La historia del gato de Bengala
A pesar de su ascendencia salvaje, el gato de Bengala es una raza cariñosa, sociable. Esta raza es muy activa y juguetona. Por su tamaño, es considerada una raza demasiado grande para los niños. Los Bengala son capaces de llevarse de maravilla con las personas, los perros y otros gatos. A menudo, elijen a una persona de la familia que es a la que más atenciones le piden.

Se les puede enseñar caminar con una correa y son capaces de bañarse con sus dueños ya que les encanta el agua. Son excelentes cazadores. La creación de la raza de Bengala comenzó en 1963, cuando Jean Sugden, un genetista estadounidense de Yuma, Arizona, cruzó una hembra de leopardo asiático con un gato salvaje. Aunque los apareamientos entre gatos domésticos y salvajes suelen producir solo descendientes estériles, las hembras de este cruce fueron fértiles.

Una hembra de esta camada, llamado Kinkin, fue criada con su padre, y se produjo el nacimiento de una camada de gatitos con un pelaje similar al de los tigres. Este proyecto de cría podría haber sido el comienzo de la raza de Bengala, pero fue abandonado cuando Sugden falleció. Sin embargo, más tarde en1973, otro genetista, el Dr. Willard Centerwall de California, comenzó un nuevo proyecto de cría de gatos.

En 1983, la International Cat Association (TICA) aceptó el registro del primer gato de Bengala. El nombre de esta raza se deriva del nombre científico del gato asiático, Felis bengalensis. No tiene ninguna relación con el comúnmente conocido tigre de Bengala. La cabeza de estos gatos es grande y redonda, con una nariz grande, ancha y grandes orejas redondeadas.