Akita, posiblemente el perro más fiel del mundo


Seguro que más de uno ha oído hablar de una raza de perro conocida con el nombre de Akita o Akita Inu, una familia de origen japonés que rara vez se encuentra más allá de las fronteras niponas. A pesar de ser un perro mediano tiene la constitución de uno grande y destaca por la flexibilidad de sus movimientos.

De su aspecto físico cabe destacar que suele ser más largo que ancho y de orejas y ojos pequeños. Su pelo es más abundante en la cola que en el resto del cuerpo pero todo su pelaje puede tener varios tonos que van desde el rojo hasta el blanco puro, pasando por tonalidades atigradas o leonadas.

Pero lo más llamativo del Akita es, con diferencia, su inteligencia. Una característica que, aunque en muchos aspectos es enormemente positiva, también puede ser negativa, ya que se aburren fácilmente, lo que puede llevarlos a convertirse en agresivos, sobre todo con otros animales y, especialmente, si son del mismo sexo.

A pesar de todo, se trata de un perro de lo más fiel con sus amos, lo cual se demuestra con la excitación que les produce la llegada de sus dueños a casa, que manifiesta con gruñidos o rodeándolos mientras mueve animadamente la cola.

Además, es muy cariñoso incluso con los niños, pero siempre que se le enseñe a ser sociable desde cachorro. De hecho, la historia más conocida de un perro Akita es la de Hachiko, un perro tan encariñado con sus dueños que esperó durante diez años en la estación de tren de Shibuya, en Tokio, a su amo muerto, ya que era allí donde lo acompañaba cada mañana y donde lo esperaba cada tarde, ya que él tomaba el tren hasta la Universidad, en la que era profesor.

La historia de Hachiko – que data de 1925 – llevó a los japoneses a erigir una estatua de bronce en dicha estación de tren en 1934 e incluso a llegado al cine en dos ocasiones: Hachikō monogatari – 1987 –, y Siempre a tu lado, Hachiko – 2009 –.

El leal Akita Inu


Originario de Japón, en concreto de la provincia de Akita, en el norte del país, que da nombre a esta raza. En principio los Akita Inu fueron concebidos para ser usado en caza mayor de animales como el gamo, el jabalí e incluso animales tan peligrosos como el oso negro. También fue empleado por los guerreros japoneses, y se le ha considerado talismán de buena suerte durante siglos. Su relación con la historia y tradiciones japonesas ha hecho que ese país haya sido designado tesoro nacional desdel el año 1931.

De 60 a 70 centímetros de altura, algo más alto que largo, el Akita es de constitución fuerte, posee un cuello grueso y musculoso, dorso recto, costillas arqueadas y extremidades fuertes. Sus patas son palmípedas, lo que hace que sea un gran nadador. Cola larga, enroscada sobre el dorso y con el pelo algo más largo que el del resto del cuerpo. El pelaje, áspero y corto, puede ser de muchos colores: blanco, pimienta, atigrado, rojo, canela… Los machos rondan los 35 a 55 kilos de peso, siendo las hembras de 5 a 10 kilos más ligeras.

El Akita Inu es leal, con gran capacidad de aprendizaje, por lo que muchas veces se usa como perro guardián. Muy territorial, puede mostrarse agresivo con los extraños y con otros animales, pero es cariñoso con aquellos que conoce, también con los niños.

Muy tranquilo, el Akita Inu es de las razas más silenciosas, rara vez ladra, esto lo hace ideal para casas rodeadas de vecinos, pero hay que tener en cuenta que es un perro muy activo, que necesita espacio y mucho ejercicio.

En Japón es muy conocido el caso del Akita Hachiko, que tras la muerte de su dueño, siguió acudiendo diariamente, durante 9 años, a la estación de tren que su amo tomaba para ir a trabajar.