El gato bosque de Noruega


El exótico Bosque de Noruega procede, como os podéis imaginar, de Noruega. Sin embargo, poco más se sabe de sus origenes, ni siquiera se sabe a ciencia cierta si es una raza que se desarrolló de forma natural o mediante selección y crianza. Su popularidad creció en los años 70, siendo una raza muy común en el Norte de Europa y en Estados Unidos y Sudamérica.

El Bosque de Noruega tiene cierta similitud con el lince, siendo el color de su pelaje muy parecidos, sus facciones también triangulares y sus orejas algo grandes. La longitud de su cola, mucho mayor que el estándar del resto de los gatos contribuye a darle ese aire salvaje. Cuentan además, con una capa doble de pelo semi largo, perfecta para protegerse del frío de los países de donde proceden.

Es una raza grande, los machos puede alcanzar los 8 kilos, mientras que las hembras, mucho más pequeñas, se quedan en los 5 kilos.

Pese a su aspecto salvaje, el Bosque de Noruega es casero y cariñoso. Muy activo, más que otras razas, le gusta hacer ejercicio y trepar hasta los lugares más recónditos de la casa. Si se le castra o hace menos ejercicio del habitual, es posible que engorde mucho. Como consecuencia de esto, algunos gatos Bosque de Noruega pueden llegar a padecer displasia de cadera.

Por lo demás, es un gato sano y fuerte, que no requiere de cuidados especiales, más que bañarlo cada 15 días. Durante la época de la muda, conviene cepillarles el pelaje, para evitar que el gato al asearse acabe tragando mucho pelo y éste forme bolas en su estómago. Proporcionarle aceite de parafina también ayuda a la desaparición de las bolas de pelo.