Problemas en las glándulas anales


¿Has observado como tu perro o tu gato “arrastra” su trasero por la casa y está todo el día incómodo? Pues bien, es posible que tu mascota tenga un problema en sus glándulas anales. Estas glándulas se encuentran en los laterales de su ano. Estas son las encargadas de formar un líquido oscuro que ayuda al animal a marcar su terreno. Como supondrás, estas se vacían cada vez que el animal hace caca.

El problema viene cuando no pueden expulsar este líquido. La solución a este problema es ayudar al animal a vaciar estas glándulas. Lo mejor es que lleves a tu amigo al veterinario. Él le ayudará a vaciar las glándulas. A partir de ese momento deberás tomar una decisión, ya que es posible que el animal vuelva a sufrir este problema: o bien le llevas al veterinario cada vez que esto le suceda, o bien aprendes a realizar el vaciado tu mismo.


Mucha gente lo termina haciendo de forma regular y aunque la primera vez no es demasiado agradable, todo es acostumbrarse. La primera vez es mejor que lo hagas bajo la supervisión del veterinario, así él te podrá indicar como debes hacerlo. Puede que te de corte y que pienses que vas a lastimar a tu mascota, pero esto no es así.

Parece repugnante pero piensa que aprender a hacerlo tú mismo evitará a tu mascota el estrés que supone ir al veterinario y que una persona, que posiblemente no le caiga demasiado bien, le toquetee su trasero.

Mascotas alérgicas


Tu perro no deja de rascarse una parte del cuerpo, tu gato tiene los ojos llorosos… Lo más seguro es que tu mascota sea alérgica a algo y no te has dado cuenta. Las alergias en los animales son como en las personas, no tienen una solución demasiado rápida por lo que hay que ser paciente.

Los principales alérgenos que afectan a los animales domésticos son: parásitos, alérgenos en suspensión en el aire, los alimentos y alérgenos ambientales. Los parásitos que causan alergias son pulgas, piojos y sarna. En alérgenos ensuspensión en el aire podemos incluir el polen, esporas de moho y los ácaros del polvo. Los alérgenos alimentarios más corrientes son la carne, los productos lácteos y el trigo, para algunos gatos podemos incluir el pescado. En los alérgenos ambientales podemos incluir las fibras sintéticas.

Es fundamental que informes al veterinario sobre todos los aspectos relacionados con la vida de tu mascota: hábitos, la dieta, sus rutinas diarias, etc. Muchas veces la falta de información sobre estas cuestiones conduce a diagnósticos erróneos sobre las causas de estas alergias. Los altos niveles de ácidos grasos en la dieta pueden reducir la inflamación de la piel y pueden mejorar el escudo protector de tu mascota.

El tratamiento de las alergias en las mascotas requiere un gran compromiso por parte de todos. Muchos tratamientos se basan en cambios alimenticios y un pequeño desliz puede estropear semanas de seguimiento. Habla con tu veterinario sobre la medicación ya que debes tener presente que un tratamiento a largo plazo de corticosteroides puede tener efectos nocivos, así que es mejor buscar otras soluciones.

¿Cómo sabes si tu mascota está enferma?


Prevenir es el mejor remedio. Le has vacunado durante todo el año, le revisas cada cierto tiempo para ver que está perfectamente, limpias sus oídos, lleva una dieta adecuada, realiza bastante ejercicio físico, pero muchas veces tu mascota se puede poner enferma sin saber por qué. Aunque puede ser difícil saber cuándo debes ir al veterinario, aquí tienes algunas directrices en el reconocimiento de una mascota para saber si está enferma o no. Recuerda que siempre debes tener a mano el teléfono de tu veterinario y el de algún servicio de ambulancia si es que tu veterinario no tiene.

– Fíjate en sus heces. Pueden que estas hayan cambiado de color e incluso que sean más líquidas. Puede que le haya sentado mal la comida, pero si ves que las heces se convierten en diarrea y se prolongan durante un tiempo piensa que puede estar enfermo.

– Inexplicable pérdida de peso repentina.


– Importante pérdida de apetito o también todo lo contrario, aumento del apetito.

Vómitos.

Picor de orejas. Puedes ver como intenta rascarse todo el tiempo o simplemente está continuamente agitando la cabeza.

Eczemas por el cuerpo.

– Importante pérdida de pelo. Además de la caída abundante fíjate si se produce sólo en una zona determinada.


– Estornudos o tos persistente.

– Ojos llorosos o morro constantemente húmedo.

– Rigidez o debilidad en cualquiera de sus articulaciones. Puedes notar cómo se mueve con dificultad.

– Incapacidad para orinar o para defecar. Si notas este problema, sobre todo el de orinar, llévalo inmediatamente al veterinario.

¿Qué es un ovario ectópico?


La palabra “ectópico” viene de la palabra griega, ektopos, que significa “fuera de lugar“. En términos médicos, ectópico se define como: un lugar o posición anormal de un órgano o una parte del cuerpo, produciendo problemas congénitos o lesiones.

Así, en referencia a esta cuestión, el ovario ectópico es un tejido ovárico que está “fuera de lugar”. Se encuentra en un lugar donde no es normal que esté situado. Esto suele detectarse mediante el microscopio y una vez que se ha realizado una esterilización a un animal. Si después de la cirugía nuestra mascota sigue notando molestias que no te han comentado, lo mejor es que le lleves para que le hagan una revisión general.


Más de una vez se han dado casos de gatitas operadas que vuelven a la consulta meses después de la operación con claros síntomas de celo. Tras realizar cirugía exploratoria, se ha detectado algo de tejido ovárico muy pequeño cerca de la zona donde se encontraban los ovarios. Una vez encontrado, este tejido debe ser quitado de nuevo para que las hormonas del animalito no se sigan revolucionando.

Otros órganos también pueden ser “ectópicos”, como por ejemplo los testículos. Estos se pueden descolocar y encontrarse situados en la cavidad abdominal o del anillo inguinal. También pueden encontrarse fuera de lugar los uréteres (tubos que llevan la orina desde los riñones a la vejiga), y el tejido tiroideo (se puede encontrar en cualquier lugar de la laringe hacia el diafragma).