Prolongar la vida de nuestros peces
Todo aquel que desee instalar una pecera y, sobre todo, un acuario de grandes dimensiones debe informarse, antes de nada, de cómo debe cuidar a sus animales acuáticos, porque, de lo contrario, perderá peces prácticamente a diario, lo cual no compensa ni física ni económicamente.

Lo primero que debe saber todo dueño de un acuario es que la mayoría de los peces tienen una esperanza de vida de unos dos años, por lo que, por mucho que nos esforcemos, cada vez que transcurra ese tiempo, debemos asumir que habrán desaparecido muchos de los que compramos al principio.

De cualquier manera, si queremos que cumplan esos dos años, hay que cumplir una serie de normas que nos ayudarán a mantenerlos con vida durante ese tiempo:

- Hay que procurar comprar peces pequeños y parejas de macho y hembra, e intentar que procreen antes de fallecer. De esta manera siempre tendremos seres vivos sin necesidad de comprar nuevos constantemente.

- No debemos comprar los peces de uno en uno, porque es más difícil que se adapten y más fácil que alguno que ya vivía en la pecera lo ataque. Además, debemos aclimatarlos correctamente para no provocar peleas y para evitar que sufran estrés.

- La alimentación debe ser diaria – o cada dos días – pero nunca excesiva, ya que muchos peces mueren por ingerir demasiada comida. En este caso, es preferible que falte y no que sobre.

- El acuario debe estar cubierto, preferentemente con una tapa de cristal, pero también puede ser de otro material, porque, aunque parezca sorprendente, muchos peces suben a la superficie a renovar su oxígeno y, en caso de estar descubierto, saltan al exterior.

- En el momento en que detectemos una enfermedad en un pez, debemos extraerlo de la pecera lo antes posible porque muchas de sus patologías son contagiosas.

- Debemos comprar siempre peces sociables o, como mucho, neutros, ya que de lo contrario se pueden provocar peleas a muerte. En caso de que deseemos poseer animales carnívoros, nunca debemos mezclarlos con los sociables porque estos últimos siempre tendrán las de perder, por muy pequeños que sean los carnívoros.