Conociendo las chinchillas


Las chinchillas, son unas simpáticas mascotas que pueden llegar a vivir unos 15 años, aunque no es de extrañar que puedan llegar a vivir entre 18 y 22. La longitud de su cuerpo es de cerca de unas 10-14 pulgadas, la cola mide unas 6.5 pulgadas o menos. Con un manejo suave desde una temprana edad la mayoría de las chinchillas se convertirá en mascotas muy mansas y muy participativas con sus dueños, aunque a veces no les guste demasiado ser abrazadas.

Son muy activos y juguetonas. Las chinchillas se pueden mantener por separado, aunque si se quiere juntarlas con otras del mismo sexo no tiene por qué haber ningún problema, sobre todo si son hermanas o se les junta a una temprana edad. Las chinchillas son principalmente animales nocturnos, así que su actividad aumentará durante la noche. Sus picos de actividad se suelen dar entre al amanecer y luego al atardecer. En cualquier caso, deben mantenerse en una zona bastante tranquila durante el día.
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Mi mascota es una chinchilla


Las chinchillas, son roedores de gran tamaño que habitan en la Cordillera de los Andes a grandes altitudes. Se comenzaron a criar en cautividad en 1923. La esperanza de vida de las chinchillas es de entre 5-10 años pero algunas, han llegado a vivir hasta 18. Suelen ser muy limpias y no huelen. Por lo general, son mascotas bastante amistosas. Suelen ser bastante tímidas lo que las convierte en unas compañeras de casa un poco asustadizas. Estos roedores, no son ideales para los niños pequeños.

Su piel es muy suave, y sus colores pueden variar: plata, beige, negro y blanco. Sus grandes orejas y su cola peluda contribuyen a que su aspecto sea mucho más adorable. La dieta de tu nueva mascota debe estar formada por heno y algunas semillas. Puedes utilizar algunos de los alimentos que ingieren los conejillos de indias pero, debes consultar cual es el que se adapta mejor a las necesidades del animal.

Evite las mezclas que contengan nueces o frutos secos, ya que pueden causarles obesidad o malestar intestinal. Los vegetales de hoja verde se pueden utilizar con moderación (hasta un 10-15% de la dieta). Debes restringir los productos dulces los alimentos de alto valor proteico (como la avena, los frijoles, etc.) y verduras como el repollo, ya que pueden producirles diferentes molestias. Siempre deben tener agua disponible.

Como sucede con la mayoría de las mascotas, las chinchillas se vuelven más dóciles y cariñosas si se “manejan” de forma regular. No suelen morder. Siempre debes tenerlas agarradas con una mano por la parte delantera del cuerpo y la otra agarrando su patas traseras.

Cómo cuidar a una chinchilla


En los últimos tiempos se ha vuelto muy normal adoptar a muchos animales salvajes como mascotas. Este es el caso de la chinchilla, un roedor procedente de los Andes de Argentina, Chile, Bolivia y Perú, donde son expuestos a depredadores como halcones y mapaches. Por esto en estado salvaje están en grave peligro de extinción. Estos animales se alimentan de plantas, frutas, semillas e insectos, pero si las tenemos en cautiverio podemos darle comida especial para ellas, que es similar a la que toman los conejos. Con unos cuidados adecuados, la chinchilla alcanza hasta los 25 años de edad.

Las atenciones para estos roedores son, básicamente, de carácter alimenticio. Como hemos dicho, hay que nutrirlas con un pienso específico, pero también es aconsejable complementar su dieta con heno y alfalfa, ya que les aporta fibra. Tampoco está de más que beban agua embotellada porque la del grifo puede no sentarle bien debido al exceso de cloro. Por lo que respecta al alojamiento, las chinchillas necesitan mucho espacio porque les encanta saltar y correr. De este modo, la jaula donde esté debe ser lo más amplia posible.

Además, hay que proporcionarles una bandejita con arena especial para ellas, porque la necesitan para cuidar su pelaje. Se les pone un par de veces por semana durante unos 10 minutos y no hay que mojarlas bajo ningún concepto. Su piel se considera la más suave del mundo, hasta 30 veces más que el cabello humano. Esto tiene más ventajas que la simple delicadeza de tocarlas, ya que sus folículos producen entre 80 y 120 pelos y ningún parasito puede sobrevivir en una densidad de pelaje semejante. Pero también tiene un lamentable inconveniente: son un objetivo anhelado por la industria peletera, que comercializa abrigos y bolsos fabricados tras sacrificar una media de 200 animales por artículo.