Mi gato me ataca


¿Tú gato te muerde y te araña? ¿Se ha abalanzado sobre ti alguna vez? ¿De repente te muerde cuando le estás acariciando? No te desesperes, existen diferentes maneras para hacer frente a la conducta agresiva de los gatos. Antes de realizar ningún tipo de entrenamiento con el gato consulta con tu veterinario. En ocasiones, los problemas médicos pueden causar dolor en el animal y esto hace que su comportamiento sea mucho más irascible, lo que le convierte en un animal mucho más agresivo.

Recuerda, que la agresión es un comportamiento normal como medio de comunicación. Los gatos utilizan la agresión para decirles a los otros gatos que no desean jugar y “explicar” que ese es su territorio. Por eso, mediante esa agresión, puede que el animal te esté comunicando algo.

Lo primero que debes hacer es protegerte. Intenta que las uñas de tu gato estén siempre bien recortadas, de manera que aunque se produzca un ataque, no te pueda lastimar. Lo siguiente que debes hacer es evitar hacer las cosas que a tu mascota no le gustan, por ejemplo; a algunos gatos no les gusta que les toquen las patas traseras, pues no lo hagas. Debes observar los factores que hacen que se produzca la agresión.

Si te fijas en tu mascota, notarás signos evidentes de que se va a producir una agresión. Dos síntomas claros son: dilatación de las pupilas y colocar las orejas hacia atrás. Lo más recomendable es que no le castigues, simplemente intenta evitar el encontronazo. No debes olvidar que, a menudo, el aburrimiento se vuelve una causa frecuente de estas agresiones.

Operar las uñas a los gatos


Empecemos haciendo una corta pero directa aclaración: operar las uñas de tu gato para que no rasque los muebles de tu casa o las paredes es un acto muy cruel. Por si no lo sabes, esta operación equivale a la amputación de un dedo hasta el nudillo. No existen graves consecuencias físicas, pero sí psicológicas. En lugar de tomar esta decisión tan drástica, puedes perder un poco de tiempo y entrenara al animal para que aprenda a utilizar un rascador.

El rasguño es uno de los instintos más arraigados de los gatos. Mantén un rascador cerca de donde el gato suele dormir o, si ya ha elegido una esquina de su sofá, mantenlo cerca de ese lugar que él mismo ha elegido. Cuando decidas enseñarle, no debes ser brusco. No lo levantes y le pongas las patas en el poste donde debe arañar, esto hará que no quiera ni acercarse.

Convierte el poste en un objeto atractivo para él: frote hierba para que reciba el olor, coloca algún cascabel que llame su atención y que además le permita jugar, coloca alguna presa lo más alto que puedas para que intente alcanzarla, etc. Importante: el poste debe ser más largo que el animal, para que así é se pueda estirar por completo.

A algunos gatos no les gusta arañar en un poste vertical. A muchos les encanta afilar sus uñas de forma horizontal. Puedes tener exclusivamente para él, un cojín viejo que le permita realizar esta acción, sin estropear ningún mueble de la casa. Mete una madera en su interior, seguro que le encanta.

Gatas embarazas: desarrollo del embrión


Después de la fecundación, el cigoto (formado por la unión del espermatozoide y el óvulo), comienza a crear una masa de células que a partir de la número 16 se llama mórula. La mórula entra en el útero y se coloca en la pared uterina mediante la secreción de una enzima y se comienza a formar la “cuna” de la mórula. En las gatas, el huevo llega al útero en cinco días y la implantación se produce aproximadamente dos semanas después de la fecundación.

Además, como las gatas son multíparas (que llevan más de una cría durante el embarazo), este proceso se repetirá de forma simultánea por varias mórulas cigoto. No todos los embriones sobreviven durante el proceso de implantación. Este es un buen ejemplo de la “supervivencia del más apto”. El embrión sigue desarrollándose. Las moléculas más evolucionadas comienzan con la formación del cráneo y a continuación, comienzan a desarrollarse las regiones torácicas.

El embrión flota dentro de una cuna llena de líquido en dos sacos, el amnios y el alantoides. El líquido amniótico contiene agua, proteínas, azúcar, sal, grasa y restos de la urea. El fluido alantoides, se llena sobre todo con productos de la excreción del feto. La placenta, la fuente de unión entre la corriente sanguínea materna y la fetal, se desarrolla más adelante. La placenta es la “autopista” sobre la cual se desplazan el oxígeno, los nutrientes y el intercambio de residuos fetales.

Por último, cuando todas las estructuras orgánicas se han formado, el embrión se convierte en el feto. Así se completa el primer trimestre.

La salud dental del gato


Aunque muchos dueños de gatos están muy pendientes de la salud de su mascota, la mayoría suele desentenderse de la salud dental del animal. El 85% de los animales adultos tienen enfermedades periodontales. Estas enfermedades son las principales en los gatos. Lo mejor que puedes hacer es llevar a tu amigo a una visita al veterinario y comenzar con un programa de atención dental. Este programa puede llegar a proteger otros órganos del animal, ya que si no recibe tratamiento, las bacterias perjudiciales de la cavidad oral pueden esparcirse a través del torrente sanguíneo e infectar el corazón, los pulmones, el hígado y los riñones.

El primer síntoma en el que muchos dueños se fijan es en el dolor que se produce al masticar los alimentos. No debes esperar a que llegue este síntoma. Puedes intentar acostumbrar al animal a cepillarle los dientes, pero si esto no funciona hazle revisiones visuales para comprobar que todo vaya bien.

Es muy importante que los dueños de los gatos se conciencien de la importancia de una rutina regular de cuidado dental. No pienses que su comida será la encargada de limpiar sus dientes, debes revisarlos tú. Durante la vida de tu gato deberás seguir tu propio programa dental:

• Si lo tuyo no es manejar demasiado bien a tu mascota, llévala al veterinario para que le realice él la revisión.
• Inicio del Plan de Atención Dental
• Revisiones anuales en el veterinario
• Revisiones mensuales en casa. Elije un lugar cómodo, con una buena iluminación. Una linterna pequeña te ayudará en el proceso si tu mascota no se asusta. Si te ayuda alguien será más rápido y fácil.

Acné en los gatos


¿Sabías que tu gato puede tener acné? Los gatos tienen unas pequeñas glándulas sebáceas asociadas con los folículos pilosos por el cuerpo. Tiene otras glándulas sebáceas más grandes en la cabeza y en la cola. Estas glándulas secretan aceites. Es cuanto estas glándulas se activan los gatos pueden padecer lo que se conoce como “acné de gato”.

A veces, muchos de estos poros y los folículos pilosos que están situados cerca de las glándulas se tapan con una especie de material sebáceo negro, y forman lo que se conoce como comedones (espinillas). En los casos más graves estos poros y folículos pueden infectarse, irritándose y aumentando de volumen. Por lo general, los gatos suelen padecer acné en la barbilla. Si te fijas bien, parecerá que el animal tiene unas pequeñas manchitas, pero en realidad son las espinillas que te comentábamos. Síntomas que debes buscar en tu mascota: poros irritados con un color rojizo y puntos negros que parecen manchitas.


Para tratar correctamente el acné debes saber que lo que necesitas es eliminar el exceso de sebo de tu amigo. Si tu gato tiene este problema o sospechas que lo puede tener, debes consultar con tu veterinario. Después de hacerle un reconocimiento puede que le prescriba algún antibiótico. Si el caso no es muy grave te aconsejará algún champú con el que lavar al animal.

El veterinario deberá explicarte el motivo del acné, ya que puede ser causado por una reacción alérgica. La alergia puede ser a la comida e incluso a los recipientes en los que come y bebe.

Razas de gatos: los gatos persas


Los gatos persas suelen tener un tamaño entre mediano y grande. Su cuerpo es robusto y sus patitas suelen ser cortas. El pecho de este tipo de gatos es ancho y sus hombros, junto con sus caderas, se igualan en anchura. Las partes centrales de su cuerpo suelen ser redondeadas, pero sus músculos suelen estar perfectamente desarrollados. La cabeza también suele ser redondeada y sus cuellos son tan cortos, que a veces, parece que la cabeza está directamente sobre el cuerpo.

Una característica que hace que reconozcas fácilmente a esta raza de gato es el conjunto de sus mejillas y la nariz que es bastante chato. Sus ojos son grandes y redondos. Sus orejas terminan en punta, ligeramente redondeada, y están levemente inclinadas hacia delante. La cola de estos gatos es bastante suave y su longitud es proporcional a la longitud del cuerpo. Los gatos persas son conocidos por sus gruesos abrigos de piel que pueden llegar a tener hasta 15 centímetros de longitud.


Suele ser una raza muy tranquila y apacible. Ellos disfrutan siendo admirados y mimados. Les encanta estar acompañados, pero no son exigentes a la hora de pedir atenciones. Puedes salir de casa y cuando vuelvas podrás ver como se ha entretenido él solo sin tener que romper nada. También tienen tal capacidad de serenidad que les permite sentarse como una estatua durante largos períodos de tiempo.

El aseo diario es necesario para mantenerle limpio y saludable. Deberás centrarte en el cuidado de sus ojos, ya que tendrás que limpiárselos a diario. Si el pelo muerto no es eliminado regularmente, la casa se llenará de pelos y el pobre animal sufrirá incómodos y dolorosos enredones de pelo. Los peines de metal o cepillos de púas largas o de cerdas naturales son muy recomendables.

Cuando los gatos no se llevan bien


Imagínate: tu gato, que ya es adulto, vive una vida muy tranquila. Es la única mascota de la casa y, por lo tanto, todas las atenciones han sido siempre para él. Un día decides darle una sorpresa: llegas a casa con un pequeño gatito de 4 meses de edad. El pequeño llega con muchísimas ganas jugar con su nuevo compañero, pero su nuevo compañero… no está por la labor de compartir casa.

Puede que al principio el gato adulto tolere a su nuevo compañero, pero cuando el cachorro vaya creciendo y coma en el plato de su compañero, le quite su cama y quiera seguir jugando con él a todas horas, puede que empiecen los problemas entre los dos gatos. El gato adulto podrá reaccionar de diferentes maneras, pero las más habituales serán: atacará a su compañero o simplemente huirá de él y se esconderá todo el día en alguna parte de la casa.


Puede que se dé la situación contraria: que el pequeño ataque al mayor, esto puede ser lo peor, ya que tu gato adulto sufrirá una agresión territorial tan grande que le puede hacer caer en una pequeña depresión. Debes intentar organizar la casa para que los dos gatos tengan sus propias zonas. Debes intentar mediar en esa desagradable relación: compra algunos juguetes para los dos, o algunas golosinas e intenta que los dos se hagan amigos.

Si consideras que la situación es demasiado grave, intenta separarles. Intenta separar hasta los platos de la comida, pero poco a poco debes intentar que los dos se relacionen. Un buen momento es el de después de la comida; los gatos están más relajados y puedes hacer que compartan juegos y caricias.

Buenas relaciones entre gatos y niños


Crecer con mascotas es una experiencia maravillosa. Los niños pueden aprender a tratar a los animales con respeto y cariño. Dicho aprendizaje ya les servirá para toda su vida. Éstos son algunos consejos que pueden ayudar a conseguir una buena relación entre los niños y los gatos.

– Enseña a los niños cómo manejar adecuadamente a un gato
Los gatos no deben ser cogidos por la piel del cuello en todo momento. Lo mejor es que el niño coja con cuidado el cuerpo del gato y lo apoye en su pecho, pero recuerda que debe hacerlo despacio y tú siempre tendrás que estar al lado para supervisar por lo menos hasta que veas que al gato le gusta.


Supervisa a los niños y a los gatos
Esto es especialmente importante cuando el animal es nuevo en la familia y todavía no conocéis cómo reacciona, o si está nervioso o no. Enseña a los niños a respetar al animal y no les permitas acosarle hasta que lo arrinconen en una esquina, ni siquiera jugando. El gato puede atacar si se siente amenazado.

– No permitas que le molesten cuando esté comiendo o durmiendo. Debes enseñar a los niños la diferencia entre broma y juego.

– Cuando veas que van a jugar enseña a los pequeños que no los juegos no deben ser bruscos. Los gatos se entretiene con cualquier juguete u objeto, por ejemplo: una simple hoja de papel le servirá para estar horas jugando con el niño.

Gatos en casa


Muchos amantes de los gatos prefieren tener a sus mascotas dentro de casa, pero existen otros muchos que prefieren que sus amigos disfruten de su libertad y pasen mucho tiempo en la calle. Cuando los seres humanos domesticaron a los gatos, asumieron la responsabilidad de mantener su buen estado de salud y su bienestar. Parte de esa responsabilidad es mantener a los gatos a salvo.

Un gato “de interior” está, relativamente, más seguro de muchas enfermedades que los que son “de exterior”. Los que están en la calle entrarán en contacto con otros animales que les pueden transmitir parásitos u otro tipo de enfermedades como la leucemia felina o la peritonitis infecciosa felina. Estas y otras enfermedades pueden causar incluso la muerte de tu mascota.

Rara vez se menciona, pero también debes saber que existe la posibilidad de que el animal desarrolle cáncer de piel debido a una exposición excesiva al sol. Los gatos de color claro pueden desarrollar más fácilmente carcinomas en las células escamosas, que le producirán bastante dolor. Otros problemas de los que los gatos de interior se pueden librar son:

No son atropellados por coches.
– Están a salvo de otros depredadores y de ser atacados por perros. Recuerda que aunque los perros no sean criados para cazar ni para atacar, su instinto les hace ir a por ellos.
– No dan problemas a los vecinos. Incluso los “bien educados” pueden portarse mal de vez en cuando y jugar con las plantas de tus queridos vecinos.

Gatos sordos (con sordera)


No suele ser trivial darse cuenta de que nuestro gato padece de sordera, en la mayoría de casos los animales suelen hacerse los sordos para no cumplir la orden que se les está dando. No existe una forma simple de saber si nuestro gato no escucha, pero podemos hacer algunas pruebas para determinar su capacidad de auditiva.

Por ejemplo, si dudamos podemos hacer lo siguiente: abre una bolsa de comida y si el gato acude al lugar es que lo ha escuchado, también puedes proceder con otras pruebas tales como cerrar alguna puerta fuertemente, si se asusta es que no está sordo.

Normalmente los gatos con sordera total suelen tener problemas de equilibrio corporal, si lo detectas acude al veterinario. Piensa que la sordera puede ser de nacimiento, por alguna infección en el oído que no fue tratada o simplemente porque se está haciendo viejo. A partir de los diez años, pueden ir perdiendo también vista y olfato.

También es importante retirar la acumulación de cera que se les puede formar en el oído, algo muy frecuente y por lo que pueden perder audio con mucha facilidad. Cuando veamos que el gato se rasca las orejas con las patas o que se mueve de un lado para otro como si tuviera molestias, esto puede ser debido a la entrada de suciedad en el canal auditivo y puede hacer que sea menos sensible a los sonidos.