Los efectos secundarios de las vacunas para perros
Como sabes, las vacunas para perros les protegen contra enfermedades como el moquillo, la rabia o la hepatitis. Sin embargo, al igual que ocurre con los seres humanos, pueden provocar efectos secundarios que, afortunadamente, no suelen ser graves.

Entendemos como efectos secundarios de una vacuna en el perro cualquier daño, toxicidad o reacción de sensibilidad asociada a la aplicación de la vacuna. Los perros jóvenes son más vulnerables a la inyección, aunque los expertos destacan que las vacunas son seguras para nuestros canes. ¿Sabes cuáles son efectos más comunes?

Efectos secundarios más frecuentes

En general, los síntomas adversos de la vacuna suponen dolores o picores en el punto de inoculación, inflamación o aparición de bultos en forma de haba. Eso sí, la consecuencia más habitual de las vacunas es que su efecto induzca en el perro un estado en el que se sienta más cansado, adormilado y se le perciba un poco distante, como si no tuviese ganas de tener contacto. Con menor frecuencia, pueden aparecer daños gastrointestinales, gripes o afecciones respiratorias o en la piel. En los casos más graves, los daños suponen dolencias cardiovasculares.

Anafilaxia

Sin duda, la peor reacción por la aplicación de una vacuna que puede sufrir un perro es la anafilaxia, que se origina cuando el organismo reacciona autoagrediéndose y destruyendo sus propios glóbulos rojos.

Perros más jóvenes

Como te hemos comentado al principio, los perros más jóvenes tienen más probabilidad de padecer efectos secundarios a consecuencia de las vacunas, igual que los canes de razas pequeñas.

De todas formas, hay que tener en cuenta que las vacunas son totalmente seguras, ya que están testadas y experimentadas y han superado unos estrictos controles de calidad que garantizan la salud del perro, siempre y cuando se apliquen en animales sanos. Además, los veterinarios deberán determinar si es apropiado vacunar a un perro en función de su edad y lugar donde vive.