Datos curiosos sobre los gatos


Todos los que tenemos mascotas queremos saber cómo cuidarlas, alimentarlas, en definitiva hacer que estén mejor. Sin embargo, también es útil saber algunos detalles más, curiosos, extraños, o simplemente divertidos, como estos:

– Los gatos tricolores siempre son hembras. El pelaje es una herencia genética de los progenitores de nuestro gato. Si hay tres colores, es porque se han unido los dos cromosomas X de la hembra y el X del macho. Además, en una camada de gatos donde un progenitor sea atigrado y el otro negro, hay más posibilidades de que los gatitos salgan de color atigrado.

– El gato negro es símbolo de buena suerte en Asia. En Europa la mala fama del gato negro viene de la Edad Media, cuando se les asociaba con la brujería y se perseguía a este tipo de animales para quemarlos en la hoguera.

– En el antiguo Egipto adoraban a Bastet, una diosa gato, simbolo del amor y la fecundidad. De hecho, matar un gato era un delito castigado con la muerte. Momificaban a los gatos junto a ratones para que en la otra vida tuvieran de qué alimentarse.

– La menta de los gatos o nepeta cataria es una planta que enloquece a los gatos. Segrega un olor que los hace comportarse de una forma similar a cuando la hembra tiene el celo.

– Cuanto más alta sea la altura desde la que cae un gato, más posibilidades tiene de sobrevivir. Se calcula que el gato tarda unos ocho pisos en reaccionar y adoptar la postura correcta para caer sobre sus patas sin hacerse daño.

El gato Chartreux


El Chartreaux es uno de los gatos más antiguos de los que tengamos constancia, ya que se sabe que su primera aparición data de la Edad Media, de la época de las Cruzadas. El Chartreux apareció en la frontera entre Turquía e Irán y fue llevado a Francia. Su nombre es la palabra francesa para “cartujo“, pues se dice que esta orden de monjes usaba a estos gatos para que cazaran ratas en sus monasterios.

De cuerpo grande, robusto y macizo, patas cortas y musculosas, el Chatreux tiene una cabeza y una nariz anchas, ojos redondeados de color anaranjado o dorado y orejas pequeñas para su tamaño corporal. Es fácil distinguir a los machos de las hembras, pues ellos son mucho más grandes y pesados que ellas.

El pelaje del Chartreux es espectacular, tupido, denso y muy lustroso, de color azul grisáceo. Guarda un gran parecido con el gato azul ruso, por lo que se cree que pueden tener un remoto origen común.

Se dice del Chartreux que tomó voto de silencio en su histórica convivencia con los monjes cartujos, y es que este gato se caracteriza por su carácter tranquilo y silencioso, casi nunca maúlla. Reservado con los extraños pero, como casi todos los gatos, muy fiel con su dueño. Excepcionalmente limpios, los machos Chartreux no suelen ni siquiera marcar por la casa.

Dada su fortaleza y su pasado como cazador de ratas, el Chartreux disfruta haciendo ejercicio y es juguetón, aunque lo que más le gusta es dormir. Como es un gato grande, come mucho y también tiene cierta tendencia a la obesidad, así que hay que vigilar su alimentación.

El gato Bombay


El gato Bombay es una raza híbrida, muy reciente, que se consiguió después de cruzar a gatos burmeses con gatos negros de pelo corto americano. La raza se reconoció como tal en 1957 y se eligió el nombre Bombay por las panteras negras de la India, con las que esta raza de gato guarda un gran parecido.

La característica principal del gato Bombay es su pelaje completamente negro, muy suave y brillante. Su color y sus ojos, amarillos o de color cobre, que contrastan con su pelaje negro azabache, hacen que sea un gato que llama la atención.

Musculoso, de tamaño mediano, cabeza redonda, orejas algo inclinadas hacia delante, nariz corta y cola recta y algo regordeta. En ocasiones sus ojos pueden ser verdes (en vez de amarillos) y tener algunas manchas de color, en cuyo caso el gato ya no podrá participar en exhibiciones.

El carácter del gato Bombay contradice su aspecto salvaje. No tiene nada que ver con el tópico que asocia a los gatos negros con el mal agüero o la brujería. Esta raza no suele ser arisca, ni solitaria. Los bombay son muy sociables, alegres, juguetones y bastante tranquilos, a veces incluso parecen algo perezosos.

Al contrario que la mayoría de los gatos, el Bombay se adapta rápido a los cambios. Para él una mudanza no supone mayor problema, ni tampoco los cambios bruscos de temperatura. Además, puede vivir perfectamente en un espacio pequeño.

Otra característica curiosa de esta raza es que se han dado bastantes casos de gatos que han aprendido a pasear con correa, algo imposible para el resto de razas.

Pero lo más sorprendente del gato Bombay es su capacidad para llevarse bien con otras mascotas, especialmente con los perros, con quienes suele llevarse mucho mejor que con otros gatos.

El gato abisinio


Originario de Gran Bretaña, donde se exhibieron los primeros ejemplares de esta raza en 1868. Su nombre referido a Abisinia (la actual Etiopía) se debe a que en ese momento se creyó que el gato procedía de Etiopía, pero es algo que no quedó comprobado.

Esbelto, con patas delgadas, largas y musculadas, el abisinio tiene un aspecto algo salvaje debido a sus orejas grandes y puntiagudas y su larga cola que hace que parezca un puma en miniatura. Su pelaje, corto, fino y jaspeado puede ser de varios colores: negro, marrón oscuro, melocotón o gris. De tamaño medio, su peso oscila entre los 4 y los 7 kilos.

En cuanto a su carácter, el abisinio es muy listo y es capaz de aprender rápido, usando un sistema de premios (los castigos no funcionan con los gatos) se le pueden enseñar trucos como dar la pata o que se suba a nuestro hombro.

Reservado con las visitas, pero muy fiel a su dueño, al que seguirá por la casa y cuya atención reclamará cada vez que note que su amo lleva un rato sin hacerle caso.

Muy activos, especialmente las hembras, los gatos abisinios se pueden adaptar bien a un apartamento, pero necesitan ejercicio y espacio. Lo ideal sería que tuvieran acceso a un patio o una terraza, pues disfrutan mucho del aire libre.

Algunos abisinios pueden mostrarse agresivos cuando se les riñe. Esto se debe a sus antecedentes, todavía recientes, de gato salvaje. Si el gato intenta atacar lo mejor es esperar a que se tranquilice y entonces cogerlo con firmeza, de modo que el gato se quede quieto y en posición de sumisión. De esta forma le muestras quién es el que manda. Después puedes acariciarlo y dejar que se marche.

Cambios corporales en los gatos mayores


Cuando un gato se hace mayor, su cuerpo sufre algunos cambios. Estos cambios no son iguales en todos los animales, por ejemplo: los perros pequeños tienen diferentes cambios en el corazón mientras que en los gatos, los riñones suelen ser los primeros órganos en mostrar signos de envejecimiento. Podemos ayudar a los animales adultos a adaptarse a estos cambios de diferentes maneras: diagnóstico de los problemas iniciales, uso de medicamentos adecuados, cambios nutricionales, etc.

Sus necesidades energéticas se mantiene prácticamente igual. La obesidad es uno de los principales problemas de salud de los gatos de mediana edad, pero los gatos mayores tienden a perder parte de esa grasa. Algunos estudios han demostrado que los gatos mayores no digieren, y por lo tanto no absorben la grasa. Esto significa que los gatos mayores pueden necesitar consumir más grasa para obtener la misma cantidad de energía. Tendrás que vigilar el peso y las condiciones corporales de tu amigo para justarle su dieta.

Como en los humanos, estás mascotas pueden empezar a tener canas, especialmente los gatos negros. El pelo puede volverse más fino y opaca. Ten cuidado ya que puede ser un síntoma de enfermedad o deficiencia nutricional. Si el pelo de un gato adulto cambia de manera significativa, debe ser examinado por un veterinario. Ayúdale a prevenir las bolas de pelo para que cuando vaya a hacer sus necesidades no lo pase mal.

Aséale de forma habitual para verificar si tiene bultos, hematomas o llagas. La piel de estos ancianitos puede llegar a ser más delgada y por lo tanto puede sufrir más lesiones. Las lesiones tardan más tiempo en curarse en los gatos ancianos. La sequedad de piel puede convertirse en todo un problema. Intenta buscar algún suplemento con ayuda del veterinario.

El parto y la lactancia en los gatos


Si tu gata está embarazada y a punto de dar a luz, no te preocupes, lo más probable es que no tengas que hacer absolutamente nada durante el parto. Todas las razas de gatos son autosuficientes, la naturaleza les dicta qué han de hacer, no importa que tu gata sea primeriza. A no ser que el veterinario te haya indicado lo contrario, tu gata se las apañará perfectamente sola para tener a sus cachorros.

Los gatitos nacen con los ojos cerrados. Tardan aproximadamente una semana o 10 días en abrirlos. Sus primeros días consistirán en dormir y comer con avidez. Observarás que el carácter de tu gata cambia y se muestra menos juguetona y cariñosa contigo, e incluso puede mostrarse recelosa si intentas acercarte a los cachorros recién nacidos.

Debes ser muy cuidadoso y respetuoso con madre e hijos durante los primeros días. Si quieres tocar a los cachorros, espera un poco o aprovecha para acercarte a ellos cuando la madre se haya alejado. Pasados los primeros días verás que tu gata vuelve a confiar en ti como siempre y que podrás acercarte y tocar a los gatitos sin problema.

La lactancia felina suele durar un mes o mes y medio. A partir de las tres semanas debemos empezar a ofrecer comida blanda a los gatitos, colocándola en una cuchara y acercandola a la nariz de los cachorros, para que puedan olerla y sentirse interesados.

Por su parte, la madre debe recibir en esta época una dieta completa y específica para su estado, con pocas grasas, pero mucha proteína, además de sales minerales y vitaminas.

Lo habitual son las camadas de 3 a 6 cachorros, pero si tu gata pare a 8 crías (es una posibilidad, aunque remota) deberás ayudarla dando biberones a algunos de los cachorros ya que ella no podrá ocuparse de todos.

El gato balinés


El gato balinés, pese a lo que podría parecer, no es de Bali. Su nombre se debe a su forma de moverse, similar al de las danzas balinesas típicas de Indonesia. El lugar de origen del gato balinés es los Estados Unidos en los años 40, cuando se cruzaron siameses y gatos de Angora.

El balinés es un gato muy estilizado, largo, de pelaje fino y sedoso. Tiene en común con su antepasado siamés el pelaje, las características manchas negras en la cara y también la forma de orejas, patas y cola.

Este gato es muy fiel, cariñoso y leal, pero sólo con su dueño. Aunque conviva con toda una familia, estrechará lazos sólo con un miembro y es muy probable que se muestre totalmente indiferente al resto. No es recomendable adquirir un balinés si ya se tiene otra mascota en casa. Dado su carácter tan leal con su dueño, no le gusta nada compartirlo con otra mascota, es celoso y la convivencia con otros animales puede resultar desastrosa.

El balinés puede vivir perfectamente en un piso y en la ciudad, aunque lo ideal sería que pudiera contar con algún espacio para correr, ya sea una terraza amplia, un jardín o un patio. El balinés es muy ágil y activo, por lo que si podemos proporcionarle espacio para que se mueva y trepe y juegue a sus anchas, mejor.

El pelaje del balinés es uno de sus grandes atractivos y debe cuidarse para que se mantenga bien. Lo aconsejable es cepillarlo una vez a la semana, como mínimo. Si el gato suele salir a un jardín y vuelve con el pelo enredado o sucio, habrá que repetir el cepillado más a menudo.

En época de muda el cepillado se hará todos los días usando para ello cepillo metálico y, después, un cepillo de cerdas.

Preparativos para el parto de tu gata


Si tu gata está embarazada y, sobre todo, si tú nunca has pasado por una situación así, sigue leyendo.

El embarazo de las gatas dura entre 57 y 63 días. Hay razas concretas, como los siameses o los gatos birmanos que tienen cierta tendencia a retrasar un poco el parto. Si tienes una gata de una de estas razas y ves que tarda unos días más de los previstos en parir, no te preocupes, es normal.

Durante la gestación, la gata deben recibir algunos cuidados especiales. Por supuesto debes llevarla al veterinario, que será quien te indique qué añadir en la dieta en el caso concreto de tu mascota. En general los aportes extra de vitaminas, calcio, fósforo o sales minerales, son recomendados por el veterinario, pero no debes comprarlos y administrarlos tú, un exceso de dosis puede ser muy perjudicial.

Tu gata irá engordando y haciéndose más dormilona y perezosa conforme pasen los días. Además, y como sucede con la mayoría de animales en proceso de gestación, tu gata tendrá mucha más sed de la habitual. Prepárale un bebedero más grande o coloca varios recipientes con agua fresca al lado de su bebedero habitual, es muy importante que la gata se mantenga hidratada durante todo el embarazo.

Cuando quede una semana para la fecha prevista para el parto, empieza a preparar el lugar para el nacimiento de los cachorros. Debe ser un cajón amplio, de paredes de una altura de unos 15 centímetros y cuyo suelo debemos llenar de tiras de papel o de papel de periódico. Si no tienes un cajón, puedes usar una caja de cartón y recortarla para que las medidas se ajusten a los parámetros indicados.

Siguiendo estos consejos no tendrás ningún contratiempo en el embarazo de tu gata.

Un collar para tu gato


La gran mayoría de los gatos son muy hogareños, apenas salen de casa y, por tanto, los dueños ni nos planteamos comprar un collar para ellos. Sin embargo, si vives en el campo, o tu gato pasea por los tejados vecinos con libertad, o has adoptado a un gato callejero que entra y sale de tu casa cuando quiere, sí que debes comprar un collar.

En el collar debes añadir una placa de metal con tus datos de contacto. Así, en caso de que el gato se pierda, sabrán dónde encontrarte y también sabrán que el gato es tuyo.

A veces los gatos son capaces de esconderse en lugares insospechados y encontrarlos es casi imposible. Para estos casos los collares con cascabel son muy útiles para localizar a tu gato, especialmente si vives en el campo o una casa grande. Si tu gato es un buen cazador y no deseas que siga matando pájaros y roedores de la zona, el cascabel es una excelente forma de evitarlo, los otros animales lo oirán y huirán.

La gran mayoría de los gatos no querrán usar collar, lo sentirán como algo molesto, así que si vas a comprar uno, hazlo cuanto antes, cuando el gato sea cachorro, para que pueda acostumbrarse pronto.

Muy pocos gatos consentirán en que los pasees usando una correa. Quizá algún siamés esté dispuesto. Si tienes un gato tan amaestrado que se deja pasear con correa, ésta debe ser delgada pero resistente. El cuero redondeado es un buen material que además posibilita la movilidad del gato. La longitud de la correa debe ser media, para que no haya tirones, pero que el gato pueda moverse con cierta libertad a nuestro alrededor.

El gato persa Chinchilla


Originario de Irán, la antigua Persia, los chinchillas son producto de una mezcla entre gato persa y un gato de pelo largo de Turquía en el siglo XVII, extendiéndose poco a poco por Europa hasta popularizarse a finales del siglo XIX. A día de hoy es una raza difícil de conseguir, muy apreciada por su belleza, y también algo cara.

El Chinchilla posee una estructura ósea muy fuerte, patas gruesas y pequeñas y cuerpo musculoso. De cabeza grande y redondeada, orejas pequeñas y puntiagudas y ojos muy abiertos y redondos, azules o marrones, que le dan a su cara un aspecto infantil.

Pero sin lugar a dudas lo que más destaca en el Chinchilla es su pelaje, espeso, largo y fino que puede adquirir una gama muy amplia de colores, hay chinchillas blancos, negros, grises, bicolores, color crema, dorado, chocolate… Su cola, corta, pero con muchísimo pelo y en forma de abanico, también es muy característica de esta raza.

De carácter tranquilo, casero y cariñoso, es un gato perfecto para una casa o para gente mayor. En general no es muy juguetón, sino pasivo. Por su tranquilidad y su cuerpo fuerte se suele llamar a los chinchillas los “tigres del sofá“, que es donde pasan casi todo el día.

Hay que cuidar diariamente su pelaje, peinarlo y retirar el pelo suelto para mantener la vistosidad de la raza.

El chinchilla tiene una salud algo más delicada que otros persas. Tienden a enfermar en el estómago y los huesos. A veces también sufren de alopecia en algunas partes concretas de su pelaje. Esto suele deberse a una dieta poco equilibrada y se suele solucionar con un aporte extra de vitaminas.