El gato Bombay


El gato Bombay es una raza híbrida, muy reciente, que se consiguió después de cruzar a gatos burmeses con gatos negros de pelo corto americano. La raza se reconoció como tal en 1957 y se eligió el nombre Bombay por las panteras negras de la India, con las que esta raza de gato guarda un gran parecido.

La característica principal del gato Bombay es su pelaje completamente negro, muy suave y brillante. Su color y sus ojos, amarillos o de color cobre, que contrastan con su pelaje negro azabache, hacen que sea un gato que llama la atención.

Musculoso, de tamaño mediano, cabeza redonda, orejas algo inclinadas hacia delante, nariz corta y cola recta y algo regordeta. En ocasiones sus ojos pueden ser verdes (en vez de amarillos) y tener algunas manchas de color, en cuyo caso el gato ya no podrá participar en exhibiciones.

El carácter del gato Bombay contradice su aspecto salvaje. No tiene nada que ver con el tópico que asocia a los gatos negros con el mal agüero o la brujería. Esta raza no suele ser arisca, ni solitaria. Los bombay son muy sociables, alegres, juguetones y bastante tranquilos, a veces incluso parecen algo perezosos.

Al contrario que la mayoría de los gatos, el Bombay se adapta rápido a los cambios. Para él una mudanza no supone mayor problema, ni tampoco los cambios bruscos de temperatura. Además, puede vivir perfectamente en un espacio pequeño.

Otra característica curiosa de esta raza es que se han dado bastantes casos de gatos que han aprendido a pasear con correa, algo imposible para el resto de razas.

Pero lo más sorprendente del gato Bombay es su capacidad para llevarse bien con otras mascotas, especialmente con los perros, con quienes suele llevarse mucho mejor que con otros gatos.