parto perra Las señales del parto de nuestra perra
Después de aproximadamente dos meses de embarazo, los más probable es que durante la semana anterior al parto, se produzca en nuestra perra un cambio en su comportamiento. No debemos extrañarnos va recogiendo objetos para preparar su nido por ejemplo. Podrá buscar o bien un lugar tranquilo para parir, o la compañía de su amo. Por otro lado es frecuente que el apetito del animal disminuya.

El desarrollo de sus mamas es un signo inconstante, sobre todo si la perra es primeriza, ya que en estas la producción de leche puede comenzar bien el mismo día del parto o en los días posteriores al nacimiento de los cachorros. Respecto a la vulva, tres días antes del parto esta se hinchará y relajará como consecuencia del efecto de la impregnación estrogénica. Esto último en algunos casos provoca un falso celo en la perra.

Por otro lado, la temperatura rectal de la perra disminuirá levemente en las horas anteriores al parto. Podemos utilizar esto como un indicador de la inminencia del parto, pero para ello debemos tomarle la temperatura por la mañana y por la noche, en los cuatro días anteriores a la que se supone es la fecha del parto. Este factor nos indicaría pues que el feto ya está maduro.

Finalmente, hemos de saber que cuando la perra elimine de forma natural el tapón mucoso que se encontraba en el cuello del útero, entonces si que nos encontraremos ante el inminente parto. En menos de 36 horas el animal empezará a tener las primeras contracciones. El nacimiento de los cachorros podrá ocurrir o bien naturalmente o bien a través de cesárea, sin ningún tipo de riesgo para los recién nacidos. Ahora bien, hay que señalar que una inducción médica de un parto en la especie canina es algo peligroso.

parto perra Qué hacer durante el parto de nuestra perra
Tras 60 días aproximadamente de gestación llega el gran momento del parto de nuestra perra. ¿Qué debemos hacer? ¿Qué debemos saber? Durante las 24 horas anteriores al parto, es muy probable que nuestra mascota deambule intranquila por la casa, que jadeará un poco e incluso podrá tiritar. Es posible que intente escarbar en el suelo del jardín (en el caso de que tengamos) o en la alfombra por ejemplo. Está buscando un lugar seguro para tener a sus cachorritos. Lo único que tenemos que hacer nosotros hasta este momento es estar calmados y hablarle a ella para tranquilizarla también.

Es posible que quiera utilizar alguna cama para dar a luz, en ese caso la indicaremos que hemos preparado ya un sitio para ella. Hay ocasiones en las que la perra puede negarse a parir en este sitio que le hayamos preparado, en ese caso nos tocará poner toallas limpias en el sitio que haya elegido ella. Una vez que el animal se coloque en este lugar, nosotros deberemos apartarnos inmediatamente. No debemos molestar a la perra, pues si retrasamos el parto estaremos poniendo en peligro la vida de los cachorros. Únicamente tenemos que esperar a que la naturaleza haga su trabajo. Lo que nosotros desconocemos, para ellas es algo natural.

Cuando llegue el momento de alumbrar, la perra se tumbará de lado y su respiración alternará con períodos rápidos y de tranquilidad. Nada más nacer el primer cachorro, el cuerpo de la perra se estremecerá como si tuviera convulsiones, y sus patas traseras se retorcerán un poco. A partir de entonces los perritos irán saliendo en intervalos de aproximadamente media hora según la raza.

La madre lamerá al cachorro recién nacido hasta que este empiece a respirar. Posteriormente morderá el cordón umbilical, se comerá la placenta y apretará al cachorro contra su cuerpo. Este procedimiento lo llevará a cabo con cada uno de los cachorros que vayan llegando. Cuando todos hayan nacido y estén limpios, la perra les acercará a todos para que empiecen a mamar. Será este el único momento en el que deberemos intervenir. Tenemos que estar pendientes de que todos los cachorros consigan alimentarse, si no lo hacen en las primeras horas de vida morirán.

camada de gatitos e1267639928137 El parto y la lactancia en los gatos
Si tu gata está embarazada y a punto de dar a luz, no te preocupes, lo más probable es que no tengas que hacer absolutamente nada durante el parto. Todas las razas de gatos son autosuficientes, la naturaleza les dicta qué han de hacer, no importa que tu gata sea primeriza. A no ser que el veterinario te haya indicado lo contrario, tu gata se las apañará perfectamente sola para tener a sus cachorros.

Los gatitos nacen con los ojos cerrados. Tardan aproximadamente una semana o 10 días en abrirlos. Sus primeros días consistirán en dormir y comer con avidez. Observarás que el carácter de tu gata cambia y se muestra menos juguetona y cariñosa contigo, e incluso puede mostrarse recelosa si intentas acercarte a los cachorros recién nacidos.

Debes ser muy cuidadoso y respetuoso con madre e hijos durante los primeros días. Si quieres tocar a los cachorros, espera un poco o aprovecha para acercarte a ellos cuando la madre se haya alejado. Pasados los primeros días verás que tu gata vuelve a confiar en ti como siempre y que podrás acercarte y tocar a los gatitos sin problema.

La lactancia felina suele durar un mes o mes y medio. A partir de las tres semanas debemos empezar a ofrecer comida blanda a los gatitos, colocándola en una cuchara y acercandola a la nariz de los cachorros, para que puedan olerla y sentirse interesados.

Por su parte, la madre debe recibir en esta época una dieta completa y específica para su estado, con pocas grasas, pero mucha proteína, además de sales minerales y vitaminas.

Lo habitual son las camadas de 3 a 6 cachorros, pero si tu gata pare a 8 crías (es una posibilidad, aunque remota) deberás ayudarla dando biberones a algunos de los cachorros ya que ella no podrá ocuparse de todos.