Los gruñidos como medio de comunicación


Un gruñido del perro puede sonar como algo agresivo para el oído humano, pero un nuevo estudio ha demostrado que los perros se transmiten una información específica con estos sonidos. El estudio, publicado en la revista Animal Behavior, demuestra que los gruñidos son señales independientes del contexto. Esto ha dejado anonadado a más de unos, ya que lo que nos viene a decir el estudio es que la comunicación de estos animales es mucho más compleja de lo que se creía.

El coautor del estudio Peter Pongracz, ha explicado que un gruñido es una advertencia de corta distancia, no es como un ladrido o un aullido, que se puede oír a una distancia grande. Cuando un perro gruñe, el oponente está cerca, así que el perro puede escuchar claramente que no va a recibir una cálida bienvenida. Pero, no hay que olvidarnos de que los perros también gruñen en otras situaciones, por ejemplo cuando están jugando.
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Los gruñidos de los perros


Un gruñido de perro puede sonar algo desagradable al oído humano pero, diferentes estudios aseguran que todos estos ruidos que emiten nuestros perros tienen diferentes significados. El estudio más reciente sobre este tema, fue publicado en la revista Animal Behavior. Este estudio explica, que los perros emiten estas señales independientes dependiendo del contexto en el que se encuentren. Pero estos gruñidos, son mucho más complejos de lo que esperábamos.

Un gruñido es una advertencia a corta distancia, que no necesariamente implica un ladrido o un aullido. Cuando un perro gruñe, el oponente está cerca, así que este puede escucharlo claramente por lo que entenderá rápidamente que no es demasiado bienvenido. Esto puede explicarse por el hecho de que los perros desempeñan muy a menudo su comportamiento territorial. Pelear, cazar, jugar… estas acciones implican una demostración de territorialidad.

El estudio que te comentábamos se realizo con 20 perros adultos de distintas razas, a los cuales se les hacía gruñir en diferentes situaciones: acercamiento de un desconocido de forma amenazante, durante un juego de tira y afloja y mientras custodiaban un hueso grande y carnoso. Los encargados del estudio analizaron electrónicamente los sonidos grabados y encontraron que los gruñidos durante los juegos destacaban más que los otros.

Los sonidos durante el juego suelen ser más cortos y agudos. El análisis de los otros dos tipos, no mostró grandes diferencias. Lo más gracioso del estudio es que los encargados del mismo se dieron cuenta de que todos los participantes caninos encontraron igual de apetecible el hueso carnoso sin hacer ningún tipo de diferenciación.