascota en casa. Dado su carácter tan leal con su dueño, no le gusta nada compartirlo con otra mascota, es celoso y la convivencia con otros animales puede resultar desastrosa.

El balinés puede vivir perfectamente en un piso y en la ciudad, aunque lo ideal sería que pudiera contar con algún espacio para correr, ya sea una terraza amplia, un jardín o un patio. El balinés es muy ágil y activo, por lo que si podemos proporcionarle espacio para que se mueva y trepe y juegue a sus anchas, mejor.

El pelaje del balinés es uno de sus grandes atractivos y debe cuidarse para que se mantenga bien. Lo aconsejable es cepillarlo una vez a la semana, como mínimo. Si el gato suele salir a un jardín y vuelve con el pelo enredado o sucio, habrá que repetir el cepillado más a menudo.

En época de muda el cepillado se hará todos los días usando para ello cepillo metálico y, después, un cepillo de cerdas.

Preparativos para el parto de tu gata


Si tu gata está embarazada y, sobre todo, si tú nunca has pasado por una situación así, sigue leyendo.

El embarazo de las gatas dura entre 57 y 63 días. Hay razas concretas, como los siameses o los gatos birmanos que tienen cierta tendencia a retrasar un poco el parto. Si tienes una gata de una de estas razas y ves que tarda unos días más de los previstos en parir, no te preocupes, es normal.

Durante la gestación, la gata deben recibir algunos cuidados especiales. Por supuesto debes llevarla al veterinario, que será quien te indique qué añadir en la dieta en el caso concreto de tu mascota. En general los aportes extra de vitaminas, calcio, fósforo o sales minerales, son recomendados por el veterinario, pero no debes comprarlos y administrarlos tú, un exceso de dosis puede ser muy perjudicial.

Tu gata irá engordando y haciéndose más dormilona y perezosa conforme pasen los días. Además, y como sucede con la mayoría de animales en proceso de gestación, tu gata tendrá mucha más sed de la habitual. Prepárale un bebedero más grande o coloca varios recipientes con agua fresca al lado de su bebedero habitual, es muy importante que la gata se mantenga hidratada durante todo el embarazo.

Cuando quede una semana para la fecha prevista para el parto, empieza a preparar el lugar para el nacimiento de los cachorros. Debe ser un cajón amplio, de paredes de una altura de unos 15 centímetros y cuyo suelo debemos llenar de tiras de papel o de papel de periódico. Si no tienes un cajón, puedes usar una caja de cartón y recortarla para que las medidas se ajusten a los parámetros indicados.

Siguiendo estos consejos no tendrás ningún contratiempo en el embarazo de tu gata.

Un collar para tu gato


La gran mayoría de los gatos son muy hogareños, apenas salen de casa y, por tanto, los dueños ni nos planteamos comprar un collar para ellos. Sin embargo, si vives en el campo, o tu gato pasea por los tejados vecinos con libertad, o has adoptado a un gato callejero que entra y sale de tu casa cuando quiere, sí que debes comprar un collar.

En el collar debes añadir una placa de metal con tus datos de contacto. Así, en caso de que el gato se pierda, sabrán dónde encontrarte y también sabrán que el gato es tuyo.

A veces los gatos son capaces de esconderse en lugares insospechados y encontrarlos es casi imposible. Para estos casos los collares con cascabel son muy útiles para localizar a tu gato, especialmente si vives en el campo o una casa grande. Si tu gato es un buen cazador y no deseas que siga matando pájaros y roedores de la zona, el cascabel es una excelente forma de evitarlo, los otros animales lo oirán y huirán.

La gran mayoría de los gatos no querrán usar collar, lo sentirán como algo molesto, así que si vas a comprar uno, hazlo cuanto antes, cuando el gato sea cachorro, para que pueda acostumbrarse pronto.

Muy pocos gatos consentirán en que los pasees usando una correa. Quizá algún siamés esté dispuesto. Si tienes un gato tan amaestrado que se deja pasear con correa, ésta debe ser delgada pero resistente. El cuero redondeado es un buen material que además posibilita la movilidad del gato. La longitud de la correa debe ser media, para que no haya tirones, pero que el gato pueda moverse con cierta libertad a nuestro alrededor.

El gato persa Chinchilla


Originario de Irán, la antigua Persia, los chinchillas son producto de una mezcla entre gato persa y un gato de pelo largo de Turquía en el siglo XVII, extendiéndose poco a poco por Europa hasta popularizarse a finales del siglo XIX. A día de hoy es una raza difícil de conseguir, muy apreciada por su belleza, y también algo cara.

El Chinchilla posee una estructura ósea muy fuerte, patas gruesas y pequeñas y cuerpo musculoso. De cabeza grande y redondeada, orejas pequeñas y puntiagudas y ojos muy abiertos y redondos, azules o marrones, que le dan a su cara un aspecto infantil.

Pero sin lugar a dudas lo que más destaca en el Chinchilla es su pelaje, espeso, largo y fino que puede adquirir una gama muy amplia de colores, hay chinchillas blancos, negros, grises, bicolores, color crema, dorado, chocolate… Su cola, corta, pero con muchísimo pelo y en forma de abanico, también es muy característica de esta raza.

De carácter tranquilo, casero y cariñoso, es un gato perfecto para una casa o para gente mayor. En general no es muy juguetón, sino pasivo. Por su tranquilidad y su cuerpo fuerte se suele llamar a los chinchillas los «tigres del sofá«, que es donde pasan casi todo el día.

Hay que cuidar diariamente su pelaje, peinarlo y retirar el pelo suelto para mantener la vistosidad de la raza.

El chinchilla tiene una salud algo más delicada que otros persas. Tienden a enfermar en el estómago y los huesos. A veces también sufren de alopecia en algunas partes concretas de su pelaje. Esto suele deberse a una dieta poco equilibrada y se suele solucionar con un aporte extra de vitaminas.

El gato Ragdoll


El Ragdoll es una raza de gato que nació en los Estados Unidos, donde es bastante popular como mascota, aunque en el resto del mundo es prácticamente un desconocido. Sin embargo el Ragdoll guarda muchas semejanzas con otras razas, como el Maine Coon, con el que comparte su gran tamaño o el Bosque de Noruega, con el que comparte su resistencia y fortaleza. Su nombre (muñeco de trapo en inglés) se debe a su gran docilidad y es que cuando se le coge en brazos se relaja de tal forma que parece una muñeco de trapo.

Musculado, fuerte y grande, de pelo semilargo en el Ragdoll destacan sus ojos azules y ovalados. Como sucede con otras razas de gatos grandes, el proceso de desarrollo del Ragdoll es lento, y no alcanza su tamaño y color definitivo hasta que cumple los tres o incluso los cuatro años. Los machos pueden alcanzar los 9 kilos de peso e incluso los 90 centímetros de longitud, mientras que las hembras rara vez alcanzan los 7 kilos.

Respecto a su carácter, el Ragdoll es muy dócil, sociable y hogareño, contradice todos los tópicos sobre la independencia de los gatos. El Ragdoll se comporta casi como un perro en cuanto a lo fiel y cariñoso que es. Además son unos animales muy tranquilos, que maúllan muy poco y son perfectos para una casa en la ciudad.

Para mantener bien su pelaje, lo más adecuado es cepillarlo una vez a la semana, excepto en época de muda, que deberá hacerse todos los días, y bañar al gato cada seis meses.

Los Ragdoll son de constitución fuerte y muy sanos, no tienden a ninguna enfermedad específica, sólo conviene controlar las bolas de pelo y proporcionarles para ello pienso específico o malta.

El gato bosque de Noruega


El exótico Bosque de Noruega procede, como os podéis imaginar, de Noruega. Sin embargo, poco más se sabe de sus origenes, ni siquiera se sabe a ciencia cierta si es una raza que se desarrolló de forma natural o mediante selección y crianza. Su popularidad creció en los años 70, siendo una raza muy común en el Norte de Europa y en Estados Unidos y Sudamérica.

El Bosque de Noruega tiene cierta similitud con el lince, siendo el color de su pelaje muy parecidos, sus facciones también triangulares y sus orejas algo grandes. La longitud de su cola, mucho mayor que el estándar del resto de los gatos contribuye a darle ese aire salvaje. Cuentan además, con una capa doble de pelo semi largo, perfecta para protegerse del frío de los países de donde proceden.

Es una raza grande, los machos puede alcanzar los 8 kilos, mientras que las hembras, mucho más pequeñas, se quedan en los 5 kilos.

Pese a su aspecto salvaje, el Bosque de Noruega es casero y cariñoso. Muy activo, más que otras razas, le gusta hacer ejercicio y trepar hasta los lugares más recónditos de la casa. Si se le castra o hace menos ejercicio del habitual, es posible que engorde mucho. Como consecuencia de esto, algunos gatos Bosque de Noruega pueden llegar a padecer displasia de cadera.

Por lo demás, es un gato sano y fuerte, que no requiere de cuidados especiales, más que bañarlo cada 15 días. Durante la época de la muda, conviene cepillarles el pelaje, para evitar que el gato al asearse acabe tragando mucho pelo y éste forme bolas en su estómago. Proporcionarle aceite de parafina también ayuda a la desaparición de las bolas de pelo.

El gato de raza Himalaya

El gato Himalaya es una raza diferente a las demás. Su historia no se remonta a ancestros del pasado y antiguas mezclas de razas, sino que es muy reciente, de 1934, cuando unos estudiantes de medicina de Harvard decidieron cruzar a un persa y a un siamés para así obtener un gato que tuviera rasgos de las dos razas felinas más famosas. Lo consiguieron.

El nombre de gato himalayo se debe al parecido que guarda con el conejo himalayo, de colores similares.

La belleza de la raza Himalaya se debe a que condensa rasgos de dos de las razas más llamativas: los persas y los siameses. Del gato persa tiene la cabeza redondeada, hocico chato, cuerpo ancho y patas cortas, orejas pequeñas… Del siamés tiene los ojos azules y el color del pelaje muy similar.

El gato himalayo es cariñoso, juguetón, inteligente y, además, suele maullar muy poco. Como la mayoría de los gatos, puede adaptarse perfectamente a vivir en un apartamento en una zona urbana, le gusta la vida casera.

El espectacular pelaje de la raza Himalaya requiere cuidados. Hay que cepillar el pelo todos los días y con un peine específico, un cepillo de metal, es la mejor forma de deshacer nudos y mantener el pelo bonito. Además se recomienda bañar al gato una o dos veces al mes. No será fácil, pero es una de las mejores formas de mantener limpio el largo pelaje del himalayo.

Como sucede con todos los gatos de pelo largo, hay que prevenir la formación de bolas de pelo en el estómago. Para ello existen tanto comida seca específica como el aceite de parafina o jarabe de malta, que evitan que esas bolas de pelo obstruyan el intestino.

Las caídas de los gatos


Dice el mito que los gatos tienen 7 vidas y que siempre caen de pie. Pero que caigan siempre de pie no significa que no se hagan daño. Una de las primeras preguntas que hacen los veterinarios al dueño de un gato es, precisamente, a qué altura vive y si su balcón o terraza están cerrados. Y es que los veterinarios conocen muchos casos de gatos malheridos por caer de lo alto de los pisos donde viven.

Observa a tu gato, cuando ve pasar un pájaro o una mosca desaparece su habitual cuidado y aparece su instinto cazador. Muchos accidentes se producen precisamente porque un gato que toma el aire en una ventana abierta ve pasar una paloma y salta. La consecuencia pueden ser fracturas de huesos o daños en el tórax.

La caída es más grave cuanto menor sea la altura. Esto se debe a que cuando el gato siente la aceleración, reacciona cambiando su postura y estira las patas para amortiguar el impacto. Pero si la caída es desde, por ejemplo, un primer piso, no le da tiempo material para reaccionar.

La mejor forma de evitar estos accidentes es cerrando los accesos al exterior, bien usando una malla metálica en tus balcones, bien dejando las ventanas cerradas cuando el gato está cerca.

El gato Maine Coon


El gato Maine Coon hereda su nombre del estado norteamericano de Maine. De hecho esta raza es la única que ha nacido en los Estados Unidos, donde se le conoce como «gato cantor» por su maullido, muy melodioso. Originariamente se le usaba como cazador de ratas pero poco a poco se fue convirtiendo en mascota casera.

El Maine Coon es un gato musculoso, de pecho ancho y pelaje semilargo, posee una característica cola larga y ancha en su base. Este rasgo, además del «collar» de pelo que rodea su cuello, lo distingue de los demás gatos. Su mezcla de colores, en distintas gamas de marrones y grises y su constitución fuerte hacen que se parezca a un gato salvaje o a un lince.

Por su mata de pelo, conviene cepillarlo a menudo para así retirarle las capas de pelo suelto y evitar los nudos.

Es un animal bastante corpulento, suele alcanzar los 8 kilos, pero a veces llegan incluso hasta los 14 kilos de peso, mucho en comparación con la mayoría de gatos. Las hembras, sin embargo, se suelen quedar en el peso medio de cualquier gato, los 5 kilos. El Maine Coon tarda en crecer, no se forma del todo hasta los 4 años.

De carácter curioso y afable, juguetón y bueno con los niños. Como buen gato, le gusta su independencia y puede mantenerse en un apartamento. Su pasado cazador hace que le guste el ejercicio, así que si tienes acceso a un patio o una terraza, tu gato lo agradecerá.

El rasgo del cáracter del Maine Coon más especial es que es de los pocos gatos a los que le gusta el agua, no teme tocarla con la zarpa y hasta es posible verlo chapoteando en ella.

El Maine Coon como raza, tiende a padecer algunas enfermedades como la displasia de cadera o problemas de corazón.