¿Por qué los gatos tienen la lengua áspera?
Cuando nuestro perro o nuestro gato nos lamen, nos están mostrando su cariño. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con la lengua del perro, completamente suave, la lengua del gato es áspera y rugosa, e incluso un poco dura al tacto. Al notarlo, es inevitable que nos preguntemos si existe alguna razón que justifique la rugosidad de la lengua de nuestro gato.

La aspereza de la lengua del animal viene dada por las papilas cónicas que recubren su parte central, que están compuestas por queratina, la misma sustancia que hace que nuestras uñas sean duras, y son estas papilas las que confieren esta textura tan especial a la lengua de nuestro gato, textura que no es un capricho de la naturaleza, sino que tiene varias funciones:

En primer lugar, ayuda al gato a beber. Los perros, cuando beben, utilizan la lengua como si fuera una cuchara, recogiendo con ella el líquido. Los gatos, por el contrario, simplemente sumergen la lengua en el agua o la leche y beben el líquido que queda atrapado entre las rugosidades de la misma.

Por otro lado, la lengua también les sirve para alimentarse, ya que su aspereza les permite retirar la carne del hueso de su presa, algo que podemos observar en los grandes felinos cuando cazan.

La lengua también es una herramienta imprescindible para que el gato se asee correctamente, ya que las utiliza a modo de peine cuando se lame el pelo, arrancando y eliminando los pelos muertos. Esto lo consiguen porque la saliva retenida entre las rugosidades de la lengua ayuda a ablandar el pelo, lo que les permite lucir siempre un pelaje brillante y cuidado, al tiempo que les permite controlar su temperatura corporal.