El juguetón Fox Terrier


El Fox Terrier desciende de los cruces entre Bull Terrier, el Manchester y sabuesos y lebreles. Nació como raza en Gran Bretaña donde fue reconocido como tal en 1876. Históricamente se le ha usado como perro de caza, ya que su agilidad y su tamaño le permitían colarse en las madrigueras de los animales que huían.

El Fox Terrier, por su tamaño y por su carácter, es un buen perro familiar. No demasiado grande, bastante obediente si se le educa y astuto es, además, un gran guardián que sabe responder a la mínima provocación.

De aspecto divertido y chistoso, el Fox Terrier suele medir 30 centímetros y pesar 8 o 9 kilos, siendo las hembras un poco más pequeñas. Su cuerpo, de lomo corto y recto, dispone de fuertes músculos.

Hay dos variedades, de pelo duro y de pelo liso. El Fox Terrier de pelo duro suelen tener una mancha sobre el dorso y el espesor y dureza de su pelaje hace que haya que peinarlos muy a menudo. No es necesario pasarles una máquina eléctrica, se puede usar un cepillo especial (llamado carda) para retirarles el pelo muerto y que no se formen enredones. El Fox Terrier de pelo liso sólo necesita que se le peine de vez en cuando, como cualquier otro perro.

Son perros muy activos y juguetones, así que debemos sacarlos a menudo, dejarlos correr y jugar mucho con ellos. No hay que olvidar que es un perro cazador y necesita acción, si el Fox Terrier no se desfoga puede acabar por destrozar la casa.

El Fox Terrier tiene un carácter muy cariñoso y fiel, pero también es testarudo, inquieto y temerario. Es importante educarlo bien y que su amo sea comprensible a la vez que inflexible con los caprichos del perro.