Agility para perros de gran tamaño


En los concursos de agility solemos ver participando a perros de tamaño mediano o pequeño, como los border collie o los cocker spaniel. Sin embargo, muchos propietarios de perros grandes, como los gran danés, también desearían practicarlo, dada la cantidad de beneficios que este deporte tiene tanto para el perro como para su amo.

A la hora de practicar agility con un perro grande deberemos tener en cuenta tres áreas que pueden ser problemáticas para el animal:

– Los túneles, que un perro pequeño o mediano puede recorrer con facilidad, pero que obligarán a un perro grande a doblar las rodillas, lo que puede crear incomodidad al animal y hacer que rechace el obstáculo.

Los palos ondulantes: En ellos los perros tienen que correr un slalom a toda velocidad, y suelen tener una altura de mínima de 76 centímetros. Si nuestro perro es más alto que los palos corre el riesgo de golpearse el vientre con ellos al realizar el ejercicio y sufrir algún daño.

– La pasarela y el balancín. Probablemente son las dos estructuras que más riesgo entrañan para un perro grande, dada las estrechas dimensiones de las pasarelas, que le obligarán casi a ser un funambulista, con lo cual el perro puede caerse de la misma y romperse una pata.

Sin embargo, no por ello hemos de darnos por vencidos. Lo mejor es contactar con una asociación de agility de nuestra localidad, donde podamos participar en las actividades pero sin utilizar los obstáculos que pueden poner en peligro la integridad física de nuestra mascota.

También podemos buscar un club de agility para perros grandes. Son muchos los amantes de los perros de gran tamaño, por lo que no será difícil encontrar uno próximo a nuestra residencia. Estos clubes cuentan con el equipamiento adecuado para que nuestro perro practique su deporte favorito con total seguridad.

Agility, el ejercicio divertido


El Agility se puede definir como un juego educativo para perros que nación en Londres en 1978. Durante la exposición canina celebrada en ese año, los descansos entre las distintas pruebas eran muy largos, y para que los perros no se aburrieran, sus entrenadores se dedicaban a hacerlos saltar, correr y jugar, lo cual encantó al público reunido en dicha exposición. De allí se extendió a países como Canadá, Estados Unidos y Japón.  

Es un deporte que puede ser practicado por perros de cualquier raza y tamaño, independientemente de que tengan pedigree o no, y es un modo de educar al perro de una manera que le resulte totalmente lúdica y divertida, ya que quien más disfruta durante la realización de los diferentes ejercicios que componen esta disciplina es, sin duda alguna, el perro.

 El agility es una prueba de habilidad y destreza que consiste en una serie de obstáculos que el perro, sin collar y sin correa, debe superar a lo largo de un circuito que ni el perro ni su amo conocen hasta momentos antes del comienzo de la competición. La finalidad de la misma es que el perro pase por el conjunto de obstáculos en el orden indicado, sin cometer fallos y que no supere el tiempo establecido para la prueba. Después de cada manga, se modifica el recorrido que el animal tiene que hacer, para que en todo momento tenga que utilizar su inteligencia, concentración y su agilidad, así como la obediencia a su entrenador. Por ello es indispensable que exista una gran armonía y una gran relación entre el perro y su guía en las competiciones.

 La edad mínima que debe tener un perro para comenzar a practicar el agility es de quince meses. Se puede practicar tanto como una simple forma de ocio como de manera competitiva, o combinar las dos opciones.